Monaldi: cesta venezolana debe ubicarse entre 8 y 9 dólares en medio de la peor crisis de Pdvsa

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Monaldi: cesta venezolana debe ubicarse entre 8 y 9 dólares en medio de la peor crisis de Pdvsa



El economista y analista especializado en temas petroleros, Francisco Monaldi, estima que, luego de la caída dramática del precio del crudo WTI a niveles de 15 dólares por barril, el precio del petróleo de referencia venezolano debe ubicarse en 8 o 9 dólares por barril, y, con los descuentos que debe ofrecer Pdvsa para comercializar crudos, el valor efectivo debe haber caído en 4 o 6 dólares.

Monaldi, profesor de temas energéticos en el Baker Institute de la Rice University, así como docente del Instituto de Altos Estudios de Administración (IESA), destacó en su cuenta de Twitter, como elemento de comparación, que los crudos pesados y extrapesados de Canadá se cotizan en alrededor de 2 dólares por barril.

El precio del barril de la cesta venezolana, según el cálculo de Monaldi, ha descendido a los niveles críticos de 1999, pero con la diferencia de que aquel país producía en promedio 2.800.000 barriles de petróleo y sus refinerías operaban a 90% de capacidad, sin sanciones ni limitaciones financieras, sin contar que ahora la renta petrolera debe ser repartida en una población mayor.

De acuerdo con la data histórica registrada por el geólogo y ex gerente de Pdvsa, Edgar Chacín, el precio más bajo del crudo venezolano en este siglo fue de 14,89 dólares por barril en diciembre de 2001, por lo que los niveles actuales implicarían un récord muy negativo, cuando la industria petrolera venezolana está registrando la peor crisis productiva y gerencial de su historia.

Los análisis de instituciones como la Agencia Internacional de Energía y la propia Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) señalan que el exceso de oferta en los mercados es clave para explicar que las cotizaciones se estén desplomando, a pesar del acuerdo de los principales productores de recortar 9,7 millones de barriles en el corto plazo y mantener una producción controlada hasta 2022.

No es fácil paralizar producción por las dificultades que implica reabrir los yacimientos que se cierren, por lo que la complicación para cumplir estrictamente el recorte planteado está en cómo ampliar las capacidades de almacenamiento de crudo, cuando ya los niveles de reservas son muy elevados.

Por lo demás, la geopolítica petrolera, debido a la crisis generada por la pandemia de Covid-19, muestra nuevos rasgos en un orden donde no sabe cómo se reequilibrará el balance de poder. Se consolida una realidad en la cual la OPEP ya no puede, por sí sola, poner las condiciones de mercado, China e India elevan su poder como consumidores de gran tamaño, y Estados Unidos juega un papel ambivalente como consumidor y uno de los primeros productores de crudo del planeta.

La debilidad estratégica de Estados Unidos está en los altos costos de producir petróleo de lutitas, por lo que la crisis actual amenaza severamente su muy valiosa autosuficiencia energética, uno de los objetivos nacionales más preciados en las últimas décadas, y que incide directamente en sus políticas de alcance global en seguridad y defensa.

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