#Foro: Nueva legislación petrolera potenciará crecimiento de 8% y alza de 40% del flujo de divisas en 2026
En foro sobre la reforma de la Ley de Hidrocarburos, organizado por el IESA, expertos analizaron un escenario petrolero y económico positivo en el corto plazo, pero que genera incertidumbre sobre temas claves.
En el actual ecosistema energético global, la volatilidad no es una variable, sino una constante que exige inteligencia estratégica. El Foro «Venezuela 2026: La reforma petrolera: dinámicas económicas y su impacto en los negocios», celebrado en el IESA se estableció como el epicentro para descifrar el cambio de paradigma en la industria de hidrocarburos venezolana.
Como bien señaló el profesor Carlos Jaramillo, vicepresidente del IESA, los actores del mercado no buscan meras proyecciones, sino «claridad».
La trayectoria legislativa de Venezuela es el predictor más fiable de su desempeño comercial. El país se encuentra ante una «corrección histórica» de los desajustes estructurales iniciados con la Ley de Nacionalización (discutida en 1975 y entrada en vigor el 1 de enero de 1976).
La actual Reforma de 2026 surge como la respuesta necesaria al colapso del modelo de 2006, cuya rigidez —caracterizada por el control obligatorio del 51% por parte de PDVSA y la venta centralizada de crudo— resultó ser, en palabras del profesor Oswaldo Felizzola «un modelo contra el negocio internacional».
La nueva normativa introduce los Contratos de Participación Productiva (CPP), un vehículo que permite la «agilización de procesos» y la «comunicación directa del socio» para la comercialización del crudo, al eliminar la asfixia operativa de la estatal petrolera.

La actual Reforma de 2026 surge como la respuesta necesaria al colapso del modelo de 2006, según el profesor Oswaldo Felizzola.
Atributos estratégicos de la reforma de la Ley de Hidrocarburos de 2026
El profesor Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, presentó una evaluación del marco legal venezolano, tomando en consideración las variables autonomía operativa, carga fiscal, flexibilidad, derechos comerciales, seguridad jurídica y control accionario, y destacó algunas ventajas que presenta la actual reforma.
– Economía operativa: transición hacia un modelo flexible que rompe la ineficiencia de las empresas mixtas tradicionales.
– Flexibilidad fiscal: implementación de escalas abiertas para regalías y tributos, lo que permite acuerdos ad hoc según la viabilidad de cada proyecto.
– Arbitraje internacional: seguridad jurídica reforzada mediante la posibilidad de dirimir conflictos en jurisdicciones externas (ej. Nueva York).
– Celeridad contractual: aprobación de contratos centralizada en el Ministerio de Hidrocarburos, lo que agiliza los tiempos de ejecución sin la demora histórica de la Asamblea Nacional.
– Desde el punto de vista tributario, el análisis es imperativo, porque mientras el modelo tradicional imponía un «Fiscal Take» del 83-85% y un «Government Take» (incluyendo la participación accionaria de PDVSA) de entre el 90-95% , la reforma actual permite negociar umbrales que recuperan la rentabilidad del socio B.

«El petróleo nos hunde o nos salva toda la economía»: Richard Obuchi, profesor del IESA.
Dinámicas económicas y proyecciones de crecimiento 2026
La macroeconomía venezolana mantiene una interdependencia absoluta con el ingreso fósil.
La premisa del profesor del Centro de Políticas Públicas Richard Obuchi es tajante: «el petróleo nos hunde o nos salva toda la economía».
Bajo esta óptica, el 2026 se perfila como un año de expansión con un crecimiento proyectado del PIB del 8%, traccionado casi exclusivamente por la industria. Este dinamismo se apoya en la regularización de flujos de divisas facilitada por las licencias 46A y 48 , que mitigan los descuentos masivos en la comercialización.
Obuchi estima un incremento de 150.000 barriles diarios en la producción a corto plazo, lo que inyectaría un 40% adicional en ingresos de divisas al sistema nacional.
Impacto macroeconómico inmediato de acuerdo al análisis de Obuchi:
- Estabilidad cambiaria: mayor flujo de dólares al sistema bancario y una reducción de la brecha cambiaria.
- Maniobra fiscal: incremento del gasto público destinado a infraestructura crítica.
- Dinamización del sector privado: Aumento de la inversión y el consumo por efecto multiplicador.
- Control inflacionario: reducción de la presión monetaria gracias a ingresos genuinos por exportación.
Obuchi agrega que las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial para el acceso a créditos especiales, podría liberar fondos para la recuperación del país, especialmente para la rehabilitación de algunos servicios prioritarios.

El profesor Fernando Fernández introduce el concepto de «geojurídica» , al advertir que el compliance es el boleto de entrada al sistema financiero internacional.
El imperativo del compliance y la seguridad geojurídica
En el nuevo orden global, el cumplimiento normativo no es un costo operativo, sino un activo financiero crítico.
El profesor Fernando Fernández introduce el concepto de «geojurídica» , al advertir que el compliance es el boleto de entrada al sistema financiero internacional.
Operar en Venezuela exige un Sistema Integral de Administración de Riesgos (SIAR) que gestione las amenazas inherentes de corrupción y sanciones.
Fernández es enfático al señalar que la Ley antibloqueo genera una «inseguridad jurídica total», debido a su discrecionalidad y el secretismo en la inaplicación de normas. Por ello, la competitividad real depende de la alineación con estándares internacionales:
– FCPA (Foreign Corrupt Practices Act): vigilancia contra el soborno transnacional.
– FEPA (Foreign Extortion Prevention Act): herramienta crucial de 2024 para proteger a las empresas contra la extorsión extranjera.
– Estándares GAFI/FATF: el cumplimiento riguroso es vital para que Venezuela salga de la «Lista Gris» y normalice sus transacciones financieras.

Para alcanzar el escenario «Blue Sky» (una producción de 4 millones de barriles diarios en 10 años), Juan Szabo señala que se requiere una inversión de entre 30.000 y 35.000 millones de dólares en el corto plazo.
Venezuela frente al escenario global
Es un error analítico considerar que el crudo venezolano carece de competitividad. Según el profesor invitado, Juan Szabo, ingeniero mecánico-petrolero de la Universidad de Houston, Venezuela es el «garante de la seguridad energética del hemisferio occidental» .
La oportunidad reside en el aprovechamiento de los proyectos Brownfield . Con una capacidad de refinación instalada de 1.2 millones de barriles, de los cuales actualmente se utilizan solo entre 200.000 y 250.000 bd, la infraestructura subutilizada representa una ventaja de costos imbatible frente a desarrollos de frontera.
Para alcanzar el escenario «Blue Sky» (una producción de 4 millones de barriles diarios en 10 años), Szabo señala que se requiere una inversión de entre 30.000 y 35.000 millones de dólares en el corto plazo.
Esta capitalización no solo debe ir al subsuelo, sino a la estabilización del sistema eléctrico, pilar fundamental para la operatividad industrial.
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