¿Cuánto vale realmente el Petro? Esto es lo que dicen los expertos

// Por: Kevin Hernández

¿Cuánto vale realmente el Petro? Esto es lo que dicen los expertos



El proyecto venezolano Petro ha impedido convenir en una posición neutral desde su nacimiento, lo que ha generado inquietudes y la pérdida de credibilidad entre actores nacionales e internacionales.

Mientras algunos creen en el token gubernamental por considerarlo una herramienta clave para enfrentar el inestable ámbito político y económico, otros lo rechazan por no haber cumplido las expectativas de adopción o con sus objetivos a corto plazo.

El valor del «cripto-activo soberano» también ha sido muchas veces cuestionado por carecer de transparencia y actuar de manera inconsistente ante el mercado de commodities, pero otros alegan que el Petro vive su proceso como «cualquier otra criptomoneda» y esperan que el Estado Venezolano logre en un futuro inmediato emparejar su valor a través de mecanismos que incentiven su uso a nivel nacional.

Tal es el ejemplo de la reciente actualización de términos para el envío y recepción de remesas en el país mediante criptomonedas, una medida que aspira desarrollar billeteras digitales de Bitcoin o Litecoin en la Plataforma Patria, tal como sucede en la wallet PetroApp, según dijeron a Banca y Negocios fuentes cercanas al asunto.

Hoy día el spread entre el valor “oficial” y la cotización del Petro en plataformas de intercambio es colosal. Alrededor de US$47,77 de diferencia, cuando la Sunacrip arroja un precio de US$58,77 y el mercado secundario ronda los US$11. No hay que olvidar que el valor del Petro continúa regido por un mercado secundario que apela a la transaccionalidad en vivo de monedas y tipos de cambio para permitir que los adeptos cumplan con sus compromisos legales que ha interpuesto el chavismo, entre ellos cancelar impuestos y otras obligaciones.

Para el economista y especialista tecnológico, Aaron Olmos, el Petro ha generado más distorsión y angustia en las personas que fueron o han sido receptores de esta controvertida moneda desde su creación.

Asimismo, agregó que el Petro no goza de la credibilidad ni la confianza para ser adquirido por los venezolanos con el aval de convertirse en la nueva moneda de curso nacional. «No hay una cadena de valor, financiera ni económica», acotó en entrevista para Banca y Negocios.

Hasta hace poco el Petro estaba en medio del hundimiento, llegando a cotizar por debajo de los US$10. Esto debido a que la moneda venezolana ha sufrido una serie de cambios estructurales y tecnológicos a lo largo del tiempo que lo han convertido en un producto muy distinto a lo que fue inicialmente concebido. Ahora, el Petro es tecnológica, legal, económica y políticamente diferente a lo que el pueblo esperaba tras los anuncios iniciales, «llegando a desaparecer y a aparecer a la luz pública de forma inesperada, lo que le resta confianza».

Algunos alegan que el proyecto Petro se mantiene oculto, sin dar mayores detalles de su transformación o como satíricamente auguran: «Puede estar conectado a un respirador».

 

En primer lugar, no han sido pocos los cambios que ha experimentado el token. El último cambio del Whitepaper estableció el Petro sobre un BlockChain privado de código cerrado; se modificó la fórmula de cálculo de la unidad, pasando de ser el equivalente a 1 barril de petróleo (Art. 4 del Decreto N° 3196 del 08/12/2017); y luego las wallets del Petro pasaron a ser custodiadas, impidiendo tener propiedad de sus llaves.

Y si esto no fuera suficiente, su BlockChain habría dejado de funcionar. El equipo de la Sunacrip anunció en mayo que estaban realizando labores de mantenimiento en el BlockChain de Petro que se extendieron por una semana. El resultado fue posiblemente un hard fork o una migración secreta a un nuevo BlockChain con un “token swap” secreto en las wallets de los usuarios, según infiere el portal Beincrypto.

Nicolás Maduro ha sostenido que el Petro es un medio de pago confiable porque, en teoría, su valor es estable respecto al dólar y estaría respaldado por reservas de activos, aunque aún no existe una manera directa de convertir los Petros en petróleo, hierro, oro o diamantes.

Olmos destaca que el Petro «no se termina de entender como política-económica», y acusa signos de deflación a causa de su ecosistema. Sin embargo, reiteró que el país, al atravesar por una severa crisis económica, está entrando en un terreno de cripto-economía donde cada vez son más las personas que se interesan en operar con criptomonedas.

En términos de volumen, el mercado de criptoactivos en Venezuela se mantiene en el top en América Latina, pero aguas abajo, la pretensión del gobierno en disputa es continuar su camino en desarrollar todo un espectro que lo convalide a ejecutar operaciones intermitentes, «custodiándolo todo».

Para Olmos, el deseo de convertir el país en una criptonación está muy lejos de hacerse realidad ante la débil infraestructura que posee. La dolarización transaccional ha sujetado al venezolano para hacerle frente a los efectos hiperinflacionarios, lo que deja atrás el juego del Petro, aún cuando el Estado implemente medidas para adoptar frustradamente su uso.

«Estamos en una zona muy gris», infirió. El Petro se difumina en las manos de quienes invirtieron en él, porque cada vez es menos equilibrada y equidistante de esos extremos.

– «Mayor confianza para tener mayor precio» –

«Mayor confianza para tener mayor precio», aseguró a Banca y Negocios José Ángel Álvarez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Criptomonedas (Asonacrip), haciendo alusión a los esfuerzos que ejecuta la administración de Nicolás Maduro para terminar de adoptar el uso del Petro en la sociedad venezolana y de esa manera hacer crecer su valor.

«Los usuarios van a poder hacer intercambios de esta moneda y se empieza a construir un precio real del Petro», explicó.

Álvarez apuntó hacia la última apreciación que experimentó el Petro, promediando un 50%. «La ventaja que tienen los usuarios que recibieron el medio Petro, ya tienen un mayor valor del precio», puntualizó.

Para Álvarez, la usabilidad y la confianza que se le ha otorgado al Petro «ha sido inminente». «Para muchos dueños de estaciones de servicio es cotidiano comprar Petros para pagarle a Pdvsa», apuntó.

Reiteró que la brecha entre el mercado oficial y el secundario «es un paso necesario para obtener la clave de cualquier mercado que es la confianza». La asociación espera que a través de promociones y el añadido de valor de esta tecnología baje el diferencial.

«Nosotros aspiramos a que se unifique el valor del Petro y tengamos una tasa real (…) Si se implementan las políticas necesarias, el Petro podría llegar a costar US$60», lo que a juicio de Álvarez, el Petro gozaría de mayor transparencia.

El presidente de la Asonacrip asegura que Venezuela ya cuenta con la capacidad tecnológica necesaria para seguir brindando alternativas a las pequeñas y medianas empresas.

«El Estado ha avanzado en los objetivos planteados de empezar a hacer uso de la moneda que está emitiendo. Han pasado tres años desde el primer anuncio (…) No ha sido sencillo el proceso», expresó.

Finalizó haciendo énfasis en que las empresas privadas todavía son escépticas a este nuevo reto de usar monedas digitales.

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