OIT coloca a Venezuela como uno de los países con mayor riesgo de conflictividad social

// Banca y Negocios / EFE

OIT coloca a Venezuela como uno de los países con mayor riesgo de conflictividad social



La Organización Internacional del Trabajo (OIT) colocó a Venezuela como uno de los países con mayor riesgo de conflictividad social en el mundo, debido a la alta tasa de precariedad laboral que registra, en un período en  ha crecido de manera generalizada el descontento por la falta de oportunidades de empleo digno.

«El subempleo, la informalidad y la situación de los jóvenes indican que muchos trabajadores de la región carecen de las oportunidades necesarias para tener un trabajo digno», dice la OIT sobre América Latina en su informe anual de perspectivas sociales y de empleo en el mundo para 2020.

Las cifras se publican tras un año en el que el descontento social, por motivaciones políticas, económicas, o una mezcla de ambas, ha crecido en todo el mundo, con muchos ejemplos en Latinoamérica (Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia) pero también en lugares como Irak, Líbano, Hong Kong o Sudán.

«La urgencia en afrontar ese persistente déficit ha quedado subrayada en la ola de protestas populares que azotó la región en Latinoamérica», concluyó el documento.

La OIT designó una comisión de encuesta para Venezuela, una decisión con muy pocos precedentes históricos en la entidad, para analizar reiteradas quejas de los empleadores y organizaciones sindicales sobre el irrespeto de normas laborales y las condiciones de informalidad y precariedad crecientes en el mercado laboral.

La comisión presentó un informe muy crítico sobre la realidad del país, el cual fue respondido por la administración de Nicolás Maduro, quejándose de su «parcialidad» y, además, con la negación de todas los señalamientos. El procedimiento sigue abierto.

– Cifras globales –

El desempleo mundial subirá ligeramente en 2020 y 2021, tras una década de lento descenso, y podría aumentar la conflictividad social, que ya se tradujo en numerosas protestas globales durante 2019, alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su informe anual de perspectivas sociales y de empleo en el mundo para 2020, la OIT prevé que este año la cifra de desempleados aumente, en números absolutos, de los 187,7 millones de 2019 a 190,3 millones en este ejercicio, aunque debido al crecimiento demográfico la tasa se mantendrá en el 5,4%.

Sin embargo, para 2021 ya augura que esa tasa crezca al 5,5 %, con 193,7 millones de desempleados, después de una década en la que, tras la crisis financiera de 2008, la tendencia fue a la baja, aunque en algunos años el indicador se estabilizó y en 2016 también experimentó una leve subida.

– Menos empleo y de peor calidad –

El informe no sólo alerta sobre la subida del desempleo, sino también del mantenimiento de la precariedad laboral, teniendo en cuenta que junto a los 187,7 millones de desocupados hay 165 millones de subempleados (personas que trabajan menos horas remuneradas de la norma básica) y 119 millones que han dejado de buscar empleo.

Todo ello suma cerca de 480 millones de personas, un 13% de la fuerza laboral global infrautilizado, «lo que da una idea más amplia de los obstáculos y la falta de oportunidades que la gente encuentra para lograr un trabajo digno», recalcó en la presentación del informe el director general de la OIT, Guy Ryder.

«Incluso cuando la gente tiene acceso a un empleo asalariado, éste no garantiza una vida decente, muchas personas están forzadas a aceptar ocupaciones poco gratas que no cumplen con los estándares de un trabajo digno», añadió el alto cargo, para recordar que un 61% de los trabajos en el planeta son informales.

Esos trabajos están caracterizados por salarios bajos, inseguridad, falta de acceso a protección social y a derechos laborales, recordó Ryder, quien también subrayó que casi uno de cada cinco trabajadores del planeta (630 millones) vive en la pobreza moderada o extrema.

«Las condiciones del mercado laboral contribuyen a la erosión social en muchas de nuestras sociedades», reconoció Ryder, quien puso a Chile como ejemplo de un país que, pese a tener unas cifras macroeconómicas aceptables, ha mostrado problemas en la estructura del empleo y la protección de los trabajadores.

– Desigualdad –

El director general de la OIT destacó asimismo que los recursos laborales están distribuidos de forma desigual, como prueba el hecho de que el 20% más pobre de los trabajadores globales gana en 11 años lo que el 20% más rico en un año.

También resaltó que la participación de la mujer en el mercado laboral se mantiene a larga distancia del hombre, debido a que 47% de las mujeres en edad de trabajar lo hacen, 27 puntos menos que el porcentaje masculino.

Ryder lo consideró «uno de los mayores dramas sociales de nuestros tiempos» el desempleo juvenil, e indicó que un 22% de los jóvenes del mundo (267 millones del mundo) no trabajan ni estudian.

El informe, resumió, «muestra que para millones de trabajadores es cada vez más difícil construir una mejor vida a través de su trabajo, y sigue habiendo desigualdades que les impiden encontrar un empleo decente, algo que tiene profundas implicaciones para la cohesión social».

El problema «debe ser afrontado por los gobiernos mediante la política, porque sólo lograremos desarrollo sostenible si afrontamos estas brechas y desigualdades», concluyó.

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