Expertos | Los mercados financieros y la determinación de las tasas de interés

// Luis Brusco

Expertos | Los mercados financieros y la determinación de las tasas de interés



La estructura de una economía presenta los siguientes mercados: bienes y servicios, financiero, laboral y de divisas. En cada uno de ellos, producto del intercambio de oferentes y demandantes, se forman los precios de los distintos productos y factores que se están negociando, y cuya estabilidad podría mantenerse tanto por la mayor eficiencia del mercado de donde proviene, como por un posible buen manejo de las finanzas públicas y del banco central que impidan un crecimiento excesivo de la liquidez monetaria.

Contrario a lo anterior, las evidencias empíricas han comprobado que muchas crisis en varios países han sido consecuencia de los desaciertos en las finanzas públicas y de la política monetaria que redundaron, entre otros resultados, en ineficiencias de los mercados financieros y costos adicionales para que la gente pudiese mantener su nivel de bienestar.

Por esta razón, y con el propósito de contrastar, resulta interesante aproximarse a un análisis de cómo, en condiciones normales, funcionan los mercados financieros y qué objeto persiguen.

Los mercados financieros son instituciones donde se compran y venden activos financieros para canalizar los excedentes de la renta (ahorros) hacia el financiamiento de más inversiones que van a sostener la necesaria acumulación de capital de un país, indispensable para poner a crecer la economía.

Para entender las variables y conceptos que en adelante sustentan la descripción y las funciones de los mercados financieros y sus instituciones es conveniente no dejar de tener claro que en la práctica empleamos la palabra “dinero” para referirnos a cualquier hecho financiero. Así, por ejemplo, “ganar dinero” la utilizamos para expresar renta. “Tiene mucho dinero” para decir riqueza. En consecuencia, es necesario aclarar y puntualizar los siguientes conceptos:

– Renta es lo que ganamos por trabajar, por alquilar muebles e inmuebles, por intereses ganados y dividendos pagados. La renta es un flujo y se manifiesta por unidad de tiempo y desde el punto de vista macroeconómico es igual al Producto Interno Bruto.

– El ahorro es, después de deducir los impuestos de la renta, la parte de esta última que no se consume. El ahorro es también un flujo y no un stock.

– Riqueza financiera o sencillamente riqueza es la suma o valor de todos los activos que se poseen menos el valor de todos los pasivos. En concreto, la riqueza es la suma de dinero, bonos, acciones y otros instrumentos que posee una persona natural o jurídica. La riqueza es un stock.

– La inversión es la suma de la adquisición de nuevos bienes de capital: máquinas, equipos, plantas y edificios de oficina. Inversión financiera es la adquisición de acciones, bonos y otros instrumentos rentables.

En la actualidad, el crecimiento económico y la diversificación de las actividades productivas, junto con las innovaciones y los avances tecnológicos y comunicacionales, han contribuido para segmentar y clasificar los mercados financieros desde distintos puntos de vista. Hoy se conocen las siguientes clasificaciones de los mercados financieros:

1.- Clasificación por vencimiento de la obligación:

Mercado de dinero y mercado de capitales.

2.- Clasificación por naturaleza de la obligación:

Mercado de deuda y mercado de acción.

3.- Clasificación por madurez de la obligación:

Mercado primario y mercado secundario.

4.- Clasificación por entrega inmediata o futura:

Mercado spot o en efectivo y mercado derivado.

El alcance de este análisis para la determinación de las tasas de interés estará circunscrito dentro de la dinámica del mercado financiero dividido en mercado de dinero y mercado de capitales y considerando además la presencia del banco central con sus medidas de expansión o contracción de la cantidad de dinero que demanda el público.

Como se sabe, esta clasificación del mercado incluye en específico la intermediación de todos los bancos, instituciones de ahorro y préstamos y fondos mutuales de inversión, donde en todos ellos sumados se canaliza la mayoría de los ahorros en el corto plazo, lo que hace de esta estructura un aspecto clave para determinar el nivel de las tasas de interés básicas de una economía, la cual, por cierto, es una de las tres funciones más importante de este conjunto de instituciones.

