Expertos | El contador público y la Cuarta Revolución Industrial

// Por: Pedro Pacheco Rodríguez / @pachecorpedro

Expertos | El contador público y la Cuarta Revolución Industrial



¿Es una amenaza o una oportunidad la llegada de la Cuarta Revolución Industrial, la transformación digital, la inteligencia artificial, la robótica o la big data para la profesión de contador público?

¿Qué papel ha jugado históricamente el contador público en las anteriores revoluciones industriales?

Un breve repaso sobre el significado de tales revoluciones para la economía y la sociedad en general nos permite aproximarnos a válidas respuestas para esas dos interrogantes, y así entender la relevancia de esta profesión en el desarrollo económico y social de los últimos siglos.

La Primera Revolución Industrial (XVIII-XIX) transforma favorablemente a la sociedad como ninguna otra. La economía rural basada en la agricultura y comercio da paso a una economía urbana y mecanizada. La riqueza y renta per cápita del mundo se multiplica. Con ello, el desarrollo de la industria textil, la construcción de vías férreas y carreteras, la utilización del carbón y el surgimiento de la máquina de vapor requirieron de grandes departamentos de contabilidad capaces de llevar pertinentes registros en forma manual, los cuales luego eran convertidos en información financiera para la toma de decisiones y cumplir con los diferentes grupos de interés: el Estado y los pagos de impuestos, los dueños y/o accionistas, las bolsas de valores y los sindicatos que nacen en esta época.

La Segunda Revolución Industrial (XIX-XX) presenta las innovaciones basadas en nuevas fuentes de energía -gas, petróleo y electricidad-, los nuevos medios de transporte -avión, automóvil- y el fenómeno de los medios de comunicación -teléfono y radio-.  Estas innovaciones o trasformaciones afectan al factor trabajo y generan cambios organizativos en empresas y mercados. Se perfila el marco de la denominada globalización, el inicio progresivo de la internacionalización de la economía.

A caballo entre estas dos revoluciones industriales se constituyen las grandes firmas globales de contadores públicos, asesores financieros y consultores gerenciales, por lo que la profesión pasa a jugar un papel protagónico a nivel del manejo de la información y la toma de decisiones.

Es una época en que la profesión de contador público se expande por todos los países, incrementando su importancia para la conducción de todo tipo de organización, principalmente las multinacionales.

– Surgen las instituciones profesionales –

La Tercera Revolución Industrial (Mitad del XX en adelante), también estudiada como revolución científico-tecnológica o Revolución de la Inteligencia. La relacionamos así mismo con el término “Sociedad de la Información”.

Es en estos tiempos cuando afrontamos una mayor utilización de las energías renovables en edificaciones y sistemas de transporte, así como la aplicación de nuevas tecnológicas para el almacenamiento de energía. Vivimos la aparición de Internet, la fibra óptica y la nanotecnología, entre otros avances.

Es en esta llamada tercera revolución cuando pudiéramos decir se consolida en todas sus facetas la profesión de contador público.

En el caso venezolano, en octubre de 1946 el Ministerio de Educación formalizó el inicio de los cursos de Administración Comercial y Contaduría en la Universidad Central de Venezuela y la primera clase se dictó en noviembre de ese mismo año. En julio de 1958 se funda el Colegio de Contadores Públicos y Administradores Comerciales de Venezuela y el 27 de septiembre de 1973 se publica en la Gaceta Oficial la Ley del Ejercicio de la Contaduría Pública, motivo por el cual ese día se conmemora el día del Contador Público.

Finalmente, afrontamos la denominada Cuarta Revolución Industrial (4taRI) o Revolución 4.0. Su comienzo es reciente, aunque su desarrollo estaba proyectado para la tercera década del siglo XXI, solo que la impronta de la pandemia COVID-19 está actuando como un catalizador positivo y probablemente veamos su esplendor antes de lo previsto.

PwC ha definido ocho tecnologías esenciales en esta etapa que afectarán transversalmente a todas las organizaciones, profesiones y en general a la sociedad entera: 1. El Internet de las cosas. 2. La Realidad Virtual. 3. La Realidad Ampliada. 4. El Blockchain. 5. La Inteligencia Artificial. 6. Las Impresoras 3D. 7. La Robótica. 8. Los Drones.

Si bien la inteligencia artificial es señalada como el elemento central de esta transformación, en realidad la interactuación entre todas ellas es lo que nos lleva a esta Cuarta Revolución Industrial. Las ocho están íntimamente relacionadas con la acumulación exponencial de datos (big data) y el uso de algoritmos para procesarlos, así como con una masiva interconexión de sistemas y dispositivos digitales. Estás tecnologías en pleno desarrollo y sus efectos e impactos en la sociedad los veremos en las próximas décadas.

