Iglesia exige abandonar línea abstencionista y «alborota el avispero» en la oposición

// Por: Armando J. Pernía /@ajpernia

Iglesia exige abandonar línea abstencionista y «alborota el avispero» en la oposición



«Claudicar no es una opción, ni ciudadana ni cristiana. No puedo entender el cambio total en la posición de la CEV. ¿Dónde queda su valiente y visionaria alerta sobre el totalitarismo criminal del régimen?». Esta es la reacción de la coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado, ante un polémico comunicado de la Iglesia Católica que «alborotó el avispero», al proclamar la necesidad de una solución electoral y llamar votar en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Machado, ex diputada y una de las más enconadas opositoras a la administración chavista, dijo más en su cuenta de Twitter: «Me preocupa y me duele profundamente el cambio en la posición de la CEV. La Iglesia ha sido un bastión inquebrantable de nuestra lucha por la dignidad humana, la justicia y la verdad. Un faro. Caer en la maniobra de la tiranía es claudicar nuestra lucha y postergar el sufrimiento».

En la cuenta de Twitter de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y mandatario interino reconocido por más de 50 países, había silencio ante la posición de la Iglesia al cierre de esta nota, mientras sí había respaldo entusiasta a la posición de la Unión Europea, que pide aplazar los comicios parlamentarios por falta de condiciones y reencauzarlos para que sean una verdadera elección democrática: «Europa ratifica lo que hemos denunciado: no existen condiciones para un proceso electoral justo, libre y verificable en Venezuela. La lucha hoy es por generar los espacios y condiciones que den respuesta a la emergencia humanitaria y la solución de la profunda crisis política».

En cambio, Henri Falcón, líder del partido Avanzada Progresista, quizás la fuerza más grande entre el grupo de opositores que respaldan ir a votar y dialogan con el gobierno de Nicolás Maduro, citó párrafos escogidos al efecto del comunicado de la Conferencia Episcopal en su cuenta de Twitter, en función de llevar agua a su molino.

«Una vez más la (Conferencia Episcopal) reitera la ruta democrática, pacífica y constitucional para abordar la crisis social y política» Y cita el documento de la CEV: «A pesar de las irregularidades la participación masiva del pueblo es necesaria y podrá vencer los intentos totalitarios y el ventajismo del Gobierno”.

Por su parte, la agencia gubernamental AVN reseñó el comunicado de la Iglesia Católica en los siguientes términos: «La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) aseguró este martes, a través de un comunicado oficial, que el pueblo venezolano se caracteriza por tener una gran vocación democrática, y acostumbra resolver los problemas por la vía electoral, por tanto, hace un llamado a dirimir diferencias en las urnas electorales.

Manifestó en el texto que el llamado a la abstención de sectores políticos de oposición es una estrategia, que profundizará la fractura política en el país.

Del mismo modo, la CEV repudia cualquier salida fuera de lo constitucional y para ello, ven necesario celebrar elecciones libres, justas e imparciales.

¨Con participación de todos los partidos y movimientos políticos, y con un basamento ético que respete el voto ciudadano, según está previsto en la Constitución y las normas electorales¨, reseña el comunicado».

El texto fue evidentemente del gusto del gobierno, aunque no hubo demasiada fiesta, porque hay un enfrentamiento de fondo entre el chavismo en el poder y la Iglesia Católica, a pesar que el mandatario Nicolás Maduro suele profesar admiración por el Papa Francisco.

– El golpe noble a la abstención –

«Ante esto, un grupo importante de líderes y de partidos políticos ha expresado su voluntad de no participar en las elecciones parlamentarias. Esto no basta, deben asumir la responsabilidad de buscar salidas y generar propuestas para el pueblo que durante años han creído en ellos, pues la sola abstención hará crecer la fractura político-social en el país y la desesperanza ante el futuro. Esta decisión de abstenerse priva a los ciudadanos venezolanos del instrumento válido para defender sus derechos en la Asamblea Nacional. No participar en las elecciones parlamentarias y el llamado a la abstención lleva a la inmovilización, al abandono de la acción política y a renunciar a mostrar las propias fuerzas. Algo semejante pasó en diciembre de 2005, y no tuvo ningún resultado positivo».

Evidentemente, la Iglesia Católica no solo llama a votar, sino que expresa públicamente una crítica que viene avanzando contra la cúpula de las organizaciones mayoritarias de la oposición, las cuales insisten en el boicot como línea de acción ante el evento comicial de diciembre.

Ciertamente, se está a la espera de una anunciada propuesta alternativa a la abstención. La historia demuestra, hasta ahora, que la abstención, bien sea para restar legitimidad al gobierno (el argumento básico de 2005) o por no tener condiciones justas (el argumento básico actual) no ha impedido que las elecciones convocadas por el gobierno chavista tengan los efectos políticos, institucionales, administrativos e incluso sociales que el oficialismo busca.

Algunos están mirando ahora el caso de Bielorrusia y sus protestas por la controvertida reelección de Alexandr Lukashenko, quien tiene más de 20 años en el poder, como elemento para justificar la participación en unas condiciones que no pueden ser más complejas.

«El momento actual exige la participación plena y libre de todos los partidos y movimientos políticos, junto con el compromiso ineludible de las autoridades y los dirigentes de los mismos, de dejar a un lado sus propios intereses para promover el bien común y el servicio a todo el pueblo venezolano. Nos mueve la fe en Dios, en los valores trascendentes y el amor al pueblo, los únicos que conducen a la paz y a la convivencia fraterna de todos».

El presidente de la encuestadora Delphos, Félix Seijas, sostiene un matiz: en su opinión, el comunicado de la Iglesia Católica no ataca a la abstención en sí misma, sino a la ausencia de una estrategia alternativa de movilización.

Lo que parece es que la Iglesia pretende usar su influencia institucional para presionar un cambio radical de estrategia en la oposición que ha demostrado ser electoralmente mayoritaria. Y con esa intención aparente ha «alborotado el avispero» en las divisiones fratricidas en el bando legítimamente opositor al chavismo, y entre éste y los opositores «ad hoc», que vienen dialogando con el ejecutivo chavista.

Por otra parte, la posición de la Iglesia parece tener cierto asidero en las tendencias de opinión pública. Conviene recordar que, según la más reciente encuesta de Delphos para el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica «Andrés Bello» (UCAB), el 62,9% de los encuestados cree que la oposición debe participar en el proceso del 6 de diciembre.

Un detalle no menor es que 51,1% de los opositores encuestados que apoyan a Guaidó cree que se debe participar.

58,9% mostró disposición a acudir a sufragar.

La cifra clave para entender cómo percibe el dilema entre votar y no votar la base social social de la oposición abstencionista -por ahora- es el 46,6% de los electores que dice que irá a votar aunque Guaidó mantenga la línea de boicot, con un «quizás si» de 10,7% adicional. Si la oposición mayoritaria cambia de línea ese porcentaje de participación se elevaría a 60,3%, con un «quizás si» adicional de 9,4%.

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