Tasa de ahorro de China caerá hasta el 35% en 2020 complicando la transición económica

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Los economistas de J.P. Morgan Chase, Haibin Zhu y Marvin Chen, advertían en un informe distribuido entre sus clientes, como la tasa de ahorro en China, una de las más altas del mundo, corre el riesgo de reducirse sensiblemente durante los próximos años. De hecho, los cambios demográficos por los que atraviesa el país reducirán el nivel de ahorro de las familias chinas desde el 46% del PIB hasta el 35% en 2020, un hecho que «tendrá importantes implicaciones para la reestructuración a la que se enfrenta la economía y enturbiará las proyecciones sobre el sector financiero».

Los expertos de J.P. Morgan atribuyen la caída en los niveles de ahorro a tres factores. El primero, el envejecimiento de la población china y la mejora en sus políticas de bienestar social, tanto a nivel sanitario como en las pensiones. Otro hecho a tener en cuenta está en el debilitamiento de los beneficios empresariales, que llegaron a contraerse en 2015. Por último, la liberación de las tasas de interés así como el desarrollo de los mercados financieros para mejorar el acceso de las empresas a financiación externa también juegan un papel en este asunto. Tampoco debemos pasar por alto como el crecimiento en los ingresos públicos, que ha sobrepasado el crecimiento económico en los últimos años, se ha desacelerado.

La pregunta ahora es si esta caída en la tasa de ahorro es temporal o «el comienzo de una tendencia a largo plazo como la experimentada por Japón desde la década de los 90», avisan desde el banco estadounidense. Dicho debilitamiento coincidió con las dos décadas pérdidas experimentadas por la economía nipona.

Hasta la fecha, la segunda mayor economía del mundo sigue ofreciendo señales mixtas a los inversores de todo el mundo. La nota positiva llegó de mano del Índice de Gestión de Compras (PMI, por sus siglas en inglés) del sector servicios correspondiente al mes de junio que elabora Caixin en colaboración con la consultora Markit. En su lectura de junio, este indicador creció hasta los 52,7 puntos desde los 51,2 puntos en mayo, un máximo de los últimos once meses y una señal que, de mantenerse, demuestra el progreso de Pekín en su transición del gigante asiático hacia una economía de consumo.

No obstante, el índice compuesto de actividad cayó a un mínimo de cuatro meses, sugiriendo que el creciente sector de servicios podría ser incapaz de compensar una prolongada caída de su contraparte industrial, que ha llevado al crecimiento de China a mínimos de 25 años. Los nuevos negocios crecieron a su mayor ritmo desde julio del 2015, lo que llevó a las firmas de servicios a contratar más trabajadores por tercer mes consecutivo, aunque la tasa de creación de empleos fue moderada.

Pekín cuenta con que la fortaleza del sector del servicios compense la debilidad de las manufacturas, mientras cambia hacia una economía basada en el consumo y se aleja de la dependencia de la industria pesada y la exportación de manufacturas.

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