La banca europea recibe los test de estrés con la atención centrada en Italia

// EFE


La salud financiera de los bancos italianos es uno de los principales focos de interés en los resultados de las pruebas de estrés sobre 51 grandes entidades que la Autoridad Bancaria Europea (ABE) divulgará mañana.

A diferencia de anteriores exámenes, el supervisor no exige en esta ocasión un umbral mínimo de capital, por lo que no aprobará o suspenderá a los bancos, sino que divulgará un análisis individual de cada uno de ellos.

El alcance de la debilidad del Monte dei Paschi di Siena (MPS), tercer banco italiano y el más antiguo del mundo, es junto con el estado de las grandes entidades alemanas el aspecto de la prueba de estrés que más atención ha suscitado.

La ABE evaluará a entidades de 15 países de la UE, 37 de ellas de la zona euro, con un mínimo de 30.000 millones de euros en activos, y no prevé divulgar una cifra conjunta del déficit de capitalización de la banca europea, como en otras ocasiones, pues parte de la base de que el sector está bien capitalizado.

Según el supervisor, el objetivo del examen no es identificar déficits de capital que requieran recapitalizaciones «inmediatas», como sucedía durante la crisis, sino «evaluar las vulnerabilidades que puedan persistir y comprender el impacto de una hipotética dinámica de mercado adversa en los bancos».

Al analizar tan solo a grandes bancos, que representan el 70 % de los activos bancarios de la Unión Europea (UE), el examen ha dejado fuera a las entidades de Portugal, Chipre y Grecia.

En 2014, los test de estrés incluyeron a 123 entidades, 24 de las cuales quedaron por debajo del 5,5 % de capital de calidad frente activos de riesgo (CET1) que exigía la ABE en su escenario adverso.

En esta ocasión, no se han establecido criterios mínimos para aprobar el examen, si bien se han vuelto a plantear dos escenarios, uno con base real, fundamentado en las previsiones de la Comisión Europea (CE) hasta 2018, y otro adverso.

En ese segundo caso, el supervisor estudiará la resistencia de los bancos ante una evolución hipotética de la economía en la que la UE experimentaría una recesión este año y el siguiente -una contracción del 1,2 % en 2016 y el 1,3 % en 2017-, y un mínimo crecimiento en 2018, del 0,7 %.

Alemania es el país con más bancos bajo el escrutinio de la ABE (10), incluidos el Deutsche Bank y Commerzbank, seguido de España (6) y Francia (6), mientras que Italia cuenta con cinco entidades en los test, y Países Bajos, el Reino Unido y Suecia cuatro cada uno.

En el caso español, los bancos examinados son Banco Santander, BBVA, Criteria Caixa Holding, BFA-Bankia, Banco Popular y Banco Sabadell.

Los resultados de la banca alemana son unos de los más esperados, en especial los de la primera entidad del país, Deutsche Bank, que en 2015 sufrió una pérdida récord de casi 6.800 millones de euros y afronta el reto de convencer a los inversores de que cuenta con suficiente liquidez.

La situación del Monte dei Paschi di Siena, lastrado por problemas financieros los últimos años, preocupa asimismo a las autoridades comunitarias.

El Banco Central Europeo (BCE) ha instado a la entidad a reducir en aproximadamente un 30 % su volumen de préstamos dudosos en 2018, que debería pasar de 46.900 millones de euros hasta 32.600 millones.

El Gobierno italiano ha sugerido la idea de inyectar capital al sector por valor de 40.000 millones de euros, un plan que choca con la nueva regulación comunitaria de rescates bancarios, que exige que sean primero los accionistas y acreedores los que asuman las pérdidas antes de inyectar capital público.

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