Reprimen con gas pimienta marcha de adultos mayores

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Policías antimotines dispersaron este viernes gas pimienta para contener el avance de una marcha de ancianos hacia el centro de Caracas, observaron periodistas de la AFP en el lugar.

La llamada «marcha de los abuelos», convocada por la oposición en el marco de sus protestas contra el presidente Nicolás Maduro, fue bloqueada en Chacaíto por agentes provistos de escudos.

Este impedimento desató un forcejo entre manifestantes y policías. Exaltados, algunos hombres mayores lanzaron golpes y gruesos insultos a los uniformados, entre ellos varias mujeres, que permanecieron impasibles.

«¿Vas a golpear a tus papás? ¡Somos una pila de viejos!», gritaron algunos a los policías, que dispersaron gas pimienta para alejar a la multitud.

Con un megáfono, un oficial llamó a los manifestantes a dialogar y les ofreció seguir otra ruta bajo protección policial.

Un hombre de barba blanca y con una gorra y una chaqueta tricolor insistió en que el propósito de la marcha es avanzar pacíficamente hacia la sede de la Defensoría del Pueblo.

Las manifestaciones opositoras iniciadas el pasado 1 de abril, con saldo de 38 muertos, no han logrado llegar al corazón de la capital, donde se ubican el palacio presidencial de Miraflores y las sedes de los poderes públicos.

La oposición protesta nuevamente este viernes 12 de mayo contra el presidente Nicolás Maduro, en una marcha encabezada por «abuelos», un desafío para antimotines y manifestantes encapuchados que han protagonizado violentos choques en seis semanas de movilizaciones.

«Por nuestros nietos», es el lema con el que la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó a los jubilados a marchar hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, a la que acusan de servir al gobierno.

Como contrapartida, el gobierno realiza una concentración de adultos mayores en el centro de Caracas, en la que participará Maduro, quien el jueves despidió a su ministra de Salud, Antonieta Caporale, tras la divulgación de cifras oficiales que mostraron un deterioro en salud pública.

Hasta ahora las fuerzas de seguridad no han dejado que los opositores lleguen a ese sector, donde están el palacio presidencial de Miraflores y los poderes públicos.

En choques cada vez más frontales, los antimotines suelen lanzar bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión, a los que jóvenes manifestantes, encapuchados y con escudos de madera y metal, responden con piedras, cócteles molotov, bombas de pintura y hasta de excrementos.

«Ya es hora de estar al frente con los muchachos que han puesto su pecho como escudo. A paso lento, pero seguro… hacia la Defensoría», declaró el diputado Arnoldo Benítez, presidente de una comisión de pensionados del Parlamento, único poder controlado por la oposición.

Desde que estallaron las protestas el 1 de abril para exigir la salida de Maduro -elegido hasta 2019-, los disturbios dejan 38 muertos, y centenares de heridos y detenidos, en todo el país.

«Ya hemos vivido suficiente» 

Las protestas tienen como caldo de cultivo el malestar popular ante la severa escasez de alimentos y medicinas. Según encuestas privadas, siete de cada diez venezolanos rechaza la gestión de Maduro.

Como reflejo de la crisis, la mortalidad infantil aumentó 30,12% en 2016 y la materna un 65%, mientras repuntan enfermedades como la malaria, según cifras oficiales divulgadas esta semana, tras lo cual la ministra Caporale fue separada del cargo el jueves.

El gobierno reivindica haber otorgado seis millones de pensiones, pero la oposición asegura que han sido carcomidas por la voraz inflación, que según el FMI podría cerrar este año en 720%.

Mujeres, estudiantes universitarios y artistas también han marchado en estas semanas para pedir elecciones generales y en rechazo a una Asamblea Nacional Constituyente que convocó Maduro el 1 de mayo.

Emilio Lozada, presidente de la Federación de Pensionados y Jubilados de Venezuela, aseguró que la marcha será por «los nietos, contra la represión y la Constituyente».

«A esos policías que pueden ser nuestros hijos o nietos les pedimos que no actúen en contra de nosotros porque ya hemos vivido suficiente y nuestra vida se puede quedar en el camino, pero lograremos el objetivo», advirtió Benítez.

El jueves, vestidas de negro y con flores, unas 1.000 personas marcharon tras la muerte de Miguel Castillo, de 27 años, quien un día antes había recibido un disparo en una manifestación en Caracas.

En la noche del jueves, Maduro aseguró que esa muerte está siendo investigada y acusó a la oposición de declarar una «insurgencia armada» para darle un «golpe de Estado».

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