24/08/2026 01:49 PM
| Por Armando J. Pernía / Exclusivo para Banca y Negocios

#Experto: Venezuela necesita al FMI para dar credibilidad a la renegociación de la deuda externa

El economista Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund, apunta que la deuda venezolana se estima entre 170.000 y 180.000 millones de dólares, de la cual 60.000 millones es el capital en bonos en default.

#Experto: Venezuela necesita al FMI para dar credibilidad a la renegociación de la deuda externa

El economista Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund, señala que el consenso de los analistas apunta que la deuda externa de Venezuela oscila entre 170.000 y 180.000 millones de dólares y advierte que una renegociación sin la participación directa del Fondo Monetario Internacional (FMI) será inviable.

En entrevista con Banca y Negocios, Piedrahita señaló que la estimación incluye intereses sobre intereses y los bonos, aunque advierte que circulan cifras muy elevadas sin que se tenga claro de dónde salen.

«La pregunta que surge es por qué Centerview Partners maneja una cifra superior. Esto puede obedecer a varias hipótesis; una de ellas es tratar de anclar la deuda en una cifra que permita obtener una ‘quita’ o descuento superior al que estima el mercado», advierte el experto.

Piedrahita sostiene que existe la posibilidad de que el Gobierno venezolano haya adquirido deuda no registrada en los últimos años, por lo que advierte es que «indispensable» emprender, como primer paso, un proceso completo de conciliación y validación, arbitrado internacionalmente, del pasivo total, en función de establecer cuál es el endeudamiento legítimamente válido.

«La primera cuestión que se debe validar es si por cada dólar de deuda emitido hubo alguna contraprestación, bien en dinero en efectivo o a través de algún servicio, porque el riesgo que existe es que, ante el hecho de que la deuda no esté debidamente registrada, conciliada y validada, algunos instrumentos de esa deuda terminen siendo nulos de toda nulidad«, apunta.

En este sentido, el economista y asesor financiero recalca que «si no hubo una contraprestación verificable, sino que es una deuda ilegalmente emitida, cuyo destino o propósito no esté claro, ese pasivo no debería ser reconocido como tal, porque sería injusto para la República».

Piedrahita recuerda el caso de la renegociación del Irak, para el cual hubo que contratar a la firma internacional Ernst & Young para conciliar una deuda que era, básicamente, comercial. En Venezuela -subraya- la deuda es en buena medida financiera, por lo que el proceso de auditoría es aún más relevante.

Para Pedrahita un proceso de conciliación arbitrado internacionalmente tiene la ventaja de que evitaría largos litigios por reclamos, ya que la renegociación se produciría con reglas claras y pasivos verificados.

#Experto: Venezuela necesita al FMI para dar credibilidad a la renegociación de la deuda externa

«Sin un plan económico coherente, consistente y adecuadamente diseñado, no es posible reestructurar con éxito y para eso se necesita la participación del Fondo Monetario Internacional para darle credibilidad a la propuesta de pago»: Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund.

El FMI «es indispensable»

– El gobierno contrató a Centerview Partners sin que esté clara la participación de entes multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el proceso concreto de renegociación. ¿Es conveniente reestructurar la deuda sin la participación activa, por ejemplo, del FMI?

– Yo iría un paso más atrás. Cuando se inicia una reestructuración, hay una suerte de juego suma cero; es decir, el país presenta una estimación de deuda y los acreedores señalan cuál es el monto que reclaman. En primer lugar se propone empezar a negociar una quita. Por ejemplo, si el descuento es de 50% y los acreedores aceptan iniciar la negociación a partir de ese escenario, van a exigir una garantía de que ese 50% restante -que queda como deuda- va a ser pagado a lo largo del tiempo con un compromiso claro y preciso.

Por lo tanto, advierte que el Estado deudor debe presentar un plan económico y financiero «coherente y consistente», porque lo fundamental es que el país recupere rápidamente su acceso a los mercados voluntarios de financiamiento.

