Un nuevo método promete pronósticos económicos más precisos

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Un nuevo método promete pronósticos económicos más precisos



Los economistas tienen fama de fallar en sus pronósticos de crecimiento, pero una nueva técnica podría ayudarlos a mejorar un poco.

Cuando se evalúa el potencial de un país para mejorar, los economistas suelen poner su atención en medidas relacionadas con la educación, la inversión o la deuda. Y sin embargo, esto no ha funcionado particularmente bien: la economía china, por ejemplo, sigue creciendo a ritmo rápido, aunque ellos vienen prediciendo una desaceleración desde hace casi tres décadas.

Una nueva línea de investigación académica señala lo que los economistas pueden estar subestimando la importancia de las capacidades tecnológicas e industriales de un país. La investigación se enfoca en la «aptitud económica», un indicador que busca captar la gama y sofisticación de los bienes que produce una nación.

Hace dos años, por ejemplo, sugirió que China seguiría creciendo en vez de sucumbir a un muy vaticinado «aterrizaje brusco», pronóstico que demostró ser correcto.

Nuevas investigaciones han demostrado que la técnica de la «aptitud» supera sistemáticamente los métodos habituales, a pesar de requerir mucho menos datos. El tema ha llamado la atención del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, señalando lo que podría ser un cambio importante en la perspectiva de estos dos grandes organismos famosos por sus proyecciones.

¿Cómo puede medirse la «aptitud»? Partiendo de una investigación anterior, el físico Luciano Pietronero y sus colegas la estiman asignándole un valor a cada una de las exportaciones de un país y sumándolos todos.

Cuanto más diferentes las cosas que un país produce, y cuanto más complejas sean esas cosas, mayor su aptitud -y una indicación de la complejidad de un producto es cuán escasos son los países que lo hacen con éxito-.

Los países avanzados como Alemania y Estados Unidos, por ejemplo, producen casi todo, desde cereales para el desayuno hasta supercomputadoras. Los países menos aptos suelen hacer menos cosas, más simples.

Esta visión ofrece perspectivas alentadoras para algunas economías, pues postula que si un país es más pobre en función del PIB de lo que sugiere su puntaje de aptitud, podría esperarse que pronto se vuelva más rico. Esto demostró ser verdad en especial para países relativamente avanzados que se han vuelto capaces de producir muchos productos sofisticados.

Por ejemplo los BRIC: Brasil, Rusia, India y China. En 2005, cuatro años antes de que Goldman Sachs iniciara su fondo BRIC con la premisa de que estos países dominarían el crecimiento global en las siguientes décadas, la medida de aptitud habría sugerido que los dos primeros se encaminaban a problemas. (Goldman no podría haber sabido eso: la medida no existió hasta el 2012).

Goldman cerró el fondo en 2015 después de sufrir constantes pérdidas vinculadas directamente con el pobre desempeño de Brasil y Rusia.

Pietronero y sus colegas están ahora ampliando el método de manera de incluir la «aptitud agregada» -la diferencia de puntaje entre las exportaciones de un país y sus importaciones-.

Lo que propone este nuevo método es que buscar puras correlaciones entre docenas de datos, podría no ser la mejor manera de predecir el crecimiento. La calidad y variedad de lo que hace un país, no importa cómo logre hacerlo, parece tener más peso.

Tomado de Portafolio.co


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