Informe Especial | Sector agrícola y agroindustrial de la resiliencia a la supervivencia

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Informe Especial | Sector agrícola y agroindustrial de la resiliencia a la supervivencia



La agricultura venezolana presenta un conjunto de problemas estructurales, cuyos orígenes principales son las distintivas condiciones en que se ha desarrollado y las inestables y contradictorias políticas aplicadas al sector agrícola y al mundo rural desde hace varios años.

La pandemia del COVID-19 tiene efectos sobre las actividades del sistema alimentario (producción, transformación, distribución, comercio y consumo de alimentos) y sus resultados, sobre todo en términos de seguridad alimentaria y bienestar social.

En la actualidad los principales obstáculos o problemas del sector pasan por: el declive sostenido de la producción, la baja eficacia y acceso al crédito agrícola, precios internos poco competitivos con sus pares foráneos (mejor importar que producir localmente), así como crisis de servicios que limitan la efectividad de la cosecha por hectárea y abultan los costos de producción.

Por un lado, con base en nuestras estimaciones, el sector agrícola se ha contraído casi un 72% desde el cierre del 2011 hasta el segundo trimestre del 2020. Diferentes entes agregan que, en la actualidad, el país solo tiene una capacidad de producir el 18% de los alimentos que consume el venezolano, por tanto, el resto debe ser compensando vía importaciones.

Uno de los principales problemas vigentes es que la pandemia coincide con el inicio del ciclo de siembra de los principales cereales que se consumen en Venezuela: arroz y maíz, agregando las dificultades que de nuevo están empezando a acrecentarse en relación a la escasez de gasolina y gasoil, que viene repuntando en el interior del país, tras el cese de envíos iraníes que se habían recibido a fines de mayo y principios de junio. Por su parte, los esfuerzos para reanudar la producción de gasolina en la refinería El Palito, de 146.000 bpd, aún no han tenido éxito.

Otro de los elementos pasa por el acceso a financiamiento. Desde finales del primer trimestre del 2020, el producto de crédito agrícola tal y como lo conocíamos desapareció, ya que SUDEBAN, junto con el BCV, creó la cartera única productiva, la cual pasa a ser indexada con base en el índice de inversión (IDI), es decir, el capital pagado y sus intereses se ven afectados por la devaluación mensual del tipo de cambio oficial.

Sin embargo, acá queremos destacar varias diferencias entre este producto, que principalmente está siendo liquidado para los clientes agrícolas por parte de la banca, y los créditos de Unidad de Valor de Crédito Comercial (UVCC):

–  Condiciones de plazo: el ciclo de caja del negocio agrícola es muy diferente a la actividad comercial promedio, porque depende de la estacionalidad de la cosecha para poder generar ingresos. En este sentido, sabemos que la banca se encuentra en promedio liquidando créditos comerciales UVCC en periodos entre 90 y 120 días, mientras que para el caso de los créditos en la cartera única productiva (principalmente compuesta en la actualidad de liquidaciones agrícolas), los plazos que hemos visto van desde los 120 hasta los 180 días, lo cual presenta una oportunidad, y más aún porque la banca debe cumplir con metas regulatorias de colocación en este producto determinadas por el Ente Rector de la cartera.

–  ¿Cómo funciona la indexación y los pagos?: acá el esquema también es diferente al crédito comercial indexado. Manejamos información que la mayoría de bancos están liquidando este producto con una comisión regulatoria en la liquidación del 20%, por lo que el saldo al vencimiento que es sujeto a la indexación es del 80%, a diferencia del crédito comercial UVCC en el que se inicia la indexación mensual con el 100% del capital a cancelar a medida que se amortiza. Esto permite que el monto en riesgo sujeto a devaluación como porcentaje total de crédito, sea menor que el del crédito comercial indexado.

Por su parte, el pago de los créditos agrícolas como unidad de valor de crédito productiva (UVCP) se está estableciendo en la mayoría de bancos con cancelación única al vencimiento, a diferencia del crédito comercial que amortiza mensualmente. Esto es una diferencia importante, de nuevo, considerando la caja de los productores agrícolas, la cual es altamente estacional en base a los ciclos de cosecha.

En el Informe Privado de Aristimuño Herrera & Asociados de esta semana revisamos las opciones de financiamiento que tiene la actividad agroalimentaria en Venezuela, especialmente el funcionamiento de la cartera productiva única nacional para este sector, que tiene sus particularidades.

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