¿Qué tan factible es la negociación de un canje de bonos de Pdvsa?

// César Aristimuño


Desde hace varias semanas, crecientes rumores sobre un eventual canje de bonos de Pdvsa han incidido en la cotización del portafolio de deuda venezolana, generando subidas iniciales en algunos bonos de la compañía petrolera y de la República. 

Recientemente estas versiones se vieron confirmadas al conocerse que la estatal considera proponer a inversionistas con posiciones en títulos que vencen el año próximo un canje o swap de deuda por instrumentos con maduración en el año 2024.  

En otro ámbito, este lunes se conoció que Venezuela aceptó cancelar 768 millones de dólares a la minera canadiense Gold Reserve como indemnización por la nacionalización de sus activos en el país, lo que genera una presión adicional sobre el flujo de caja del país. Entre otras condiciones de entorno, cabe mencionar también que las reservas internacionales, actualmente en 12.263 millones de dólares, siguen marcando mínimos históricos con fuerte presión sobre la liquidez en divisas. 

Pero volviendo a la posibilidad del canje, en fecha reciente pudimos conocer a través de informaciones que maneja la banca internacional, que los bonos Pdvsa 2024 han sido utilizados para cumplir diversos compromisos de la industria, y que empresas prestadoras de servicio en el ámbito petrolero los han aceptado y han procedido a venderlos para acceder a liquidez en divisas.

En particular un informe elaborado por el banco estadounidense Wells Fargo, reseñado por BancayNegocios, menciona que la operación puede resultar beneficiosa para la estatal venezolana, aunque no represente una solución definitiva para sus problemas de fondo, entre los cuales están la falta de inversiones en infraestructura y la disminución en los niveles de producción de crudo.

Pero la entidad también advirtió de una posible decisión de las calificadoras de riesgo que pudiesen considerar un canje de esta naturaleza como una reestructuración de pagos, lo que reduciría la capacidad de acceso al financiamiento internacional para la industria petrolera venezolana y la República.

De igual manera, se ha objetado localmente que un canje de estas características implicará un costo adicional que podrá representar incluso hasta el doble de la tasa de interés aplicada a los bonos por vencerse. 

Adicional a lo anterior, es importante considerar que llevar a cabo un canje de bonos para reperfilar deuda es una operación que requiere un aumento en la transparencia, la divulgación de cifras macroeconómicas y una revisión en la estrategia gerencial aplicable a la industria petrolera. Para tener una idea de los compromisos financieros que tiene Pdvsa en los próximos meses, se puede mencionar que en que resta de 2016 la estatal debe 4.271 millones de dólares y más de 7.000 millones de dólares en 2017, suma que debe tenerse en cuenta en caso de que el canje no se produzca o la respuesta del mercado resulte insuficiente. 

Lo conveniente de una operación de canje de deuda dependerá también de cómo se proyecte a futuro el desenvolvimiento de Petróleos de Venezuela, más allá de los altibajos en los marcadores de precios del mercado energético. 

También se debe considerar muy especialmente el costo que se endosará a las futuras generaciones en términos de rendimiento y aumento en el total de compromisos de la principal industria del país, por lo que estamos ante un asunto de interés general para todos los venezolanos. 

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