Para el economista César Aristimuño, “en los mercados hay expectativas de que este nuevo intento del Gobierno tenga los suficientes dólares para subastar con regularidad y constancia”.

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En entrevista con el portal El Pitazo, explicó que “somos bastantes escépticos en cuanto al funcionamiento del Dicom. El esquema cambiario actual genera grandes esquemas de poder, por lo que es un tema de economía política más que de política económica. Quizá se planteen dos escenarios: uno en donde el nuevo tipo de cambio se ubique 50% más que lo registrado en la actualidad, unos mil bolívares por dólar. Otro, que sea un poco más arriba, sobre los dos mil bolívares por dólar y que se vaya deslizando progresivamente, acercándose al mercado no oficial”.

Para el director de la firma Aristimuño Herrera & Asociados, “mientras no exista una oferta importante de divisas en las subastas, será difícil que este sistema prevalezca. El Gobierno está obligado a dar algo de oxigeno, a través de mecanismos oficiales, al mercado cambiario, para que mejore la asignación de dólares al sector salud, alimentos y repuestos”.

El analista estima que habría una última alternativa: “que hubiese una devaluación más agresiva del tipo de cambio superior a los 3 mil bolívares por dólar, con emisiones de divisas regulares. En este caso, es de esperar que el dólar alternativo (paralelo) retroceda. Estos son escenarios, pero lo cierto es que los anuncios hechos por el Gobierno en materia cambiaria no han funcionado”.

¿De dónde provendrían los recursos para alimentar estas subastas?

– En este caso, el Banco Central de Venezuela tiene una enorme responsabilidad, pues maneja las reservas internacionales de la República, que llegaron a 10 mil 138 millones de dólares el viernes pasado. El tema es la baja credibilidad del BCV y de sus políticas, que han mantenido hasta la fecha. Se supone que los recursos provendrían principalmente de las reservas, de los ingresos de divisas provenientes de la venta del petróleo (Pdvsa, sus empresas filiales y las empresas mixtas), Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), así como de eventuales emisiones de deuda. Estamos en un momento muy difícil para el país desde el punto de vista político, y eso puede afectar el proceso.

Mientras el “precio determinado por la subasta” se mantenga muy distante del precio del dólar no oficial, el incentivo para los oferentes de divisas distintos al Estado, o sea personas naturales y jurídicas del sector privado, será muy escaso.

Dijo Aristimuño que el Gobierno “mandó a barrer” todas sus cuentas en dólares y concentró todos los recursos en un solo sitio, con lo cual habría dólares iniciales para las subastas, aunque insistió en que la baja credibilidad del BCV atenta contra el éxito de las subastas. Ante esta realidad queda incertidumbre de como será alimentado el Dicom.

-¿El sector bancario tiene información de cuál va a ser el mecanismo de subastas?

-Solo se maneja lo anunciado por el Gobierno. Además es de señalar que la banca privada no es un actor en este nuevo Dicom ya que las operaciones solo se harán a través de la banca pública, por medio de la dirección electrónica: www.dicom.gob.ve

Finalmente, abogó porque las subastas sean “consecutivas y sostenibles en el tiempo, para que el dólar paralelo baje. El tema de fondo es la política cambiaria del Gobierno, que ya no funciona y que ha generado grandes esquemas de poder”.

El reto de las autoridades es hacer eficiente este nuevo Dicom y que predomine su transparencia con la finalidad de crear la confianza necesaria que permita asignarle al sector productivo los dólares necesarios para elevar la muy escasa producción que actualmente tenemos en el país. Tal como se ha anunciado es muy importante que en los portales del BCV y del DICOM, sean publicados los listados de personas naturales y jurídicas con las cantidades adjudicadas en divisas.

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