Informe Especial | A un año de la pandemia: ¿Qué han aprendido las empresas?

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Informe Especial | A un año de la pandemia: ¿Qué han aprendido las empresas?



¿Quién podía imaginarse, en marzo del año pasado, que la pandemia de covid-19 iba a tener efectos tan profundos? La batalla que la humanidad entera está librando contra el SARS-Cov-2 apenas está dando resultados con la emergencia de un número crecientes de vacunas, pero todavía queda un trecho largo para que el mundo recupere algunos de sus antiguos estándares de normalidad.

Pero, sin duda, no saldremos de esta crisis siendo los mismos que éramos antes que se conocieran los primeros casos y tuviéramos que usar tapabocas de manera masiva para prevenir un contagio que, en aquel momento, no sabíamos muy bien cómo se producía. Hablamos de más de 100 millones de casos de contagio y más de 1 millón de muertos. Las dimensiones de esta tragedia tienen dimensiones históricas.

En consecuencia, las empresas también han cambiado, incluso radicalmente. Los negocios, en general, ya no funcionan bajo la misma lógica. Hay una nueva conciencia que conduce a valorar más la salud, la familia, el cuidado del ambiente, la calidad de vida, el equilibrio vida-trabajo, la existencia con calidad, y esa nueva escala de valores también va a incidir en las organizaciones empresariales.

¿Qué hemos aprendido, entonces, como empresas que hemos sobrevivido en medio de esta pandemia?

Sin duda, el año pasado y lo que va de este han sido radicalmente diferentes a los anteriores. Aprendimos a mantenernos distanciados, pero, a la vez, cerca, a enfrentar retos desafiantes, inclusive a transformar nuestros hogares en oficinas, gimnasios, o cines.

La pandemia colocó a las empresas en una situación de aprendizaje organizacional y desarrollar una nueva mirada centrada en confianza y valores compartidos. El teletrabajo llegó para quedarse y es un factor de cambio estructural que no toca solo lo administrativo, sino que cambia la estructura misma de los negocios.

Esta pandemia nos hizo entender que las empresas son organismos vivos. Una empresa es una unidad social, porque está compuesta por personas en interacción. Si la maquinaria de la empresa requiere atención, el recurso humano también y ahora con mayor prioridad. Esta pandemia creó una nueva relación, que obliga a una mayor productividad, y a que las empresas tengan una visión holística del capital humano, incluyendo a su entorno familiar.

El alto desempeño no se logra con el control asociado a la presencialidad, y así lo han demostrado las grandes empresas que han sido exitosas en esta crisis. Las compañías han aceptado el teletrabajo, y en esa modalidad debe destacar la confianza y la medición por resultados. Sin duda, este es un escenario exigente y cambiante.

La pandemia nos enseñó a confiar más en los colaboradores y los procesos de selección deben ahora priorizar la comunión de los colaboradores con los valores organizacionales, con la finalidad de hacer un ajuste a la cultura, que ahora está impactada por otros valores y circunstancias. Sin duda, ahora más que nunca, se deben conciliar las expectativas de los empleadores y colaboradores.

Los empresarios deben aprender a ser más flexibles. Si bien es cierto que las normas, procesos, estándares, e indicadores deben mantenerse, ante las nuevas reglas laborales globales deben ser ajustadas al trabajo flexible. Esta es la realidad, y esto no es reversible de la noche a la mañana.

Se ha producido un gran viraje orientado a las personas como motor de la productividad de las empresas, donde se deja de lado los esquemas burocráticos, sistemas de tareas asociadas a procesos. Se debe incentivar la creación y formación de líderes transformacionales.

Esta pandemia ha creado un momento único para que las empresas sean un referente y modelo a seguir.Ahora el valor de las empresas se determina más por su imagen y calidad ante el consumidor que por sus activos fijos. Hay que transformar las prácticas empresariales, con una vocación tecnológica para alcanzar la rentabilidad necesaria derivada de hacer, saber y ser en toda su expresión.

En el Informe Privado de Aristimuño Herrera & Asociados de esta semana la Nota Editorial pone el foco en establecer cuáles han sido las lecciones fundamentales que el liderazgo empresarial ha derivado de un año en medio de una pandemia con impactos sanitarios y económicos devastadores.

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