Chile 1988, proceso electoral y cambio político

// Luis Fidhel *

Chile 1988, proceso electoral y cambio político



En ocasión de la elección presidencial venezolana del 20 de mayo un grupo de intelectuales y políticos habían llamado al sufragio bajo la consigna “dictadura sale con votos” en referencia al plebiscito de 1988 en Chile, que impidió el continuismo del general Augusto Pinochet Ugarte, argumento que requiere algunas precisiones para evitar incurrir en lugares comunes, distorsiones y reduccionismos.

El golpe de estado en Chile de 1973, que derrocó al presidente Salvador Allende fue producto de la Guerra Fría y el gobierno de la Junta Militar presidida por Augusto Pinochet duró casi el mismo tiempo que ese enfrentamiento. Allende accedió al poder por una coalición de partidos de izquierda desde los más radicales hasta los moderados denominada Unidad Popular (UP); los radicales destaca el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) conformados por líderes jóvenes deslumbrados por la Revolución cubana y Fidel Castro exigiendo profundizar el proyecto socialista, irónicamente entre los moderados destaca el Partido Comunista adverso a la radicalización al considerar que se menoscaban las conquistas políticas-sociales en el sistema político chileno calificado por conservador.

Como consecuencia del golpe de Estado se inicia una persecución contra los partidarios de la UP originándose violaciones a derechos humanos, asesinatos políticos o exilio de sus dirigentes. El gobierno militar se excusa en que se conformaron grupos armados que buscaba neutralizarlos; estos mantuvieron resistencia durante el ataque al Palacio de La Moneda para evitar su toma por las fuerzas militares.

En 1980, se propuso someter un proyecto de nueva Constitución a referéndum; la oposición se encontraba liderada por ex presidente Eduardo Frei Montalva y la democracia-cristiana y sectores moderados, en tanto la izquierda estaba exiliada o mantenía una posición insurreccional. La campaña oficialista en parte fue la exaltación al nacionalismo contrario al internacionalismo soviético, pero también la estabilidad y paulatino crecimiento económico que se logró en contraste a la inestabilidad del gobierno de Allende. La oposición denunciaba los abusos del régimen militar y proponía elecciones inmediatas en caso de no aprobarse la constitución. Se asevera que el oficialismo utilizó todos los recursos dispuestos por el Estado para promocionar la aprobación en tanto la oposición contó con espacios reducidos.

En un universo de 5.271.868 votantes inscritos el sí obtuvo 4.204.679 votos y el no 1.893.420. El efecto inmediato constitucional conforme a la Disposición Transitoria Décima Cuarta fue la continuidad como presidente de la República de Chile y de la Junta Militar, General del Ejército Augusto Pinochet Ugarte, quien durará en el cargo hasta el término del período presidencial de ocho años en principio, sin poder ser nuevamente reelegido; pero autoriza modificaciones y salvedades en las siguientes disposiciones constitucionales.

Los resultados fueron objetados por la oposición encabezada por el ex senador Patricio Aylwin, más otros 46 personeros, argumentando que esta no había contado con registros electorales y sólo se había controlado el voto con una marca de tinta indeleble en el dedo pulgar que salía rápidamente. Estas críticas fueron rechazadas por el Colegio Escrutador Nacional. El texto fue promulgado el 21 de octubre de 1980.

La Constitución preveía que los Comandantes en Jefes de las Fuerzas Armadas y Director General de Carabineros propondrían al país por unanimidad (sujeto a ratificación ciudadana) la persona para el cargo de Presidente de la República para el periodo siguiente sin aplicarle la prohibición de ser reelegido, contemplada en la disposición constitucional respectiva. Si la ciudadanía aprobase la designación lo asumiría inmediatamente y convocaría a elecciones de senadores y diputados del Congreso Nacional.

En caso de no aprobarse se entendería prorrogado de pleno derecho el periodo presidencial continuando en funciones por un año más el presidente de la República y de la Junta de Gobierno – es decir Augusto Pinochet- . Noventa días antes de finalizar la prorroga indicada se llamaría a elección del nuevo presidente de la República y congresistas; interpretándose que el convocante no participaría como candidato que en efecto sucedió.