La explicación siguiente se hace tomando como referencia dos teorías sobre la materia: la teoría sobre los fondos prestables y la teoría sobre la preferencia de la liquidez. Ambas son explicativas de la formación del precio básico del dinero (tasa de interés), que en la práctica se convierte en el piso de una gama de tasas de interés superiores dadas por la incidencia de los niveles de riesgo, plazo de las operaciones financieras y el comportamiento de la inflación.

La teoría de los fondos prestables es una ampliación del enfoque del economista estadounidense Irving Fisher quien sostuvo que el nivel de la tasa de interés es el resultado de la confrontación entre la oferta de fondos derivada del ahorro y la demanda de fondos para invertir.

Fisher apuntaba que estas decisiones son de los individuos al ahorrar parte de su renta para aumentar su consumo futuro respecto al que realizan en el presente, y los inversionistas, ante un escenario de proyectos productivos altamente rentables, aumentan su demanda de fondos hasta que puedan pagar los intereses sin llegar a afectar sus ganancias.

La teoría de los fondos prestables agrega, en el modelo de Fisher, la demanda de fondos por parte del gobierno que generalmente es inmune al nivel de las tasas de interés y también incluye alguna demanda de las empresas y de los individuos asociada con actividades económicas no necesariamente productivas.

Por otro lado, la teoría de fondos prestables agrega que mientras la tasa de interés mantenga una tendencia creciente, tanto los individuos como las empresas, el gobierno mismo y los propios bancos estarían estimulados para aumentar la oferta total de recursos financieros líquidos.

Finalmente de las consideraciones de Fisher surgió el concepto de la tasa de interés real (r) y el cálculo de la tasa de interés nominal (i) en presencia de una inflación creciente, siendo esta última el resultado de la suma de la tasa de interés real (r) más la tasa de inflación (p) y por tanto r = i – p , lo que afecta seriamente la actividad bancaria en situaciones de alta inflación y promueve el desahorro nacional.

La teoría de la preferencia de la liquidez, también conocida como enfoque keynesiano, parte del planteamiento de que la gente acumulará riqueza financiera sumando dinero y bonos (representando este último a la familia de instrumentos rentables que se negocian en el mercado de capitales), siendo esta riqueza obtenida del gasto no realizado de la renta proveniente del trabajo productivo.

La gente desea tener dinero en su riqueza financiera por la necesidad de tener liquidez para realizar transacciones, y solo estará dispuesta a reducir liquidez y sustituirla por la tenencia de bonos, si estos últimos le proporcionan una prima (intereses) que cubra los costos transaccionales en que incurra para proveerse de liquidez oportunamente.

Por este razonamiento se llega a la conclusión de que la demanda de dinero en la economía será una función inversa del comportamiento de la tasa de interés, es decir, cuando la tasa de interés aumenta se demanda menos dinero y cuando baja se prefiere tener más dinero. Lo contrario estarían experimentando los demandantes de bonos.

Ahora bien, centrado el análisis en la demanda de dinero bajo la teoría keynesiana, en el sentido de que la gente tendría preferencia por la liquidez no solo por razones transaccionales (de producción), sino también por razones de especulación (ganancias),  como se explicó acá en el cambio por los bonos, solo bastaría con el hecho de que el banco central programara un nivel fijo de liquidez monetaria (oferta monetaria) en función del crecimiento de la producción para obtener una tasa de interés de equilibrio en la economía cuando esa oferta de dinero sea igual a la demanda del mismo.

A este respecto, vale advertir, que sólo cuando la economía crezca más de lo esperado, o se inyecte liquidez por la vía fiscal más allá de lo permitido por el instituto emisor, el banco central debería variar la oferta monetaria para preservar la estabilidad de la economía y con ello de las tasas de interés.

* Economista, profesor universitario, exinvestigador de Economía en la gerencia de Análisis Económico del Banco Central de Venezuela (BCV)


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