Vivir en Venezuela con 100 dólares al mes o menos de US$ 2 por día

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El no haber implementado a tiempo la unificación cambiaria en Venezuela, entre otras medidas indispensables, alimenta las consabidas distorsiones económicas que inciden en el sistema de precios y el poder de compra de las grandes mayorías, pese a los recientes ajustes salariales junto al bono de alimentación. Veamos por qué.  

De acuerdo con las últimas cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) al cierre del primer semestre de 2016, la pobreza se incrementó a 33,1% de los hogares del país, mientras que la pobreza extrema se ubica en 9,3%. El incremento en la línea de pobreza ha sido pronunciado en los últimos años, con perspectivas de llegar a ser de carácter estructural si no se aplican correctivos suficientes. 

El aumento de la pobreza se corresponde con una baja en la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población como consecuencia principalmente de la alta inflación, que a su vez coincide con la caída del consumo e impacta en la demanda de un ya golpeado sector productivo, alimentando un círculo vicioso.

Si se calcula el ingreso mínimo mensual de 65.056 bolívares, (integrado por el nuevo salario mínimo y los tickets de alimentación con nueva base de cálculo), los más de 11 millones de trabajadores que lo perciben ganan alrededor de 100 dólares al mes a la tasa Dicom o paridad del Simadi, actualmente en 644,63 bolívares por dólar

Sin embargo, se ubicarían muy cerca del límite de pobreza como estándar internacional -con ingresos iguales o inferiores a dos dólares al día- si se calculan sus ingresos a la tasa no oficial. Las diferencias de precios existentes en el mercado local, y en los mercados informales, hacen que existan productos a diversos precios, pese a los controles y a la existencia de diversas tasas. 

Lectura recomendada: De mercado con el nuevo sueldo mínimo (+Factura de compra)

Pero a lo anterior hay que agregar que los trabajadores todavía no han comenzado a percibir directamente estos ajustes, considerando que el nuevo salario mínimo ajustado en 50% entra en vigencia desde el mes de septiembre. Al mismo tiempo, las empresas formales han tenido que arreglárselas para encontrar los fondos con qué cancelar los tickets de alimentación bajo la nueva base de cálculo, que se deben pagar de manera retroactiva.

Aunado a lo anterior, existe una buena dosis de desempleo, subempleo e informalidad que deja a millones de personas aún por debajo de los cálculos anteriores, afectando aún más su calidad de vida. 

Sin caer en riesgo de exagerar, por todo lo anterior puede afirmarse que al evadirse la toma de ajustes económicos transparentes, recomendados incluso por expertos de Unasur, se ha deteriorado más la economía de la mayor parte de los hogares venezolanos, aún con los recientes aumentos salariales. 

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