Consumo de lácteos en Venezuela está por debajo de los estándares de la OMS

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Consumo de lácteos en Venezuela está por debajo de los estándares de la OMS



El presidente de la Cámara venezolana de la Industria Láctea (Cavilac), Roger Figueroa, estima que el consumo de lácteos en Venezuela se encuentra en el rango de los 40 y 45 litros, cuando los estándares de la Organización Mundial de la Salud oscilan entre 130 y 150 litros por año, lo que representa un déficit de hasta 70% o una diferencia de 105 litros por persona.

En ese contexto, el agremiado instó a las autoridades a reducir sustancialmente la presión impositiva, extendiendo el cobro del IVA cada 30 días y el pago de Impuesto sobre la Renta (ISLR), a lapsos de 3 o 4 meses.

«No es posible que todas las quincenas debamos pagar IVA e ISLR sobre ventas que no hemos realizado», puntualizó.

Según Figueroa, la demanda del sector ha caído 65% debido generalmente al bajo poder adquisitivo del venezolano.

Cavilac reitera al Ejecutivo Nacional la liberación del encaje bancario, porque no tienen acceso a crédito para poder sobrevivir. Alegó que «esto se resolvía» con el financiamiento, un esquema que ya no existe «porque la banca ya no tiene posibilidad de financiar a las empresas (…) y porque en todo caso habría que cobrar lo más rápido posible».

«Nosotros no le vemos una salida a esto. Son varias cosas que se conjugan todas y no le vemos salida a ninguna», expresó en entrevista para Unión Radio.

Aseguró que el sector requiere al menos US$10 millones para la adquisición de materia prima e insumos y el ajuste de deudas adquiridas.

Figueroa cuestionó que a pesar de las constantes conversaciones entre el Ejecutivo y la industria no se alcancen soluciones efectivas a las necesidades del sector lácteo.

Además explicó el problema de la gasolina que existe en el país para el transporte de los rubros. Detalló que el acceso limitado al combustible imposibilita el traslado de los productos desde los centros de producción y también la recepción de materias primas.

«Estamos trabajando más lento», expresó haciendo referencia a la escasez de gasolina. Informó que el gasoil empieza a formar parte de las dificultades que se presentan por la gasolina. Al igual que el gas, muchas plantas habían migrado a plantas eléctricas que funcionan con gas, dañando el esquema de producción.

Se ha plateado el cierre de plantas ante la pandemia, la falta de respuesta del Ejecutivo y también por la falta del combustible, «lo que amenaza el costo final del producto».

La industria láctea, según Figueroa, está trabajado hasta el 15% de su capacidad.

«Nuestra visión está enfocada en el consumidor», apuntó siguiendo la línea de que la moneda nacional está pulverizada.

El sector está recibiendo más de 50.000 litros con la misma cantidad de trabajadores.

Además explicó el problema de la gasolina que existe en el país para el transporte de los rubros.

Consultado sobre el esquema 7+7 que ha instaurado el Ejecutivo para combatir la pandemia opinó que «ha sido absolutamente ineficiente». «La administración de la pandemia ha sido un fracaso (…) Todos los problemas que se viven son previos a la pandemia, la pandemia lo que ha hecho es agravar la situación».

– Producción y consumo en jaque –

La situación del sector industrial, sostiene Figueroa, frente a las importaciones ya ha sido elevada ante el Ejecutivo pero no se le da respuesta y mientras tanto “el sector continúa asfixiado y muchas empresas se han quedado en el camino víctimas de una política irracional en materia económica”.

«La inflación te está comiendo todo», manifestó a Banca y Negocios. Indicó que el flujo de caja no está dando para seguir produciendo lo que se producía.

Advirtió que ante la falta de financiamiento, los centros de ventas también presentan la misma situación porque no tienen flujo de caja.

Adicionalmente, consideró que los productos importados suponen una competencia desleal para el sector, lo que se ha abierto un canal para la importación de productos de otros orígenes, «un factor que también afecta grandemente al sector».

Indicó que hay empresas nacionales y trasnacionales que están obligadas a importar productos precisamente porque ya no es posible fabricarlos en el país. Mencionó el caso de las fórmulas infantiles y algunos tipos de queso.

A su entender, las fábricas no cuentan con la capacidad, la infraestructura ni la rentabilidad necesaria para cubrir el volumen de producción y la demanda de calidad que proviene por lo general de la generación joven.

Aunque, precisó que la mayoría de los productos lácteos se producen en el país, tal es el caso de la leche en polvo y algunos tipos de quesos que mantienen la calidad.

«Todas las empresas están trabajando en función de la caja, para pagar materia prima, insumos y la nómina», enfatizó.

Las industrias están haciendo maravillas con los gastos mayores, ya que cada una de ellas experimenta diferentes problemas para operar. En cuanto a las cadenas de distribución, expresó que «están llorando».

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