A los acreedores no les interesa perjudicar al deudor. Al contrario -enfatiza Piedrahita- el objetivo es conseguir una deuda financieramente sostenible a lo largo del tiempo y, por lo tanto, es indispensable que el país tenga acceso a fondos en el largo plazo que le permitan pagar.

«Sin un plan económico coherente, consistente y adecuadamente diseñado, no es posible reestructurar con éxito y para eso se necesita la participación del Fondo Monetario Internacional para darle credibilidad a la propuesta de pago. De hecho, la participación del FMI y de otros multilaterales es una condición indispensable para que la reestructuración de Venezuela pueda avanzar«, enfatiza.

Una radiografía necesaria

– Eso supone aceptar condiciones de política económica y financiera…

– Lo primero es que Venezuela cumpla con los requerimientos de información económica y financiera que impone el artículo 4 del Convenio Constitutivo del FMI, porque hace más de 20 años que no se intercambia información regular con el Fondo Monetario; por eso Venezuela tiene los recursos suspendidos.

«El país necesita una radiografía muy clara de cuál es su situación financiera y, en consecuencia, cuáles serían sus capacidades de pago», sentencia.

DEUDA EXTERNA

«Una cosa importante es que un programa económico se puede hacer en una presentación de Powerpoint, pero lo fundamental es que el mercado crea que ese plan es ejecutable»: Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund.

La deuda «no es una prioridad» para Venezuela

– Venezuela tiene una situación política e institucional compleja y con muchas definiciones estratégicas por acordar. ¿Este es el momento para iniciar una reestructuración de la deuda externa?

– La reestructuración de la deuda no debería ser una prioridad para Venezuela en este momento. Sin duda, la prioridad de Venezuela, en este momento, debe ser la reconstrucción y atención humanitaria de las víctimas del terremoto del 24 de junio.

«Una cosa importante es que un programa económico se puede hacer en una presentación de Powerpoint, pero lo fundamental es que el mercado crea que ese plan es ejecutable y, para que sea ejecutable, se necesita un Estado de derecho que tenga legitimidad, tanto nacional como internacional, junto con la capacidad de asumir compromisos de largo plazo sin riesgo de que se vean comprometidos ante cualquier otra circunstancia política», advierte.

– La recuperación debe implicar cambios de política económica y casi que una reestructuración integral del Estado venezolano, por lo que se necesita estabilidad institucional. Se requieren grandes inversiones en infraestructura y se está pidiendo el concurso cada vez más relevante de capitales internacionales. Es evidente que la incertidumbre sobre la situación político institucional de Venezuela es lo que frena un flujo más importante o más grande de inversiones, por ejemplo, en el sector petrolero.

Piedrahita coloca sobre la mesa un ejemplo concreto: «lo cierto es que las inversiones que se han registrado, especialmente en el sector petrolero, están muy por debajo de las expectativas que había hace siete meses. Incluso la propia Chevron, que tiene un compromiso claro con el mercado venezolano, ha aclarado que no va a invertir recursos adicionales en Venezuela y que se va a limitar a reinvertir sus utilidades para desarrollar proyectos en el país»

«El diálogo debe acelerar los resultados»

Para el representante de Copérnico Venezuela Fund, un fondo diseñado para invertir en deuda venezolana y que se ha reestructurado para adquirir acciones en la Bolsa de Valores de Caracas (BVC), señala que el potencial económico del país es muy grande, así como es muy bajo el riesgo geológico.

En consecuencia, «se debería acelerar el diálogo que se inició en Venezuela para acordar una regularización de la situación político institucional lo antes posible. Este es un requisito fundamental para la normalización de Venezuela y su recuperación en el largo plazo».

– Para entender la magnitud de lo que estamos hablando, el Producto Interno Bruto de Venezuela se estima entre 100 y 110.000 millones de dólares. En una situación de normalización o estabilización política institucional y económica, en un lapso de 10 años, el país podría alcanzar un PIB superior a los 500.000 millones de dólares, advierte Piedrahita.

#Experto: Venezuela necesita al FMI para dar credibilidad a la renegociación de la deuda externa

«La deuda en bonos de Venezuela podría tener un componente nominal de capital de 60.000 millones de dólares, pero como resultado del período de default, podría llegar a 100.000 millones»: Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund.

