#Covid-19 reinstala la hiperinflación y acelera la devaluación por monetización agresiva de subsidios

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#Covid-19 reinstala la hiperinflación y acelera la devaluación por monetización agresiva de subsidios



La presencia del Covid-19 en Venezuela implica un retorno a la espiral hiperinflacionaria, porque el único mecanismo que tiene la administración de Nicolás Maduro para estimular una economía hundida en la recesión y severamente confinada es la monetización agresiva de subsidios o bonos no laborales, que actualmente representan 45% de los ingresos de los hogares en pobreza extrema y 35% en los no pobres, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2019-2020.

Al cierre de junio 2020, la liquidez monetaria circulante ascendió a 133.905.793 millones de bolívares, según la data oficial del Banco Central de Venezuela al corte del día 26 del mes pasado, lo que significa un aumento de 97,57%  de la emisión monetaria, durante el período de alarma nacional, para otorgar transferencias no laborales de entre 1 y 5 dólares a alrededor de 19 millones de beneficiarios.

El economista Leonardo Buniak, especialista en finanzas internacionales y calificador de riesgo bancario, en entrevista con Unión Radio, dijo que el retorno al ciclo hiperinflacionario es la principal consecuencia económica del Covid-19, por el deterioro aún más profundo del poder de compra de la población.

– El peor de los mundos –

Buniak es partidario de la aplicación de medidas contra-cíclicas para incentivar la actividad de las empresas, e incluso rescatar emprendimientos en peligro, así como para estimular directamente el consumo, pero entiende que Venezuela está actualmente «en el peor de los mundos», porque el gobierno de Nicolás Maduro no cuenta con recursos, reservas o acceso al crédito internacional para realizar políticas monetarias de estímulo.

La situación es tan grave que el poder de compra del dólar en la economía venezolana, donde más de 80% de las transacciones ya se hacen en divisas estadounidenses o referenciadas a su valor no oficial, se ha reducido agresivamente. Un claro ejemplo: el monto de la liquidez monetaria al cierre de la semana del 20 de marzo, cuando se inició el régimen de cuarentena en el país, era de US$958,4 millones de dólares, mientras que, al corte del 26 de junio, con un aumento en bolívares de casi 100%, el valor en dólares cayó a US$661,8 millones.

Durante la emergencia sanitaria causada por el coronavirus, el tipo de cambio oficial ha subido en 186,11% y, por lo tanto, el bolívar se ha devaluado en 65,04%.

De acuerdo con el cálculo de Buniak, actualmente son necesarios 4 dólares para tener el mismo poder de compra de 1 dólar en 2019.

El economista sostiene que esta “inflación galopante” deriva de la vertiginosa caída de la producción petrolera y los efectos sobre el precio del crudo por la pandemia. “Oficialmente llegamos a 622.000 barriles diarios que no generan caja porque la mayor parte (de estos ingresos) está comprometida con empréstitos con China, Rusia y las empresas mixtas”.

Buniak estima que, a partir de los escenarios de precios actuales y la caída proyectada de la producción venezolana, el país puede recibir un ingreso por exportaciones de hidrocarburos equivalente a 2.500 millones de dólares, lo que incidiría en una contracción de la economía muy superior a 20% este año.

En ese cuadro, considera que el único camino real que le queda a Maduro es negociar un acuerdo político que le restaure, así sea parcialmente, acceso a recursos internacionales y ayuda humanitaria.

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