– Lo irreversible y el “Propósito Protagónico” –

Durante la 4taRI muchas profesiones desaparecerán, y otras muchas surgirán. Como ocurrió en anteriores revoluciones y sin existir argumentos para pensar que en esta ocasión será distinto. sin duda el saldo será favorable.

La Cuarta Revolución Industrial es irreversible. La incógnita está solo en cuán rápido llegará a su plenitud y cómo los profesionales en general y, en particular, los contadores públicos, adquieran las nuevas habilidades y destrezas que esta nueva revolución nos demanda a todos.

En nuestro criterio, en esta etapa el Contador Público debe evolucionar desde la posición de presumir un “Rol Protagónico” a la de tener un “Propósito Protagónico”. El principal reto de la profesión es definir “Su Propósito” en el conjunto de la sociedad futura y en el marco de las nuevas realidades marcadas por las grandes megatendencias; los cambios demográficos, el cambio climático, una mayor urbanización, la escasez de recursos, los conflictos sociales, la desigualdad y la irrupción tecnológica.

Si bien existen sectores que aún no las reconocen, las características de esta cuarta revolución están presentes en nuestras sociedades desde hace ya un buen tiempo. Solo ocurre que la pandemia COVID-19 las puso en evidencia y aceleró los procesos característicos de la 4taRI.

Las grandes firmas de contadores públicos ya han incorporado “Su Propósito” como parte de sus filosofías para hacer frente a estos nuevos y grandes desafíos. Los profesionales individualmente y los gremios en general deben también definir “Su Propósito.”

En el caso de PwC, es “Generar confianza en la sociedad y resolver problemas importantes”. En KPMG se registra como “Inspirar confianza y promover el cambio”. Para Mazars se asume “Generar confianza y crear economías sanas y exitosas pare el bienestar de la sociedad.” En  EY se define como “Construir un mejor mundo de negocios.” Para Crowe el propósito es “Brindar decisiones inteligentes que otorguen valor duradero a las comunidades donde vivimos y trabajamos.” En D&T es “Hacer impactos que transcienden.

– El reto de la profesión –

Como podemos deducir, ninguna de las grandes firmas se refiere en sus propósitos a registros contables o hacer auditorias. La casi totalidad se identifica con generar o inspirar confianza, sociedad, comunidades, cambio,  transcendencia, decisiones inteligentes. En resumen, el futuro parece que se trata de dejar de “pegar ladrillos” (registros) para construir catedrales, es decir, grandes decisiones que transforman la sociedad.

Así, la profesión de Contador Público se reformula. Supera la etapa de “registrar información” para que otros tomen decisiones financieras, tributarias, empresariales, y pasa a “tomar decisiones” con base en el registro que proporcionarán ahora las distintas nuevas tecnológicas y sus aplicaciones. En esta Cuarta Revolución Industrial las actividades rutinarias son o serán ejecutadas por algunas de las ocho tecnologías esenciales antes nombradas. Los registros se harán mediante blockchain. Los inventarios físicos serán efectuados por drones. Los escenarios de flujo de caja por aplicaciones de inteligencia artificial.

El Contador Público profesional experimentó en el pasado la caricaturización de su oficio, a través de registros de su supuesto perfil de rutinario o aburrido. Incluso se dispone de opiniones que señalan que la profesión de Contador Público tiende a desaparecer. Pues ellas erran, están equivocadas. Por el contrario, a este profesional se le abre un mundo de oportunidades. Es como si al ver a un robot operar a corazón abierto, opináramos que la profesión de médico desaparecerá. Un absurdo. Nuestra profesión entra en un proceso de transformación digital, llevándonos hacia escenarios con más análisis, toma de decisiones, estrategia y menos actividades rutinarias.

Esta transformación implica cambios importantes en los pensum de estudios de las universidades, acortando con premura brechas en competencias y habilidades. Exige igualmente modernos esquemas de entrenamiento por parte de las empresas en sus áreas de contabilidad, finanzas, contraloría, costos, presupuesto y auditoria interna, basados en los conceptos de upskilling y reskilling.

El contador público para seguir brindando confianza a la sociedad tendrá que seguir mostrando alto estándares de ética y transparencia, así como de una alta capacidad analítica (coeficiente intelectual), buen uso de la inteligencia emocional y ahora incorporar la inteligencia artificial

Hoy, junto con mis felicitaciones a todos los contadores públicos en la conmemoración de su día, vaya también mi invitación a ser protagonistas de la Cuarta Revolución Industrial.

* El autor es Presidente del Consejo Empresarial Venezolano de Auditoria (CEVA), expresidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Servicios de Caracas y Socio Principal PwC Venezuela.

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