A cuánto asciende la deuda en bonos

El economista y ejecutivo financiero, Jorge Piedrahita, estima que la deuda en bonos de Venezuela podría tener un componente nominal de capital de 60.000 millones de dólares, pero como resultado del período de default, podría llegar a 100.000 millones.

En un caso extremo este pasivo, por el largo período de impago, podría ubicarse en 120.000 millones de dólares.

«Esta deuda tiene la ventaja de que el proceso de conciliación y validación es relativamente simple, porque son contratos perfeccionados que se fueron haciendo a lo largo del tiempo. El problema está en el resto de la deuda, en los reclamos que no se conocen y que, en algún momento, van a surgir».

– Los analistas sabemos que hay una deuda no registrada o no debidamente registrada que, en algún momento, se va a presentar. La deuda comercial está en procesos de arbitraje que todavía están pendientes por reclamos derivados de procesos de expropiación, hasta reclamos que no deberían ser considerados deuda, como, por ejemplo, alguna compañía que no tuvo acceso a dólares durante el período de control de cambio, explica el analista.

«Lo adecuado sería hacer un solo proceso integral que incluya a todos los acreedores, de manera tal que hubiera un cuerpo de condiciones aplicable para todos, aunque eso toma un poco más de tiempo, pero sería una solución más adecuada para el Estado venezolano», enfatizó.

El riesgo de los activos en el exterior es elevado

– ¿Cuál es el escenario de los activos congelados en el exterior, como CITGO o el oro en el Banco de Inglaterra?

– Ese riesgo de pérdida es relativamente elevado, pero en el caso de CITGO soy un poco más optimista, porque en principio hay una alternativa que debe ser explorada. El precio por el que se pretende vender es muy bajo y los tribunales  han dejado abierta la posibilidad de que, si la República de Venezuela o PDVSA presentan una oferta aunque sea un dólar superior a la oferta que ya se aprobó en la subasta, la compañía sería adjudicada a Venezuela.

El dinero para la recompra -explica Piedrahita- puede salir de la propia CITGO, a través de la emisión de una deuda «super senior»; es decir, con la máxima prioridad de cobro, que se podría pagar con exportaciones futuras de petróleo.

«Alguien podría cuestionar cómo es eso de que vas a comprar algo que ya es tuyo, pero ante el riesgo de que ese activo sea liquidado a un precio que puede ser inferior en una proporción importante de su valor real, creo que es conviente que Venezuela trate de mantener la propiedad», insiste Piedrahita.

#Experto: Venezuela necesita al FMI para dar credibilidad a la renegociación de la deuda externa

«Si, efectivamente, hay un flujo importante de recursos por ayuda humanitaria y facilidades financieras, la economía venezolana pudiera estar creciendo por encima de 10% en 2026»: Jorge Piedrahita, representante de Copérnico Venezuela Fund.

La economía venezolana en perspectiva

Jorge Piedrahita señala que la tragedia del pasado 24 de junio, cuyo componente humano «jamás debe ser relativizado y su atención tiene que ser la absoluta prioridad», desde un punto de vista eminentemente técnico no afecta el producto interno bruto, porque el PIB se mide en términos de flujo.

«Hay que buscar recursos financieros para iniciar el proceso de recuperación de la zona afectada y la atención de las víctimas. Creemos que Estados Unidos va a hacer un aporte importante, así como otros países. Venezuela tiene pendiente de la liquidación de 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro en el FMI», advierte

Piedrahita estima que la recuperación de los efectos concretos de la tragedia costaría alrededor de 19.000 millones de dólares, «los cuales deben ser invertidos a lo largo de varios años».

– Si Venezuela recibe apoyo humanitario y recursos del exterior por el orden de entre 5.000 u 8.000 millones de dólares en los próximos meses, eso tiene un efecto multiplicador importante. Si, efectivamente, hay un flujo importante de recursos por ayuda humanitaria y facilidades financieras, la economía venezolana pudiera estar creciendo por encima de 10% en 2026, concluye el experto.

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