#Venezuela 2.0: Un plan maestro para reestructurar la deuda y reconstruir la economía
El economista Steven T. Kargman advierte que una reestructuración exitosa de la deuda externa no generará crecimiento de forma automática y plantea una reconstrucción económica orientada a la diversificación.
El análisis firmado por el especialista Steven T. Kargman (Kargman Associates) traza una hoja de ruta técnica frente a los escenarios de reestructuración que enfrenta Venezuela.
Este documento forma parte de una serie especial dedicada al tratamiento de la deuda soberana de la nación. Es de resaltar que Kargman fue abogado principal del Export-Import Bank de los Estados Unidos y ha escrito varios artículos sobre la reestructuración de la deuda venezolana para «The International Economy».
En los últimos meses ha surgido un notable optimismo en los mercados financieros respecto a Venezuela. Según reseña Kargman, este cambio en la percepción ha sido impulsado por la expectativa de que los recientes eventos políticos en el país finalmente abran el camino para las tan postergadas negociaciones de reestructuración.
Ante la posibilidad de un cambio institucional, los bonos soberanos y de PDVSA han experimentado un importante repunte.
El análisis académico subraya que Venezuela lidia con una economía en crisis y una abrumadora deuda soberana que se estima en al menos 150.000 millones de dólares, un pasivo que posiblemente puede escalar hasta US$240.000 millones, según informes recientes.
Plan de acción basado en dos pilares
Para hacer frente a esta realidad, el autor plantea en el foro jurídico que se requiere una estrategia de recuperación integral. El plan de acción propuesto se basa en dos pilares fundamentales:
Dada la importante escala de la deuda y la severidad de la crisis económica, el estudio señala que las herramientas de reestructuración tradicionales, como reducciones de capital, extensiones de plazos, recortes de cupones y periodos de gracia serán indispensables, pero insuficientes por sí solas. Se argumenta que el país necesitará instrumentos más innovadores:
– Canjes de deuda por acciones (modernizados): Similares a los implementados durante el Plan Brady en los años 80 y 90, pero adaptados para reflejar la severa devaluación de la moneda local. Mediante este mecanismo, los acreedores podrían cambiar sus derechos de cobro por participaciones de capital en empresas privatizadas.
– Canjes por derechos de desarrollo: Una versión ampliada donde los acreedores intercambien deuda por derechos de desarrollo vinculados al petróleo, al gas y a la vasta oferta de minerales de Venezuela. Para garantizar la transparencia y evitar que los activos estatales se transfieran a precios inferiores a su valor real, el texto hace hincapié en que esto requeriría de una estricta valoración independiente.
– Canjes de deuda por naturaleza y clima: Esta opción permitiría aliviar la carga de la deuda mientras se apoya la conservación ambiental y el desarrollo sostenible de los invaluables activos ecológicos del país, como sus extensas selvas tropicales y su rica biodiversidad.
Segundo Pilar: Reconstrucción Económica y Diversificación
El análisis de Kargman determina que, aunque una reestructuración exitosa puede crear espacio fiscal y devolver a Venezuela el acceso a los mercados de capitales, no generará crecimiento económico de forma automática. La pieza central de la recuperación debe ser una reconstrucción económica orientada a la diversificación.
Se explica que, durante décadas, la economía venezolana ha dependido de manera abrumadora de los hidrocarburos, dejándola expuesta a la volatilidad de las materias primas y a los males asociados con la llamada «maldición de los recursos».
Para construir una economía resiliente, el país debe enfocarse en sectores no petroleros como:
– Ecoturismo y energías alternativas.
– Logística y agroindustria.
– Acero especializado y minerales críticos.
Adicionalmente, el documento considera vital llevar a cabo reformas estructurales que incluyen la racionalización de las empresas de propiedad estatal (SOE) y la reparación urgente de la infraestructura crítica, como la red eléctrica, el sistema de aguas, las carreteras y las redes de telecomunicaciones.
El artículo, también publicado por la Facultad de Derecho de Harvard concluye que la recuperación de Venezuela dependerá de avanzar de manera simultánea en cuatro frentes: la reestructuración de la deuda, la reconstrucción económica, la estabilización humanitaria y el cambio institucional.
Solo un enfoque paralelo e integrado en estas áreas podrá sentar las bases para un resurgimiento nacional sostenible a largo plazo.
La versión extendida del artículo original está disponible en el siguiente enlace: http://kargmanassociates.com/TIE_W26_Kargman_Venezuela2.0(May%2726).pdf
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