La Post-economía de Maduro

// Sergio Monsalve * (@sergioxxx)‏

El desconocimiento de la economía arrastra a la dictadura por el barranco de la historia. El chavismo juró doblegar a la economía, pensando aplicar teorías del refranero bolivariano. “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, dijeron con respecto a las leyes de la oferta y la demanda.  Y así les fue. Los anaqueles vacíos son testimonio del crack bursátil del sistema populista de las misiones.

La doctrina de shock es el manual de la catástrofe inflancionaria del régimen. A cada caída responde una salida suicida y violenta. Solo apagan el fuego con gasolina subsidiada de una PDVSA quebrada.

Ejemplos concretos del amor odioso del pirómano Nicolás, siempre jugando con candela: Dakazo, el control de EPK, las expropiaciones del desastre y la implantación de una red mafiosa de negocios, la intervención de las panaderías, a cargo de un rasta pranificado y su amigo maquillado como un payaso triste, tipo Jigsaw. Todo hecho para llenar los bolsillos de la nomenklatura, de la élite roja rojita, de los peces gordos del banco fundido del PSUV. ¿Cómo se mantiene en pie semejante lapidación y rapiña del erario público? Simple. Garantiza las becas de los militares, el lujoso estilo de vida de la boliburguesía, dentro y fuera de la tierra natal de Juan Panchard. La novela de Jonatahan Jackubowicz es la realidad de las hijas del Comandante, de la princesa surfista de Jorge Rodríguez. Es el único milagro del socialismo chambón. Materializar de la nada la riqueza de unos perdedores radicales, de unos insignes limpios. Es ahora cuando tienen como caerse muertos. Ayer eran unos peladores. Se cansaron de pedir prestado y fiado en la UCV. Lo de ellos es el cinismo de las caras de tabla de la farándula rastrera.

Casarse con Misses, empatarse con las chicas de Osmel, comprar en la Quinta Avenida, viajar en Jets privados, desayunar sanito como Winston y su esposa, tripearse un yate en modo Tarek, caerse con los kilos y ser reconocidos por la revolución del lavado. De aquí sacan material los reguetoneros y traperos del patio.

Seguramente, nos gobierna una banda no de bailadores de salsa, cosa más hipócrita, sino de productores de fantasías capitalistas de mal gusto, para el consumo de los fanáticos de los Cadillacs.

Puedo continuar por las próximas tres horas, enumerando los folios del expediente criminal del manejo torpe y demencial de las finanzas de la extinta Quinta República. La única y verdadera conspiración existente y redituable en el país. Mejor apostar a su definitivo colapso, cuando las ratas abandonen el barco y emprendan la huida por la Carlota, como Pérez Jiménez. Ni los terroristas de ISIS van a querer recibirlos. De seguro acabarían con el Estado Islámico en el tiempo que les tomó desaparecer el concepto del salario mínimo.

Como sea, prometo explayarme en una próxima entrega, full explícita y malandra, dado el contexto penitenciario.

*Crítico de cine, documentalista y profesor


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