Los hábitos tóxicos de los que debes deshacerte para alcanzar el éxito

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Aunque Internet está llena de herramientas que permiten construir hábitos positivos para mejorar la rutina diaria, ¿qué hay de los malos hábitos?

Ya que se trate de habituarse a ir al gimnasio o de escribir a diario, solemos concentrarnos en las nuevas actividades que trae consigo cada año, pero muchos fallamos a la hora de eliminar los hábitos que nos perjudican. 

Y debido a la capacidad que tienen los hábitos de engranarse en nuestra rutina, es muy probable que aquellos de carácter negativo se interpongan en el camino del éxito. 

Es por ello que quienes son muy exitosos reconocen que aquello que no se hace es tan importante como lo que se hace. 

Sin más que agregar, en el siguiente listado CNBC coloca los hábitos que se deben eliminar en el camino a la realización: 

Evitar las comparaciones

No es recomendable compararse constantemente con los demás, debido a que siempre habrá quien esté más adelantado en algún sentido. 

Es preferible considerar la vida como un maratón y no como una carrera de 100 metros. 

Sentir pesar porque otros se encuentren más avanzados o alegrarse porque nuestro prójimo no pueda progresar a nuestro ritmo son errores destructivos. 

Debemos alegrarnos por nosotros mismos contemplando aquello que hemos logrado hacer. 

Aprender a escuchar

Con tantas cosas a las que prestar atención en simultáneo, a veces es complicado seguir el hilo de las conversaciones. 

Sin embargo, escuchar con detenimiento a los demás puede convertirse en un factor clave para el éxito. 

En vez de fingir atención en forma pasiva, hay que demostrar al interlocutor nuestro interés participando en la conversación y buscando entenderlo de manera legítima. 

Es recomendable hacer preguntas para garantizar que se está entendiendo lo que nos relatan, inclusive. 

Aprender a decir «no»

Normalmente consideramos que comprometernos y decir que sí es educado y deseable. Si bien esto puede ser cierto en ocasiones sociales, en el mundo de los negocios no siempre aplica.

Como todos los seres humanos, nuestros recursos son limitados y terminaremos tarde o temprano incumpliendo una promesa si no aprendemos a decir que no. 

Al final, hay que establecer un orden de prioridades y ponerse de primero uno mismo. 

Renunciar al chisme

No solo hay que evitar participar en chismes, al escucharlos debemos intentar eliminarlo de raíz. 

Cuando una persona nos escucha esparciendo rumores, estamos poniendo nuestra confianza en juego. 

Esta es la razón principal por la que los equipos se deterioran y fallan. 

Si los integrantes de un grupo no sienten confianza para compartir información confidencial, comenzarán a ocultar datos para resguardarse. 

Controlar la navegación en Internet

Antes de entrar a la web, debemos decidir qué vamos a buscar exactamente y concentrarnos en la ventana que estamos leyendo antes de pasar a otra cosa. 

De acuerdo con investigaciones especializadas, el empleado promedio solo puede pasar 11 minutos trabajando sin interrupciones y tarda hasta 25 minutos en concentrarse en una tarea. 

Esto quiere decir que cada vez que entramos a las redes sociales, por ejemplo, estamos generando una pausa que nos aleja más de un estado de concentración. 

Dejar de postergar

Esperar para resolver tareas después es un mal hábito que genera un círculo vicioso. 

Destruye la productividad y puede concentrar responsabilidades como una bola de nieve, generando episodios complicados. 

Los expertos recomiendan hacer pequeños avances en las tareas pendientes para irlas adelantando, en vez de dejarlas para más tarde. 

Poner barreras a la gente tóxica

Si un colega o compañero hace que aumente nuestra presión arterial, lo mejor es no dedicar nuestros pensamientos a esa persona. 

Es preferible concentrarnos en la gratitud por nuestros amigos y familiares que enriquecen la vida, y que por lo tanto sí merecen nuestro tiempo y pensamiento.

Además, siempre vale la pena recordar que todos somos humanos y es recomendable ver nuestros propios defectos también.

En conclusión, reemplazar las costumbres antes enunciadas con hábitos positivos nos pone en el camino del éxito y facilita el logro de nuestros objetivos. 

 

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