Datos | así acaba la hiperinflación con el derecho a la educación

// Banca y Negocios @bancaynegocios

Datos | así acaba la hiperinflación con el derecho a la educación



Una de las consecuencias más perversas de la hiperinflación, junto con el resto de los desequilibrios de la economía, es la erosión total de derechos fundamentales, como la alimentación, la educación y la salud, entre otros.

No desde hace 20 años, sino desde mucho antes -la educación gratuita y obligatoria fue consagrada en Venezuela en 1870 por el general Antonio Guzmán Blanco-en Venezuela se comenzó a construir un estado de bienestar que, con la palanca financiera de la renta petrolera, se fue consolidando en el tiempo.

Desde 1983, ese estado de bienestar comenzó a deteriorarse debido a los crecientes desequilibrios macroeconómicos. La inflación y la devaluación fueron diluyendo logros fundamentales en materia de salud, educación, nutrición, cultura y servicios públicos, entre otros.

En los últimos 20 años, se agudizaron distorsiones que ya existían. El estado de bienestar se polítizó, hipertrofió  y se gestionó con opacidad e improvisación, hasta generar estructuras asistencialistas y clientelares que, con la actual crisis económica, terminaron por colapsar.

El Observatorio Venezolano de Finanzas de la Asamblea Nacional presentó una relación sobre algunos elementos demostrativos de cuál fue la inversión necesaria para educar a niños y jóvenes que debió hacer una familia en octubre.

Medido en dólares oficiales, el salario mínimo vigente es de 1,16 dólares mensuales. A costos de octubre, este monto habría sido insuficiente para comprar un cuaderno y un sacapuntas escolar.

Una mensualidad de colegio devoró un mínimo de 47 salarios mínimos, en un entorno donde padres y madres hacen enormes sacrificios para buscar la mejor educación para sus hijos, huyendo de la grave crisis del sistema escolar público.

El costo del cuerpo de textos escolares de un curso de educación básica supera los 40 dólares, de manera que un salario mínimo actual solo podría cubrir 2,9% del valor. Para una familia cuyo ingreso promedio sea de alrededor de 4 salarios mínimos integrales tampoco podría sufragar el gasto en textos escolares.

De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) las tasas de asistencia escolar se han venido estancando en los últimos dos años, luego de registrar una tendencia contractiva desde 2014.

Los datos de la encuesta revelan que el nivel de asistencia regular para niños de entre 3 y 5 años es de 70%; para menores entre 6 y 11 años de 97%; entre 12 y 17 años de 85% y en el caso de la población entre 18 y 24 años la asistencia promedia solo 25%.

Estos datos evidencian que, en promedio, los venezolanos están recibiendo menos años de educación, con énfasis en la enseñanza básica.

Te podría interesar también