Rusia quiere exportar centrales nucleares flotantes a Argentina y Brasil

// EFE

Rusia quiere exportar centrales nucleares flotantes a Argentina y Brasil



La empresa atómica rusa, Rosatom, está interesada en exportar centrales nucleares flotantes de baja potencia a Argentina y Brasil.

«En Argentina y Brasil nosotros presentamos las tecnologías de centrales nucleares flotantes de baja potencia con base en el reactor RITM-200 y las estamos discutiendo con nuestros socios potenciales», indicó Iván Dybov, jefe de Rosatom América Latina.

Dybov precisó que los reactores RITM-200 son la nueva generación de los reactores KLT-40S, con los que fue equipado «Akadémik Lomonósov», la primera central nuclear flotante del mundo, que Rusia botó el pasado agosto.

Las «unidades flotantes optimizadas» de nueva generación de Rosatom están siendo construidas en Rusia, pero la corporación está preparada para construirlas también en otros países.

El coste de la construcción depende «de muchos factores», señaló el directivo de la empresa atómica rusa.

Dybov insistió en que el coste final de esas instalaciones flotantes será «competitivo» en comparación con el que tienen las plantas que funcionan a partir del carbón o el diésel.

Al comentar los planes de cooperación con otros países latinoamericanos, el directivo ruso afirmó que las tecnologías que se ofrecen a Argentina y Brasil pueden ser útiles también para «países con larga línea costera que necesitan energía eléctrica para el desarrollo económico, tales como Chile».

«Estamos trabajando para crear soluciones integrales tanto desde el punto de vista técnico, como el económico», recalcó al tiempo de asegurar que Rosatom tiene capacidad para «resolver el problema de suministro de electricidad a territorios remotos y costeros» de América Latina.

Durante la cumbre del Grupo de los Veinte en Buenos Aires, en 2018, Rusia y Argentina firmaron un documento estratégico sobre colaboración en el uso pacífico de la energía atómica.

Con Brasil, Moscú suscribió un acuerdo similar mucho antes, en 1994, al que en 2017 se sumaron los memorándums de entendimiento de Rosatom con las brasileñas Eletrobras y Eletronuclear.

La planta flotante «Akadémik Lomonósov» que Rusia botó en agosto y que los ecologistas tachan de un «Chernóbil flotante» o un «Titanic sobre hielo», tiene una potencia de 70 megavatios y 50 gigacalorías, y capacidad para suministrar electricidad y energía calorífica a una ciudad de casi 100 000 habitantes.

A la vez, la nueva apuesta de Rosatom, las instalaciones flotantes «optimizadas», tendrán una potencia de 100 megavatios, precisaron en la compañía.

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