Trabajadores extranjeros, primeras víctimas de la pandemia en el Golfo

// AFP

Trabajadores extranjeros, primeras víctimas de la pandemia en el Golfo



Los trabajadores extranjeros, mano de obra barata esencial para la economía de los ricos países petroleros del Golfo, son las primeras víctimas de la pandemia de covid-19 en esta región.

La gran mayoría de estos trabajadores, que viven en condiciones muy precarias, en alojamientos muchas veces insalubres, proceden de países asiáticos, especialmente de Pakistán, Nepal, Sri Lanka e India.

«No sé si debo estar feliz o triste», dice Nuredine, un joven indio trasladado a un centro de cuarentena después de haber sido infectado por el nuevo coronavirus, como los otros nueve trabajadores inmigrantes que compartían su exiguo dormitorio en Abu Dhabi.

La pandemia de covid-19, sumada a la caída de los precios del petróleo, paralizó la economía del Golfo y, muchos trabajadores inmigrantes, ayer indispensables, están enfermos o desempleados, a merced de sus empleadores.

Nuredine fue hospitalizado y luego conducido a un centro de cuarentena en el emirato de Al Ain, en la frontera con Omán. Aquí «no hay internet ni televisión. Pero la situación en mi habitación era aún peor», explica.

Tenía que «compartir el baño con 20 o 30 personas», comenta.

A pesar de las drásticas medidas adoptadas para contener la pandemia, los países del Golfo que albergan el mayor número de inmigrantes -Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar- siguen registrando un aumento de los casos de contaminación.

– Deuda de Gratitud –

Los Emiratos Árabes Unidos tienen una «deuda de gratitud» con la mano de obra inmigrante, dijo un portavoz del país.

Además del acceso a la atención médica, los Emiratos Árabes Unidos les proporcionan alimentos y alojamiento, y relajarán las normas de inmigración si expiran sus visados.

Sin embargo, de todos los países del Golfo, los Emiratos Árabes Unidos son los que más insistieron en que los trabajadores inmigrantes sean repatriados por sus países de origen.

Al 20 de abril, unos 22.900 trabajadores extranjeros fueron repatriados gracias a 127 vuelos previstos a tal efecto, a pesar de la suspensión de los vuelos comerciales, según funcionarios de los Emiratos.

India se negó a repatriar a sus ciudadanos que trabajan en los Emiratos Árabes Unidos (3,2 millones), alegando la pesadilla logística que supondría su repatriación y puesta en cuarentena.  Bangladesh aceptó, a regañadientes.

Pakistán también aceptó las repatriaciones, aunque en Dubai los diplomáticos pakistaníes pidieron a sus conciudadanos que no se dirijan al consulado ya que no hay plazas en los vuelos de repatriación.

Las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores inmigrantes los exponen más al riesgo de infección por el nuevo coronavirus, alerta Rothna Begum, de la oenegé Human Rights Watch.

«Los inmigrantes que siguen trabajando son colocados en autobuses donde la distancia social es imposible y enviados a sitios donde no se aplica, donde los equipos de protección no están disponibles», añade.

«Quiero volver a mi país antes del Ramadán, no tengo dinero y no quiero quedarme más tiempo», afirma por su parte un trabajador egipcio en Kuwait City.

En el emirato de Sharjah, que forma parte de los Emiratos Árabes Unidos, Javed Paresh, un obrero pakistaní, es una de las decenas de miles de personas inscritas en el consulado de su país para ser repatriadas.

«Hace seis meses que no me pagan. Sólo quiero ir a casa y ver a mi familia. Se morirán de hambre porque no he podido enviarles dinero desde hace varios meses», lamenta.

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