Ventas minoristas en Brasil sufrieron en abril su mayor caída en 20 años

// EFE

Ventas minoristas en Brasil sufrieron en abril su mayor caída en 20 años



Las ventas del comercio minorista brasileño cayeron en abril un 16,8% en volumen en la comparación con marzo, su mayor retroceso mensual en los últimos 20 años, como consecuencia de las medidas de distanciamiento social adoptadas para frenar la pandemia de la COVID-19, informó este martes el Gobierno.

La bajada de las ventas en abril, la mayor desde que el indicador comenzó a ser medido en enero de 2000, fue la segunda consecutiva tras la de marzo, con lo que el desempeño del sector acumula un retroceso del 18,6% en dos meses, según los datos del estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

Las ventas en abril también encogieron un 16,8% en la comparación con el mismo mes de 2019 mientras que las acumuladas en los cuatro primeros meses de 2020 registran un retroceso del 3,0%.

La caída de las ventas no había sido tan pronunciada en marzo (-2,5%) debido a que los Gobiernos regionales y municipales tan sólo comenzaron a adoptar medidas de distanciamiento social, como el cierre de los comercios, en la segunda quincena de ese mes.

En abril, por lo mismo, fue la primera vez que el indicador de las ventas reflejó totalmente los efectos de las medidas de distanciamiento social adoptadas para frenar el avance del nuevo coronavirus y que, según las últimas proyecciones de los economistas, pueden provocar este año en Brasil una histórica retracción económica del 6,5%.

Para el economista Cristiano Santos, gerente del estudio sobre ventas comerciales del Instituto, la fuerte caída de las ventas en abril fue consecuencia no tanto del cierre de los comercios, ya que muchos continuaron operando, sino de la reducción de la masa salarial de los brasileños.

El fuerte salto del despido de trabajadores por el cierre de empresas, el aumento del desempleo, los acuerdos para reducir los salarios de quienes mantuvieron sus contratos y la imposibilidad de los informales de seguir activos redujeron significativamente la renta de los brasileños y su poder adquisitivo.

De acuerdo con otro estudio del IBGE, Brasil perdió en el trimestre concluido en abril un récord de 4,9 millones de puestos de trabajo, de los cuales 1,2 millones precisamente en el sector comercio.

«En marzo algunas actividades esenciales que permanecieron abiertas (como supermercados) absorbieron un poco de las ventas de las otras actividades que cayeron mucho, pero en abril eso no fue posible por la caída de la masa salarial», explicó Santos.

Según el economista, la masa salarial encogió un 3,3% en el trimestre concluido en abril frente al trimestre inmediatamente anterior, lo que significa una desaparición de 7.000 millones de reales (unos 1.372,5 millones de dólares) del mercado.

Según el organismo estatal de estadísticas, en abril fue la tercera vez en la historia que todos los sectores del comercio analizados registraron caída en sus ventas.

Las mayores caídas las registraron los sectores de textiles, confecciones y calzados, cuyas ventas en volumen se desplomaron un 60,6% frente a las de marzo; libros, periódicos y revistas (-43,4%) y otros artículos de uso persona y doméstico (-29,5%).

Las ventas de equipos y material de oficina cayeron un 29,5 %, las de muebles y electrodomésticos un 20,1% y las de combustibles y lubrificantes un 15,1%.

Entre los sectores considerados esenciales y que no han cerrados sus puertas, la caída fue del 11,8% para los supermercados y comercios de alimentos y del 17% para el sector farmacéutico.

La paralización de actividades provocada por la pandemia amenaza con hundir a Brasil este año en la mayor recesión económica de su historia.

Los economistas calculan que la caída del PIB brasileño en 2020 será del 6,50%, pero algunas proyecciones, como la del Banco Mundial, son aún más pesimistas y prevén una retracción del 8%.

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