Tregua en la Guerra de Precios del Petróleo: and The Winner is…

// Enrique González*


Parece mostrarse banderas blancas en medio de la guerra de precios en el mercado internacional petrolero. Como explicáramos en nuestro artículo sobre la guerra de precios en mercados cartelizados, estos episodios de punishment pudieran perfectamente ser parte de los mecanismos del cartel para forzar de vez en cuando el cumplimiento de las cuotas, a la par que se envían señales de estar dispuesto a sufrir pérdidas propias con la intención de mantener participaciones de mercados, mercados regionales, locales y cautivos; y bloquear la entrada de oferentes marginalistas –fringefirms

El gran ganador de la guerra de precios, de concretarse una tregua estable –comparando la situación contrafactualde continuar con la guerra de precios- resultó, indiscutiblemente, ser Arabia Saudita.El recorte promedio para aquellos miembros de la OPEP a los que se les impondrían tal merma en su producción se ubica alrededor del 4,62%. Las preguntas claves serían: 1.- ¿todos los miembros de la OPEP recortarán su producción? ¿Y qué de aquellos productores fuera de la OPEP?. 2.- ¿Quiénes han aumentado su producción efectiva a lo largo de los últimos meses e incluso años?. 3.- Quiénes están percibiendo mayores ingresos con el recorte.

Respecto a la primera pregunta, Irán no sólo no recortará su producción sino que la podrá aumentar entre 90.000 y 100.000 b/d.Por su parte, Libia, Nigeria e Indonesia tampoco están siendo sometidos a recortes en su producción. En lo que respecta a productores No-OPEP, la organización espera un recorte alrededor de unos 600.000 barriles diarios, siendo que Rusia asumiría un recorte, por verse, de 300.000 b/d.

Respecto a la segunda pregunta, Venezuela ha sido el único país de la OPEP que ha visto reducir su producción y oferta no sólo a lo largo de los últimos años, sino muy especialmente a lo largo de los últimos meses, por lo que el resto de los países de la OPEP sacaron ventaja durante los últimos meses, eventualmente preparándose para un recorte, que terminó castigando doblemente a Venezuela país que ha mermado su producción y a la que se le suma una menor cuota sobre una producción ya en merma (¿de qué le ha servido a Venezuela poseer o decir que posee las mayores reservas de petróleo del mundo? Visto está que no ejerce ningún peso estratégico o decisivo, especialmente si tales reservas son puro papel y no capacidad efectiva o de amenaza). Probablemente muchos de los países miembros de la OPEP desplegaron conductas que se conocen como efecto Trinquete o Ratchet, el cual consiste en adelantarse a una situación de control, congelamiento o incluso reducción de una variable estratégica de decisión como sería la producción, para sacar cierta ventaja antes de la reducción impuesta, y terminar con un nivel de producción que aún cuando reducido, resultaría superior comparado con el nivel previo al proceso de aumentos anticipados.

El país que más provecho sacaría no sólo a la eventual recuperación de los precios sino igualmente con la señalización de comportamiento lo suficientemente toughen la etapa de guerra de precios para disciplinar nuevamente el mercado si oferentes dentro y fuera de la OPEP continúan expandiendo la oferta; es Arabia Saudita.Este país se erige como líder indiscutible con capacidad de punishment –ponderemos sus ahorros de ingresos extraordinarios producto de sus exportaciones petroleras-. El país de la OPEP con mayor producción y cuota es Arabia Saudita por lo que el eventual incremento del precio (un 3,61 US$ incremental el mismo día de anuncio del acuerdo) se multiplicará por su nueva cuota, 10,044 MM b/d, la base más amplia para descremar el mercado –creamskimming-, eventualmente más que compensando la caída asociada con la reducción en la cuota (aproximadamente 45,82 US$/b * 486.000 b/d). Adicionalmente, hay quienes estiman que la guerra de precios logró sacar 1,5 MM b/d de la producción de esquisto.

El mismo día del anuncio del acuerdo, el miércoles 30-11-2016, los precios de los marcadores Brent y West Texas aumentaron alrededor de 8-9%. ¿Por qué una guerra de precios, si sólo recortando un 4,62% de la mayoría de los miembros OPEP generaría este efecto precio que compensa más que proporcionalmente al primero? Primero porque como lo explicáramos en nuestro artículo mencionado anteriormente, periodos de guerra de precios sirven para disciplinar y enviar la señal de que desviarse tendría consecuencias de retaliación y pérdidas significativas. Segundo, porque en un cartel el objetivo no es necesariamente fijar el mayor precio posible cuando existe la amenaza de entrada de oferentes marginalistas menos eficientes. Tercero, porque los grandes oferentes de la OPEP buscaron defender sus cuotas de mercados naturales. Cuarto, porque depende de las expectativas respecto a la demanda futura que puede fortalecer o debilitar los incentivos a mantenerse en colusión cumpliendo las cuotas. En este caso, expectativas no muy halagüeñas respecto al crecimiento de la demanda podría llamar a sacar mejor provecho de la demanda con que se cuenta, descremando la demanda inframarginalo cautiva ante la ausencia de una demanda incremental significativa (igualmente habría que esperar en el mediano plazo el efecto neto del recorte, si se mantiene un cumplimiento de las cuotas sugeridas y la respuesta por parte del resto de oferentes y de la demanda).

*Economista UCV. Master in Competition and Market Regulation, Barcelona Graduate School of Economics, Universidad Pompeu Fabra, Universidad Autónoma de Barcelona. Maestría en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid

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