Importadores intentan calmar la escasez con extrañas marcas

// Mercedes E. Rojas Páez Pumar @merce_rojas


En Sabana Grande se levanta una popular tienda por departamentos que ofrece plantas y más plantas de mercancía a precios “competitivos”, eso que antes se conocía como “barato”. Uno de sus vastos pisos fue sometido a una sustitución de mercancía absoluta, pues entre los anaqueles se exhiben todas esos productos a los que el venezolano se estaba desacostumbrando.

El rumor no tarda en llegar. En esa enorme franquicia conocida como «Traki», que Osmel Sousa popularizó con particulares comerciales, venden de todo. “Conseguí refresco, jabón y champú”, comentan y no queda otra que ir a comprobar si la noticia es cierta. 

En el piso de las cajas registradoras, las paredes y los suelos son blancos, impolutos, y el espacio se extiende en una inmensidad abrumadora e intimidante. En este lugar hay cientos de anaqueles itinerantes que albergan lo que a la distancia parecen las añoradas delicias del imperio. Una vez que el encuentro con el envoltorio se hace cara a cara, la sorpresa es otra: marcas desconocidas, nunca antes vistas, productos de todo tipo, incluyendo evidentes imitaciones.

Eso sí, los precios son un tanto más económicos que los de otras tiendas improvisadas que ofrecen mercancía extranjera a dólar negro, negrísimo.

Los parlantes ayudan a propagar un único mensaje: “Se necesita personal en el piso 1”, parece que los vigilantes presentes no se dan abasto al intentar controlar a la muchedumbre que se torna eufórica al ver una mesa repleta de jabón de tocador. Una barra tiene un costo de Bs 600,00 y un paquete de tres (de otra marca y origen) se vende por Bs 2.500,00.  Todo elaborado en Costa Rica, Turquía, México, Perú y hasta Malasia, incluso existen empaques con indicaciones en exótica escritura del Medio Oriente.

Cereales (Bs 2.000,00), papel toilette (Bs 1.200,00 c/ rollo), jugos turcos (Bs 3.000,00), refrescos (Bs 790,00 un precio mucho más económico que el de los supermercados tradicionales), golosinas (Bs 3.100,00), arroz jazmín y para sushi (Bs 3.200,00), aceite de oliva (Bs 5.500,00) y gran variedad de productos de extraños sabores y colores.

Las colas para pagar eran extensas, parece que esta tienda supo reinventarse para sobrevivir la temporada decembrina. Una oportunidad que probablemente no haya tenido el año pasado, cuando la oferta navideña fue escueta y la propuesta de venta de cada piso de esta enorme estructura, no alcanzaba ni para despertar la apetencia de los ávidos consumidores de la temporada.

La oferta es importante, pero gastar una cantidad considerable de dinero en alimentos o productos de higiene personal desconocidos, implica un riesgo que no todos están dispuestos a tomar, una inversión poco confiable de la que quizás podrías arrepentirte al llegar a casa y comprender que lo barato siempre sale caro.

Hay quienes se engancharán a estas compras y muchos otros que las pasarán por alto, aunque se acerque la navidad.

A continuación, imágenes de algunos de los productos disponibles: 

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jaon

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