Análisis | La longevidad promedio del parque empresarial venezolano es de 37 años

// Enrique González / Economista UCV

Análisis | La longevidad promedio del parque empresarial venezolano es de 37 años


El BID conjuntamente con el IESA adelantaron vía webinar con participación de FEDECÁMARAS y CONINDUSTRIA, la noticia y los primeros resultados referidos a la aplicación de su Encuesta Empresarial 2019/2020 en Venezuela, cuya metodología el primer organismo suele desarrollar a lo largo de distintos países a nivel mundial.

El BID y el IESA presentaron algunas estadísticas y resultados preliminares de dicha encuesta empresarial realizada en Venezuela. Basadas en estadísticas mostradas en dicha primera presentación, estas instituciones describen algunas situaciones preocupantes que por otras fuentes resultan públicas y notorias y que exigen un trabajo de política pública urgente en el país en favor de la reinstitucionalización y del control de la corrupción en el país. Es así como la encuesta arroja como obstáculos al desarrollo de las actividades económicas con sitial de relevancia a la precarización de servicios de red como la electricidad y el internet y una “corrupción omnipresente” fundamentalmente a través de sobornos o solicitudes de contraprestación por trámites públicos o administrativos.

Este resultado asoma la necesidad de trabajar en la reinstitucionalización del país por medio del desarrollo de mecanismos de chequeo y control, así como otros esfuerzos de la siguiente naturaleza:

– Simplificación de trámites administrativos.

– Eliminación de trámites y barreras burocráticas injustificadas o caducas.

– Digitalización y automatización de procesos y trámites administrativos (e-goverment).

– Formación de los funcionarios públicos.

– Mecanismos de Análisis de Impacto Regulatorio (ex ante y ex post).

Parte de estos esfuerzos reducirían la discrecionalidad y la arbitrariedad de funcionarios públicos en detrimento de la actividad económica privada.

Adicionalmente, en el mencionado webinar se mencionaron tres resultados que llamarían especialmente la atención del equipo investigador: primero, un proceso de envejecimiento de las empresas venezolanas, segundo, un proceso de creciente internacionalización de la empresa venezolana, destacando el incremento del “capital foráneo” como porcentaje de propiedad sobre el parque empresarial venezolano, y tercero, el envejecimiento de la alta gerencia en el país.

En este sentido, el primer hecho estadístico y descriptivo destacable que habría arrojado la encuesta es que el parque empresarial venezolano se ha envejecido, arrojando un nivel de edad promedio de 37 años que contrastaría con los niveles arrojados en el país en la encuesta realizada en el 2010 y con los resultados actuales de países de la región andina, acercándonos más a niveles promedios mostrados por países desarrollados (Europa y Estados Unidos).

Al margen de lo presentado anteriormente y siendo la muestra estadísticamente representativa del parque empresarial del momento, podría ser relevante ver si se ha producido algún cambio relevante en la conformación de los sectores que hacen vida en el país. Por ejemplo, por más que las muestras tomadas en el 2010 y en el 2020 resultasen estadísticamente representativas de ambos momentos respectivamente, en lo que concierne al peso relativo que cada sector tiene sobre la economía podría haberse observado algún cambio con incidencia sobre los indicadores que de dichas muestras se obtienen (asimismo podría resultar de interés analizar, eventualmente, cómo los patrones de consumo de haber cambiado, especialmente a lo largo de un profundo periodo de crisis económica y de depauperación del poder de compra por el lado de la demanda, han incidido, entre otras, sobre la configuración del parque empresarial venezolano). La prescindibilidad de ciertos productos y servicios como resultado de la destrucción del poder de compra de los consumidores, podría explicar la salida de empresas y/o el constreñimiento de ciertos sectores económicos, eventos que podrían explicar parte de los desempeños destacados por el equipo investigador, como el envejecimiento de las empresas en Venezuela.

