Datos | Industria opera con 23% de capacidad instalada y pequeñas empresas al borde del colapso

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Datos | Industria opera con 23% de capacidad instalada y pequeñas empresas al borde del colapso

La industria venezolana opera con 23 % de su capacidad, un signo de que el sector sigue impactado por la recesión y la hiperinflación, pero, sin embargo, para el presidente de la Confederación Nacional de Industriales (Conindustria), Luigi Pisella, hay que reivindicar una modesta recuperación, pues, por primera vez desde el primer trimestre de 2019, esta actividad supera el 20 % de capacidad operativa.

En la presentación de los resultados de la Encuesta de Coyuntura Industrial correspondiente al III Trimestre de 2021, queda patente que la tímida recuperación del sector manufacturero se apalanca en la gran y mediana industria; la pequeña sigue hundida.

En promedio, la cartera de pedidos de la industria mejoró 53 % -para 47 % de los encuestados hubo un aumento modesto, mientras que para 6 % fue mucho mayor-; sin embargo, cuando se discrimina por tamaño de empresa, las grandes elevaron su demanda en un promedio de 55 %; las medianas en 50 %; mientras que las pequeñas tuvieron una mejora de 24%, con el agravante de que otro 24 % señaló que sus pedidos bajaron mucho y un 24 % adicional señaló que, sencillamente, no tuvo demanda en el trimestre.

En línea con este resultado, 46 % de la industria nacional reportó un incremento de su producción en unidades. La gran industria mejoró este indicador en 55 % y la mediana en 50 %. El número de negocios manufactureros pequeños que elevaron su salida de productos se ubicó 24 %.

En cuanto a facturación, 56 % del sector registró incremento, con 12 % que indicó que el incremento fue muy importante. Otra vez, la gran industria fue la gran beneficiada, ya que 73 % de los establecimientos incrementó sus ventas, con 20 % que consideró que el incremento fue «mucho mayor».

El 59 % de la mediana industria reportó un alza de las ventas de unidades en el tercer trimestre, mientras que solo 24 % de la pequeña manufactura mejoró su facturación, con un escenario muy recesivo, donde 41 % de los establecimientos operativos indicó que sus ventas se redujeron «mucho».

Cuando se discrimina el comportamiento por actividades, solo Alimentos, Bebidas y Tabaco, Textil y Calzado, Químico y Farmacéutico, Caucho y Plástico y Maquinarias y Equipos superaron el promedio general de capacidad utilizada.

Este comportamiento se explica porque estos sectores son considerados como «priorizados» por el gobierno y, en el contexto de la pandemia de covid-19, sus productos se hicieron más necesarios.

54 % de los industriales encuestados estima que sus ventas serán mayores en el último trimestre del año, en línea con las expectativas generales sobre el desempeño de la economía.

Hay que subrayar, no obstante, que el optimismo no llega a la pequeña empresa manufacturera, ya que 65 % de este subsector cree que, en el mejor escenario, su facturación se mantendrá igual.

-Inversión y empleo –

Los industriales fueron cautos para invertir, pese al mejor escenario de ventas. En promedio, la inyección de capital fue igual al trimestre anterior en 54 % de los casos, mientras que 33 % hizo aumentos.

La gran industria muestra un panorama parejo en esta materia: 48 % de los empresarios incrementó las inversiones y otro 48 % mantuvo sus planes. En el sector mediano, 65 % no elevó su riesgo de capital, mientras que en la pequeña manufactura 50 % redujo sus inversiones y 48 % las mantuvo sin cambios.

Sin embargo, el Índice de Inversión Realizada de Conindustria muestra una muy ostensible mejora, al pasar de -1,37 en el segundo trimestre a 14,94 en el tercero, el primer resultado positivo desde que se produce este indicador, el tercer cuarto de 2018.

Los manufactureros están invirtiendo básicamente en mantenimiento de maquinarias y equipos y acumulación limitada de inventarios, especialmente en el segmento grande de la industria. El 50 % de la pequeña industria mantiene una estrategia de desinversión.

En  el trimestre, la actividad industrial perdió 12 % de su capital humano calificado en promedio. Un 20 % de los empresarios encuestados señaló haber visto salir a entre 11 % y 20 % de su personal calificado, mientras que 66 % reportó el éxodo menor a 10 %. En el otro extremo, solo 4 % de los industriales registró una fuga de talentos superior a 40 %.

El 50 % del sector manufacurero mantuvo su nómina sin cambios y 24 % contrató nuevo personal en forma moderada. La generación de empleos, discriminada por sectores, indicó que 31 % de la gran industria abrió nuevas fuentes de trabajo; 24 % de la mediana empresa hizo lo mismo y en el segmento más pequeño solo 13 % hizo contrataciones, con el agravante de que 44 % de los establecimientos redujo su nómina.

Puestos en perspectiva, los industriales creen que habrá una mejora relativa en la generación de empleo durante el próximo trimestre, aunque el promedio de unidades que estima incrementar sus plazas se mantiene igual, e incluso disminuye a 17 % en el segmento grande.

La mejora, en todo caso, vendría por la pequeña industria, ya que la proporción de empresas que aspira incrementar nómina sube de 13 % a 18 % y en cuanto a recortes de nómina, la proporción que ajustará a la baja cae a 35 %.

-Salarios dolarizados –

Aunque no estuvo entre los primeros sectores que cedieron ante la necesidad de dolarizar las remuneraciones, la industria en un porcentaje elevado ya maneja esquemas mixtos de salarios, lo que ha permitido mejorar en general el poder adquisitivo de los trabajadores, indica el presidente de Conindustria, Luigi Pisella.

En promedio, un obrero u operador industrial ganó 124,95 dólares, un profesional y/o técnico devengó 253,68 dólares, mientras que el personal gerencial se ubicó en una media salarial de 523,59 dólares.

A pesar que la coyuntura crítica se mantiene en el sector manufacturero, los salarios se han movido, con un incremento promedio de 60 % para obreros y operarios, medido en dólares, lo que supone una recuperación del poder de compra perdido por la divisa estadounidense, que se estima en 57 % en lo que va de 2021.

Sin embargo, la capacidad de cobertura de estos ingresos sigue dando resultados negativos, ante una canasta alimentaria que cuesta 304 dólares -cifra de octubre del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF)-, mientras que la canasta básica ya supera los 700 dólares mensuales.


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