Exclusivo | Cavenemex: las sanciones no limitan la capacidad exportadora de empresas venezolanas

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Exclusivo | Cavenemex: las sanciones no limitan la capacidad exportadora de empresas venezolanas

La nueva oferta exportable competitiva de Venezuela se reduce a rubros agrícolas y marítimos: café, cacao, frutas, cangrejo azul y camarones. De acuerdo con Henry Marcó Pinto, presidente de la Cámara Venezolana de Nuevos Emprendedores y Exportadores (Cavenemex), ya cuenta con 256 empresas cuyos productos han sido certificados bajo estándares internacionales de calidad y que pueden ser comercializados más allá de las fronteras nacionales.

Cavenemex surgió hace dos años con un enfoque diferente, según su máximo dirigente. Su función principal es realizar procesos de inteligencia comercial, por ahora en cinco países de Eurasia y el Oriente Medio, y crear una red de contactos diplomáticos, comerciales y corporativos que permitan a empresas nacionales acceder sin trabas ni intermediarios costosos e innecesarios a esos mercados.

El primer éxito que reivindica la entidad es la exportación de 7.000 kilogramos de mangos de la variedad Haden a Dubai, uno de los mayores mercados del Oriente Medio y donde la oportunidad de colocar productos frutícolas y otras especies agrícolas venezolanas luce clara. «Esta es la primera exportación de este tipo en la historia republicana de Venezuela», subraya Marcó Pinto en entrevista exclusiva con Banca y Negocios.

«Nosotros nos organizamos para agilizar las exportaciones de nuestros productos al mercado internacional. A pesar que solo tenemos dos años en el mundo gremial, nuestros afiliados no son empresas nuevas, sino organizaciones con mucha historia, pero que nos cansamos del sistema tradicional de promoción. Nos enfocamos en la eficiencia con una línea práctica y no en la teoría», afirma el titular de Cavenemex.

Marcó sostiene que el éxito de este gremio de emprendedores exportadores no se medirá por el número de integrantes, sino por el número y monto de los negocios concretos. «No cobramos afiliación», aclara.

Cavenemex tiene un método de certificación directa de las empresas, en función de conocer su oferta, comprobar que cuentan con la capacidad de producción suficiente y estudiar la calidad de los productos, con el fin de poner en marcha una red de negocios que opera con Rusia, Dubái, Irán, Omán y Qatar, mercados que no son tradicionales para los exportadores venezolanos, pero que concentran una elevada demanda de rubros potencialmente exportables en el país.

-Los privados no estamos bloqueados-

Aparte de visitar empresas con posible vocación exportadora, Marcó Pinto señala que «hemos hecho un levantamiento a nivel de embajadas, encargados de negocios y oficinas comerciales para ir a ofrecerles nuestros productos, lo hecho en Venezuela, con el objetivo de que esas oficinas diplomáticas nos sirvan de enlace con empresas internacionales».

Consultado por el impacto de las sanciones estadounidenses contra el gobierno venezolano en esta incipiente, por ahora, corriente exportadora, el presidente de Cavenemex hace la diferencia: las medidas tomadas por Washington afectan las operaciones comerciales del gobierno, pero no las de empresas privadas nacionales que pueden colocar sus productos en cualquier mercado extranjero.

«No tenemos un bloqueo que impida exportar, pero la fuerza está en estos rubros que ya hemos identificado, porque somos competitivos, y tenemos calidad», enfatiza Marcó Pinto.

Sin embargo, el dirigente gremial reconoce que el proceso está comenzando. «Estamos gateando para luego poder comenzar a caminar», se vale de la metáfora para ilustrar el estadio actual del proceso que impulsa Cavenemex.

«Sí tenemos capacidad de tener un flujo exportable constante, basado en una producción sostenible. Pero, estamos partiendo de cero, estamos emprendiendo, tenemos que levantar un parque industrial casi desde la nada. Ese es un esfuerzo que tenemos que hacer para crear las condiciones, pero el potencial existe. Hay empresas grandes, con 40 o 50 años en el país, que apenas ahora están buscando exportar, porque entienden que deben generar un flujo de caja y una rentabilidad sostenible», explica Marcó Pinto.

El rentismo parece acabado y en un mercado con un consumo muy deprimido, las empresas miran hacia el exterior para diversificar sus fuentes de ingresos y no correr el riesgo de perder una parte de su producción en un contexto económico que exige, por otra parte, la generación de caja en moneda dura.

«Ahí es donde entramos nosotros para reducir los intermediarios, las trabas burocráticas, esos procesos que existían antes tan complicados. Queremos sentar al empresario venezolano con el extranjero para que ellos hagan negocios», sentencia el presidente de Cavenemex.

-Trámites y discrecionalidad-

Las autoridades del Estado tienen tareas concretas y medulares en este proceso de promoción de exportaciones. Henry Marcó Pinto, presidente de la Cámara Venezolana de Nuevos Emprendedores y Exportadores (Cavenemex), pone sobre la mesa dos necesidades claves: la simplificación de trámites y terminar con la excesiva discrecionalidad funcionarial.

«Hay otros asuntos, como el tema arancelario. No somos competitivos, porque tenemos una política arancelaria que desestimula. Eso era lógico, ya que vivíamos del petróleo. Todo esto se tiene que ir normando, hay que ir a proyectos de ley, como el de Zonas Económicas Especiales para incrementar nuestra competitividad internacional», señala.

Otro tema relevante es la inveterada falta de competitividad cambiaria, la cual, históricamente, se ha tratado de mitigar por dos vías: la manipulación del tipo de cambio y la exoneración o devolución de impuestos, en función que el producto venezolano saliera con precios más adecuados a las realidades de su demanda objetivo; sin embargo, estos mecanismos se demostraron insuficientes y generadores de otras distorsiones.

Para el presidente de Cavenemex, el logro de la competitividad arranca con una producción suficiente y de alta calidad. «Ahí hay un tema de educación. Ya el empresario venezolano está asumiendo que debemos entrar en un mercado real. Nosotros exportamos commodities, y tenemos que saber que esos productos no tienen el precio que nosotros decidamos, sino el valor que marcan la oferta y la demanda en un momento determinado», señala.

El objetivo es, sin duda, generar una oferta exportable con valor agregado nacional, pero el proceso apenas comienza. ¿La preocupación fundamental? La continuidad y sostenibilidad de la oferta, pues los mercados se consolidan con una credibilidad ganada a fuerza de proveer productos de calidad con constancia y a precios competitivos.

«Las economías a las que estamos apuntando son grandes y codiciadas, se les puede vender ganado, frutas, que son altamente demandadas, entre otros rubros. El productor nacional tiene que ver con seriedad la vía exportable, porque es la manera de tener un flujo de caja sólido», señala el titular de Cavenemex.

Y añade: «Es muy importante tener continuidad en la venta de los productos. Sabemos que venimos de una Venezuela rentista y no tenemos la cultura de ser exportadores consistentes para construir mercados estables. Tratamos a educar a los empresarios para que tengan relaciones comerciales continuas, sólidas, con la idea de que exista un flujo de negocios constante que genere divisas».

Henry Marcó Pinto habla de irreverencia, de un nuevo enfoque pragmático, que se aleje de los cánones tradicionales y se centre en apoyar a las empresas con las conexiones adecuadas, sean gubernamentales o corporativas. «Nuestro objetivo es hacer negocios, no política».


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