El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras continúa su expansión y tiende la mano a Japón y EEUU

// EFE


El Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII) continuó hoy con su proceso de expansión durante su segunda reunión anual, en la que elevó a 80 sus estados miembros y dejó la puerta abierta a la adhesión de Japón y EEUU.

En la reunión celebrada en la isla surcoreana de Jeju, la primera que tiene lugar fuera de China desde que esta entidad multinacional echara a andar oficialmente en 2016 a instancias de Pekín, los hasta ahora 77 estados miembros marcaron la ruta para su futuro y dieron luz verde a tres nuevas incorporaciones.

Argentina, Madagascar y el Reino de Togo fueron aprobados como nuevos miembros, aunque todos ellos deberán completar las formalidades necesarias para ser integrantes de pleno derecho.

«Hemos logrado mucho», dijo en rueda de prensa el presidente de la entidad, Jin Liqun, quien añadió que su constante expansión -a lo largo del último año y medio ha sumado 26 nuevos estados miembros- muestra «la confianza en la gobernanza y en la gestión» de la institución.

«Esto dice mucho sobre el futuro del BAII», destacó Jin, quien afirmó que la entidad está «decidida a aplicar sus principios sin comprometerlos en modo alguno», y recalcó que «la puerta se mantiene abierta» a una eventual adhesión de Japón y Estados Unidos, las dos ausencias más destacadas.

Tanto la primera como la tercera economía mundial habían expresado sus reticencias sobre esta entidad, más firmes en el caso de Tokio, que puso en duda su transparencia y su reglamento de gobernanza.

«Este banco está dispuesto a escuchar» nuevas ideas y a colaborar con otros, aseguró Jin, quien desmintió que exista «competición» con otras entidades similares como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI), dominados por Washington, o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), controlado por Tokio.

El exviceministro chino de Finanzas, de hecho, señaló que la entidad está dispuesta a cofinanciar nuevos proyectos junto al Banco Mundial, y señaló que esa colaboración «será parte del enfoque futuro» de la entidad.

El órgano prestamista multinacional ha aprobado hasta ahora 16 proyectos con una financiación total de 2.500 millones de dólares, destacó Jin, quien añadió que el BAII «demostrará su productividad en lo que a capital se refiere en cuatro o cinco años».

Asimismo, anunció que para finales de 2017 se prevé cerrar un pacto para determinar la calificación crediticia de la misma, una medida que venían reclamando Washington y organismos internacionales.

Jin también quiso hacer hincapié en la diferencia entre el BAII y la «iniciativa de la Franja y la Ruta», el ambicioso plan de Pekín para construir infraestructuras de transporte y logísticas en más de 60 países con el que China busca aumentar su influencia económica, así como la política, según muchos analistas.

EL BAII, entre cuyos miembros se encuentran Reino Unido, Francia, Alemania, España, Rusia, Italia o Corea del Sur, es un órgano «multinacional y que opera bajo sus propios estándares, aunque algunos de sus países integrantes participen también en la iniciativa de la Franja y la Ruta», destacó su presidente.

Durante la reunión de Jeju, que continuará el domingo aunque ya sin agenda oficial, también se confirmó que el próximo encuentro anual de la entidad se celebrará en Bombay (India) en 2018.

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