Relación Venezuela-EEUU tras señalamientos contra El Aissami

// BBC Mundo


No es una decisión política, dijeron los funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre el señalamiento como narcotraficante del vicepresidente ejecutivo Tareck el Aissami.

La medida, que prohíbe a El Aissami entrar en EE.UU., no impedirá que siga ejerciendo su cargo de vicepresidente.

Afectará sobre todo al bolsillo de Samark José López Bello, a quien el gobierno de Estados Unidos considera testaferro del vicepresidente.

En la práctica, la medida del Departamento del Tesoro supone que «todos los activos y bienes que estos individuos puedan tener bajo la jurisdicción de EE.UU. están congelados, y a los estadounidenses se les prohíbe participar en transacciones con ellos».

López Bello ve por ello cómo le congelan cinco empresas en Estados Unidos.

«El momento (de la decisión) es independiente (de la situación de Venezuela). Está listo, cuando está listo», indicó uno de los funcionarios del Departamento en una teleconferencia este lunes.

«Se actúa contra un individuo, no contra un gobierno», aseguró, negando implicaciones políticas.

Pero seguramente tendrá consecuencias en las relaciones de ambos países.

Los medios en Estados Unidos subrayan que no tiene precedentes la inclusión en la lista de sancionados por narcotráfico de un cargo tan alto de un gobierno extranjero.

El presidente, Nicolás Maduro, se había mostrado cauto y hasta esperanzado con la reciente llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

«Peor que Obama no será», dijo en referencia al expresidente de Estados Unidos Barack Obama, al que acusó de estar «obsesionado» con Venezuela.

«Su gobierno ha sido el más intervencionista en los asuntos internos de Venezuela y el más nefasto que ha habido en la historia Estados Unidos y Venezuela», aseguró Maduro, que además consideró que Trump era objeto de una «campaña sucia».

Pero con menos de un mes en el cargo, Maduro tiene ya un motivo para criticar a la administración Trump, pese a que los funcionarios del Departamento del Tesoro dijeron que las sanciones contra El Aissami y su testaferro son producto de una investigación de años y no están vinculadas con el momento político ni con el nuevo presidente.

Y, este martes, El Aissami se defendió de las acusaciones dando a entender que las mismas tenían motivaciones políticas.

«Ante la infamia y la agresión imperialista: 1- MORAL INTACTA. 2- mayor FIRMEZA y CONVICCIÓN antiimperialista. 3- mayor conciencia CHAVISTA!!», escribió a través de su cuenta de twitter (@TareckPSUV).

«En lo personal recibo esta miserable e infame agresión como un reconocimiento a mi condición de revolucionario antiimperialista!! VENCEREMOS», agregó.

Tensión, pero petróleo

Estados Unidos y Venezuela mantienen una tensa relación desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999.

La crítica contra el «imperialismo» de Estados Unidos ha sido una de las claves de la política exterior de Venezuela desde hace casi dos décadas, primero con Chávez y desde 2013 con Maduro.

Desde 2010, los dos países no intercambian embajadores.

Por su parte, Obama firmó en 2015 un decreto que considera a Venezuela «una amenaza para la seguridad nacional» y que fue renovado recientemente.

La norma fue objeto de fuertes críticas por parte del gobierno de Maduro, que organizó una campaña de recogida de firmas para pedirle al ahora exmandatario que derogara el decreto.

Sin embargo, Estados Unidos es el principal mercado del petróleo venezolano, pese a que el gobierno venezolano ha diversificado su cartera de socios y ha disminuido su dependencia del vecino del norte gracias a alianzas con China e India, entre otros.

De momento, el gobierno y los dirigentes del PSUV guardan silencio sobre el señalamiento contra El Aissami, que en el pasado negó acusaciones similares.

El gobierno tampoco se ha referido hasta el momento a la condena en noviembre del año pasado de dos sobrinos de Cilia Flores, esposa del presidente Maduro, por tráfico de drogas.

El Aissami tampoco es el primer miembro del gabinete de Maduro señalado por Estados Unidos por narcotráfico.

En agosto del año pasado, Maduro nombró a Néstor Reverol ministro de Interior a los pocos días de que la justicia de Estados Unidos lo acusara de haber recibido pagos de grupos de narcotraficantes a cambio de movilizar drogas que enviaban a Estados Unidos entre 2008 y 2010, cuando Reverol era jefe de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela.

Al designarlo, Maduro dijo que Reverol tenía el «récord mundial de captura de capos del narcotráfico y de golpes al narcotráfico».

Difíciles relaciones

La llegada de Trump generó esperanzas también en la oposición. Algunos sectores manifestaron su deseo de que la nueva administración tomara más medidas contra del gobierno de Maduro.

En los últimos días, varios diputados opositores visitaron Washington y para este martes se espera la presencia en la capital de Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, detenido desde hace tres años y al que se considera como un preso político.

Las sanciones del Departamento del Tesoro no requieren del respaldo del presidente Trump, del que se desconoce aún su postura hacia Venezuela.

Pero el pasado fin de semana, Trump habló por teléfono con el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, al que le mostró su «preocupación por la situación humanitaria» de Venezuela, según la Casa Blanca.

El país atraviesa una grave crisis económica con una elevada inflación y escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos.

Hace una semana, 34 congresistas estadounidenses de ambos partidos enviaron una carta a Trump en la que le presionaban para que tomara medidas más severas y sancionara a miembros del gobierno de Venezuela por corrupción y lesiones contra los derechos humanos.

Y aunque el Departamento del Tesoro negó que el momento haya sido elegido, la sanción contra El Aissami llega en las primeras semanas de gobierno de Trump, al que todos miran para saber si las difíciles relaciones entre ambos países mejoran o se agravan.

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