Torino: ¿Por qué la crisis económica no impulsa un cambio político en Venezuela?

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Torino: ¿Por qué la crisis económica no impulsa un cambio político en Venezuela?



Uno de los indicadores que más protagonismo ha tenido en medio de la crisis económica de Venezuela, la inflación, ha impactado en los últimos años de forma directa sobre el poder adquisitivo de los venezolanos, desmejorando su calidad de vida.

Ante esta situación, una de las preguntas que surgen es ¿por qué no ha ocurrido una transición política en Venezuela? Es una pregunta obligada en medio de un entorno donde las variables económicas y sociales se han depauperado sustancialmente. Más aún cuando se observa un Producto Interno Bruto (PIB) real que se ha mantenido en declive en los últimos 5 años, que evidenció en el año 2017, la caída más agresiva en dos décadas (en términos del PIB per cápita) con una variación anual de -47,7%, señala Torino Economics, la unidad de investigación de la consultora financiera de Torino Capital, en su más reciente reporte sobre Venezuela.

En este sentido, la consultora financiera recuerda que entre diciembre de 2017 y enero de 2018, el país entró en una fase hiperinflacionaria, teniendo como referente la definición de Cagan de 1956, cuando la inflación sobrepasó el tope del 50% intermensual, alcanzando un máximo consensuado entre la data del Banco Central de Venezuela (BCV) y la Asamblea Nacional (AN) en enero de 2019 (196,63%  y 191,6%, respectivamente). 2018 ha sido el más agresivo de los períodos, en términos inflacionarios, lo cual se vio agravado por un entorno de escasez de alimentos y medicinas.

Partiendo de lo anterior, muchos han considerado que la presión inflacionaria podría en algún momento convertirse en un factor que promoviera un cambio político en Venezuela, dado el descontento generalizado que existe con el desacertado manejo de la economía; sin embargo, hasta el momento no existen teorías que señalen que tal escenario sea posible.

Añade la unidad de investigación de Torino Capital que el caso venezolano parece evidenciar que no hay una correlación clara, puesto que ni la crisis inflacionaria, ni el deterioro de la calidad de vida, ni el incremento de las presiones internacionales han logrado generar una transición política en Venezuela.

– El COVID-19 y las protestas –

Las externalidades, también conocidas como efectos externos, economías externas y utilidades (o des-utilidades) externas, son efectos económicos colaterales de las acciones de unas personas sobre otras que no se expresan a través de un precio, es decir, que son externos al mercado.

En otras palabras, son situaciones (muchas veces conocidas y, otras veces, desconocidas e incluso imprevistas) sobre las cuales no se tiene ningún tipo de control o regulación, que pueden afectar positiva o negativamente a un tercero, explica Torino Economics.

En el caso de Venezuela, la irrupción del COVID-19 en el país ha generado la reducción de las protestas en las calles.

Al respecto, el Observatorio Venezolano de Conflictividad social (OVCS) señala que, a diferencia de los años anteriores, las movilizaciones se han visto afectadas por el Estado de Alarma decretado por el Ejecutivo Nacional para combatir los efectos de la pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus, el cual además ha servido como instrumento para la profundización del control social, las acciones represivas y de las violaciones de derechos humanos, explica la ONG.

Añade el observatorio que las protestas en el ínterin (marzo-junio) se originaron principalmente por reclamos de pacientes, familiares y personal médico para exigir infraestructura hospitalaria adecuada, materiales e insumos de bioseguridad para atender la pandemia del COVID-19, sumado a las 746 protestas nocturnas registradas durante los primeros tres meses de la cuarentena.

Es por ello que se puede evidenciar la existencia de una correlación positiva entre el aumento del número de casos de COVID-19 y la disminución de la protesta social, asevera Torino Economics.

– Fuentes de oxígeno –

Por medio de las operaciones del sector minero semioficial, se han extraído minerales y exportaciones oficiales a otros países, especialmente Turquía y Los Emiratos Árabes Unidos y, de esta forma, se canalizan parte de los beneficios que provienen de los intercambios que recibe el Gobierno venezolano.

No obstante, este tipo de operaciones solo representan un pequeño porcentaje de las exportaciones de oro de Venezuela, ya que la mayoría se extrae de forma alterna y luego es formalizado en el mercado mundial, representado un gran beneficio para el Gobierno venezolano.

De esta forma, en un entorno político altamente polarizado, estas prácticas ayudan a la administración que preside Nicolás Maduro a mantener la lealtad de los militares. Su control sobre las Fuerzas Armadas es uno de los principales pilares de su gobierno.

Igualmente, el Gobierno utiliza la minería para asegurar la lealtad de los líderes políticos. En noviembre de 2019, Maduro anunció que otorgaría a los 19 gobernadores afines a su gobierno en Venezuela el control directo sobre una mina de oro para utilizar sus ganancias como complemento de los presupuestos locales.

– Elecciones en Estados Unidos: Impacto sobre la situación venezolana –

 Aunque la política exterior suele ocupar un papel secundario en Estados Unidos, Venezuela ha resultado ser una promesa dentro del discurso electoral de Donald Trump, quien participa por la reelección, resultando ser un punto clave, especialmente en torno a la plaza del estado de Florida, hecho ante el cual Joe Biden tampoco ha sido indiferente, tal como señala la Sociedad de las Américas y Consejo de las Américas (AS/COA).

De esta manera, se observa que la visión de Biden apenas difiere de la de Trump. Tanto Trump como Biden creen que el pueblo venezolano “debe recuperar su democracia” y que Estados Unidos debe liderar dicha lucha.

A su vez, ambos concuerdan en que el presidente Nicolás Maduro es un “dictador”, y apoyan ampliamente a Juan Guaidó como “presidente encargado”; la diferencia más marcada entre ambas propuestas está en cómo lograrlo.

Por un lado, Trump plantea mantener una política de «máxima presión» contra Maduro, mientras que Biden plantea apostar por un “balance” entre sanciones y “empoderamiento” de los venezolanos.

Por este motivo, se espera que independientemente de los resultados en el mes noviembre, se mantendría la política de sanciones sobre el gobierno de Nicolás Maduro; sin embargo, en caso de ganar los demócratas se podría esperar una suavización de las sanciones más duras, según la estrategia implementada durante la gestión de Obama y Biden sobre Cuba, señala Torino Economics.

– Enfoque de Torino Economics –

Si bien lo antes expuesto no indica, per se, que un cambio político y de la estructura de poder no sea posible, lo que indica es que, de ocurrir un cambio, debe provenir de otra fuente, una alternativa basada en un proyecto político capaz de consolidar en torno a si a las fuerzas opositoras, especialmente considerando la maquinaria política y comunicacional que posee la administración que dirige Nicolás Maduro.

No obstante, se hace necesario algo más que el descontento social en sí mismo, el cual sin duda es una fuerza que puede potenciar transformaciones sociopolíticas, pero esa fuerza debe ser canalizada de forma efectiva para poder capitalizarla en un giro político, entendiendo que los retos en materia económica son amplios y alcanzarlos dependerá de que tan ajustada esté la estrategia a la realidad venezolana, expresa Torino Economics.


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