El 05 de octubre de 1988, se realiza un referéndum nacional de acuerdo a las Disposiciones Transitorias de la Constitución Política de 1980, con objeto de decidir si el general Augusto Pinochet seguía en el poder hasta el 11 de marzo de 1997. En un universo electoral habilitado de 7.435.913 personas, el resultado fue de 44,01% por el sí» y de 55,99% por el no, implicando este triunfo la convocatoria de elecciones conjuntas de presidente de la República y congresistas para 1989.

Algunos aspectos extensibles al caso venezolano

1) La Constitución chilena de 1980 preveía la forma de propiciar “el cambio político” por la vía electoral aceptado por la oposición iniciándose un “proceso de negociación flexible” con el gobierno destacando:

1.1) La oposición reconocía una serie de garantías constitucionales que evitaban que fuese derogada, enmendada o reformada en esencia manteniéndose vigente hasta la actualidad; permitiendo la “sobrevivencia política” de los partidarios al régimen militar si el general Pinochet perdiera el poder.

Destaca una mayoría proclive a Pinochet después del plebiscito en el Senado al establecerse constitucionalmente los “senadores no electos” designados por los cargos públicos que hubiesen ocupado durante el gobierno militar inclusive se reserva para las Fuerzas Armadas.

1.2) Se preservaba la misma estructura militar inclusive se ha sostenido la tesis de establecerse un régimen tutorial por las Fuerzas Armadas. De hecho Pinochet continuaría como comandante y jefe del Ejército hasta 1998 y posteriormente pasaría a ocupar el cargo de senador vitalicio.

En el caso venezolano de manera poco realista estos aspectos no fueron abordados en las negociaciones de Santo Domingo por el gobierno – oposición 2017-2018; limitándose al aspecto electoral.

2) El gobierno y oposición coinciden en mantener el modelo económico liberal y libre mercado desarrollado coetáneamente con las primeras manifestaciones de la “globalización” introducido por el régimen militar reconociéndose un crecimiento apreciable de la economía aunque la tendencia de izquierda mantenía el criterio de encontrarse mal distribuido.

En el caso venezolano no se buscaron coincidencias en este aspecto.

3) Con la ratificación del triunfo del no, los partidos oficialistas y opositores llegaron a acuerdo para principalmente flexibilizar el sistema de reformas constitucionales, modificar el artículo octavo de la Constitución (referente a la proscripción política), aumentar el número de senadores elegidos democráticamente y modificar la composición del Consejo de Seguridad Nacional.

Se estableció que el primer gobierno democrático duraría 4 años correspondiéndole a Patricio Aylwin, situación que cambió con Eduardo Frei Ruiz-Tagle quien estuvo 6 años en La Moneda al igual que Ricardo Lagos. Con Michelle Bachelet, en 2006, volvieron las administraciones de 4 años. Las primeras reformas a la Constitución de 1980 fueron plebiscitadas el 30 de julio de 1989, recibiendo un 85,7% de apoyo y un 8,2% de rechazo.

Estos “cambios constitucionales y políticos” en Chile en un alto ambiente de confrontación ideológica no se asumieron de forma inmediata pero favoreció e inicio la secuencia de gobiernos civiles y democráticos en la actualidad.

4) La presión internacional de los EEUU y Europa Occidental resultaron eficaces para procurar “el cambio político” a través de la vía electoral más el gobierno de Pinochet invocaba que el golpe de Estado de 1973, salvó a Chile del comunismo soviético asumiéndose que compartía los “valores políticos” occidentales.

Esto no ocurre en el caso venezolano en consideración que el proceso revolucionario bolivariano en el discurso ideológico se muestra anticapitalista, anti imperialista –refiriéndose a los EEUU – anti neoliberal y contra la democracia representativa; ideológicamente afecto al marxismo, al régimen socialista cubano y lo que representó en su momento Salvador Allende y UP. Esta particularidad podría interpretar de manera distinta la eficacia de las restricciones y sanciones de carácter comercial, financiero y económico impuestas por los EEUU y Unión Europea actualmente restando su carácter persuasivo como en el caso del gobierno de Pinochet sino conflictivo con Nicolás Maduro.

5) Si bien el régimen militar chileno se origina de facto al derrocar al gobierno constitucional de Salvador Allende en 1973; al aprobarse la vigente Constitución en 1980, a través del voto popular y someterse a lo establecido por ésta inclusive salir del poder por vías institucionales resulta controversial sostener que el gobierno del general Augusto Pinochet Ugarte para ese momento fuese una dictadura.

* Abogado UCAB. Internacionalista UCV.

Te podría interesar también