Estudios económicos basados en casos desarrollados por especialistas en economía industrial -específicamente en la denominada escuela clásica o escuela de Harvard- y en la Organización Industrial Empírica se han centrado en identificar caracterizaciones estructurales o ideosincráticas sectoriales que pudieran obedecer a la naturaleza de dicho sector relacionadas con la tecnología disponible, con el ciclo de vida y/o maduración de dicho mercado, etc., y su incidencia sobre el desempeño de los mercados y los sectores económicos. Aun cuando la primera escuela se basó en el paradigma Estructura-Conducta-Desempeño, hoy en “desuso”, si se desea validar la incidencia de la gerencia y de las estrategias corporativas en el desempeño o en el resultado de las industrias y/o sobre el parque empresarial doméstico (por ejemplo, en el envejecimiento de las empresas), deberá cuando menos, controlarse aquellos factores estructurales con poder explicativo (sin dejar de valorar el eventual problema de endogeneidad entre la Conducta y la Estructura que destacara en su momento la Nueva Escuela de Economía Industrial).

Si bien en la presentación no se prestó mayor detalle respecto a los diferentes factores que pudieran explicar el envejecimiento promedio de la empresa venezolana, dicho resultado puede encontrar una primera explicación puramente estadística: por un lado, la falta de entrada y emprendimiento suficiente como para reducir el promedio de edad de las empresas, y por el otro lado, la permanencia o persistencia de las mismas empresas a lo largo del tiempo (o ambos efectos simultáneamente). Acá aparece una preocupación que debe ocuparnos en análisis de profundidad como sería comprender por qué el emprendimiento en Venezuela -contrario a ciertas matrices mediáticas- resulta tan bajo como para no afectar dicha tendencia de envejecimiento promedio de las empresas venezolanas.

Varias podrían ser las explicaciones y los subyacentes para que dicho indicador de envejecimiento de las empresas arroje un nivel y una tendencia creciente y superior al mostrado por los países andinos y por aquellos países comparables con Venezuela por su PIB per capita actual. Un análisis en profundidad de esta realidad microeconómica y de la organización industrial de los distintos sectores económicos que configuran la economía venezolana podría coadyuvar a comprender y describir el desempeño de los mercados en el país en aras de diseñar políticas públicas orientadas a la recuperación económica, así como a mejorar la competitividad industrial doméstica y la eficiencia de nuestros mercados. El inicio y la continuidad de numerosas líneas de investigación de esta naturaleza constituyen una muy buena noticia para el país.

Ahora bien, ¿Qué explica la preponderancia de empresas longevas en el promedio del parque empresarial venezolano? ¿Son sólo elementos gerenciales los causantes y explicativos de dicho resultado? ¿Resulta correcto partir de una premisa que asocia o toma como proxy de la eficiencia a la longevidad?

Una vez controlados los eventuales factores estructurales que pudieran tener incidencia sobre el envejecimiento promedio, así como una eventual explicación vía cambio de patrones de consumo en favor de industrias maduras -más allá de su dinámica competitiva interna-; podrían buscarse explicaciones relacionadas con eventuales barreras a la actividad económica con incidencia disímil entre sectores y empresas, para en un segundo orden, pasar a analizar las conductas, las estrategias y a la gerencia que pudieran explicar dicho resultado.

Así las cosas, la identificación de barreras a la entrada y barreras en contra de la continuidad de las operaciones (por ejemplo, reducidas alternativas de fuentes de financiamiento), así como la identificación de efectos asimétricos de las regulaciones y las políticas públicas; pudiera coadyuvar a explicar la permanencia o no de empresas grandes, pequeñas, jóvenes o maduras, por razones diferentes a las estrategias corporativas o a la gerencia estrictamente hablando. Lo anterior cobra relevancia si los efectos asimétricos de las regulaciones pudieran eventualmente afectar más a empresas pequeñas, jóvenes o entrantes con estructuras más planas y con menores recursos que no hayan podido desarrollar relacionamientos equiparables a aquellos eventualmente desarrollados por empresas establecidas de vieja data (aunque pudiera ser al contrario, debido a nuevas empresas desarrolladas al “amparo” del poder público o político. Por cierto, estos resultados no parecen acompañar la tesis mediática del desarrollo de un capitalismo al amparo del poder político, o al menos su incidencia sobre el promedio de edad de las empresas todavía es limitado -salvo que la muestra no recoja ni represente dichos casos-).

En este orden de ideas, barreras de acceso al financiamiento, especialmente en situaciones de crisis, pueden resultar especialmente relevantes y elevadas para empresas jóvenes, entrantes o entrepreneurs (de hecho, la encuesta en varias de sus preguntas y respuestas correspondientes al financiamiento presentadas en el webinar así lo señalaría). Ante la ausencia de mercados financieros y alternativas de financiamiento, así como ante asimetrías de información las empresas más longevas con eventuales fuentes propias de financiamiento o con mayor récord crediticio pudieran tener mayor posibilidad de acceso al financiamiento en comparación con una empresa joven o una entrante independientemente del nivel de eficiencia de estas últimas. La falta de financiamiento de capital de trabajo pudiera incidir en la continuidad de las empresas con impacto sobre el promedio de edad de las empresas restantes en el mercado.

La explicación de la longevidad de las empresas basada en la gestión gerencial y en las conductas corporativas resulta de cierta complejidad de determinar por poder responder a dos naturalezas distintas. La primera, como lo asoma el equipo del BID producto de eficiencias, y la segunda podría responder a barreras endógenas derivadas de las propias conductas corporativas o gerenciales. Es así como no podría asumirse automáticamente que longevidad constituye un proxy de eficiencia o que poseen un único correlato (habría que estimar los efectos tipo Learning by Doing y efectos de eficiencia por ser un first mover, frente a otras explicaciones o factores distintos). Más allá, el éxito de una empresa en perseverar o mantenerse en el mercado no tendría siempre repercusiones positivas sobre el Bienestar Social (caso de un monopolio estable e incontestable sin regulación de precios, o el caso de persistencia de poderes significativos de mercado) o no siempre implicaría un passthrough de rentas en favor de los consumidores (caso de una empresa dominante integrada verticalmente que pinza los márgenes de sus rivales).

La permanencia de una empresa en un mercado, y en consecuencia su longevidad, podría responder, aparte de la eficiencia de la gerencia, a razones diferentes que por el contrario podrían explicar como empresas igualmente eficientes e incluso más eficientes que las incumbentes salen del mercado o fracasan en sus intentos de entrar en ciertos mercados. Solo por mencionar algunos casos tenemos, mercados concentrados o monopolios no contestables; mercados donde existen elevados costos de cambio para los clientes;  mercados con persistencia de empresas grandes o con posiciones dominantes producto de conductas del tipo Entry Deterrence o Foreclosure, pudieran explicar como competidores tan eficientes o más eficientes que los incumbentes se mantienen fuera del mercado.

En el mencionado webinar se asomó la eventual tesis de un efecto contrario al Vintage que requiriría ser contrastada, en específico que las empresas que sobreviven y se mantienen en Venezuela, resultando las más longevas, lo hacen producto de ser las más eficientes y competitivas (no estamos negando dicha posibilidad, sino que requiere contrastarse así como otros causantes, especialmente en la medida que la permanencia responda a múltiples factores y no a uno exclusivamente). Se asomó dicha tesis y sin embargo se habla de falta de innovación en productos, y preponderancia de innovaciones referidas a temas organizacionales (¿se invierte en esta arista porque se es eficiente o por lo contrario?).

De hecho, la caída de la demanda en los distintos mercados podría plantear la pregunta de si empresas más pequeñas o nuevas podrían resultar más eficientes por poseer estructuras más planas y eficentes, y cómo esto podría verse reflejado en el promedio de longevidad de las empresas en Venezuela.

Un segundo resultado que llamó la atención del equipo investigador consistió en el aumento de la internacionalización de las empresas venezolanas, tanto por vía de capital foráneo sobre las empresas venezolanas como por medio de exportaciones. En lo que respecta al porcentaje de propiedad foránea sobre las empresas venezolanas destaca su marcado incremento, y aún cuando se asocia automáticamente con mejoras de competitividad y el acceso a nuevas tecnologías -temas que requieren contraste empírico- habría que valorar si dicha estrategia no es fundamentalmente el resultado de la relocalización de las empresas venezolanas para buscar la protección de su propiedad ante instancias y el arbitraje internacional dado el riesgo regulatorio que implica desarrollar operaciones en Venezuela.

En este mismo orden de ideas, la encuesta empresarial asoma a las operaciones de exportación como eventuales estrategias de diversificación de riesgos y búsqueda de nuevos mercados distintos al venezolano dado el colapso de la demanda en Venezuela; que pudieran exigir cumplir con certificaciones de calidad internacionales de los cuales las operaciones venezolanas podrían beneficiarse o no (este constituye igualmente un tema a ser contrastado empíricamente, especialmente si el acceso y la transposición de tecnologías así como el mejoramiento de procesos exigen inversiones o la acometida de costos incrementales que el mercado doméstico por su depauperado poder de compra no estaría dispuesto a pagar). Adicionalmente, las exportaciones pueden constituir una forma de accceso a divisas, que algunas empresas pudieran haber iniciado o retomado a lo largo de los últimos años. El hecho que el porcentaje de exportaciones directas sea sustancialmente superior al de las exportaciones indirectas puede resultar un tema de estudio, ya que pudiera estar reflejando la necesidad de entrada vía presencial debido a que nuestras empresas no poseían una dilatada experiencia ni un reconocimiento de marca ni país en materia de exportaciones (eventualmente requerimos hacer mayores inversiones para asumir los mayores riesgos de origen, así como costos reputacionales, de señalización y garantía).

Un tercer hecho que destacan los realizadores de la encuesta empresarial es un incremento en la longevidad de la gerencia venezolana, asociándolo con productividad, aunque entendemos que esto requiere igualmente contraste empírico. En este mismo sentido, la encuesta recoge una reduccion en la inversión en formación, que aunado al efecto anterior, en la actual sociedad del conocimiento, podría hacernos preguntar sobre la eficiencia en el uso estratégico de la información y los datos -entre otras preguntas-.

En cualquier investigación y análisis de economía industrial debe tenerse cuidado de eventuales sesgos de confirmación o sesgos confirmatorios. En específico, respecto al primer paneo que ofrece la encuesta de empresas debe tenerse cuidado de sesgarse en contra o a favor de un efecto Vintage como única explicación del envejecimiento de las empresas en Venezuela.

Empresas grandes e incumbentes con elevada capacidad instalada ante el achicamiento de sus demandas pierden escalas y pueden presentar costos medios significativos. Por el contrario, fringe firms o empresas más pequeñas pueden poseer estructuras más planas e incluso incentivos para sacrificar márgenes. Se requeriría una definición de eficiencia y de productividad por medio de indicadores que permitan validar y contrastar la preponderancia de una tesis de Learning by Doing. Por ejemplo, los márgenes, como desde hace un tiempo asoma la organización industrial tanto teórica como empírica, no tendrían porque constituir un buen indicador de eficiencia debido a que su nivel puede responder tanto a explicaciones por el lado de los costos como de los precios con explicaciones alternativas disímiles entre sí.

Finalmente, un hecho interesante y dramático que mostró el webinar es que el salario mediano en Venezuela se encuentra alrededor del nivel del salario mínimo de los países comparables según el estudio. Asimismo, destaca que el salario mínimo promedio de los últimos tres años en el sector privado venezolano representa 16,6% del salario mínimo promedio de los países comparables según su PIB per capita. En este sentido, resultaría interesante analizar la elasticidad de la oferta y de la demanda de trabajo, aunada a la elasticidad de los bienes y servicios por parte de la demanda de los consumidores finales, para valorar los poderes de negociación y la eventual regla de reparto del valor de un bien entre consumidores, trabajadores y empresarios. Este no es un tema menor porque en la medida que la pérdida de poder de compra motive a los trabajadores a solicitar ajustes salariales para mantenerlos en términos reales y no exista capacidad de passthrough sobre el precio del producto de la empresa contratante y la única vía sería pinzando márgenes del capital; en promedio se estaría destruyendo valor y actividad económica en la medida que se violente la restricción de participación de las empresas y éstas salgan del mercado.

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