China promete más apertura económica y niega proteccionismo

// EFE


El primer ministro chino, Li Keqiang, se mostró hoy conciliador ante las acusaciones de proteccionismo y afirmó que Pekín no quiere una guerra comercial con EEUU y seguirá abriendo su economía a la inversión y los intercambios con el exterior.

En su única conferencia de prensa del año, el jefe del Gobierno central chino intentó salir al paso de la corriente proteccionista que avanza por medio mundo asegurando que su país busca continuar promoviendo la globalización y los acuerdos comerciales «pero sin extralimitarse».

Li dejó claro desde el principio que «no queremos una guerra comercial» con Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, usó al país asiático y su enorme superávit comercial como uno de los ejes de su campaña electoral.

El primer ministro chino recalcó que una guerra comercial no resultaría en un comercio más justo y que una política de puertas cerradas «no hará ganador a nadie».

Pekín y Washington trabajan en una posible cumbre muy cercana entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping. El secretario de Estado, Rex Tillerson, estará en Pekín el fin de semana próximo para tratar de ultimar los detalles de esa cita.

En este contexto de contactos diplomáticos de alto nivel, Li Keqiang subrayó de forma constructiva que, «frente a las diferencias que tengamos», las dos potencias deben «defender los intereses estratégicos» mutuos.

Algunas de las quejas más fuertes contra las restricciones de Pekín han procedido de la Unión Europea (UE), donde empresas y algunos Gobiernos se quejan cada vez más alto de las facilidades con que las compañías chinas pueden invertir y comprar en sus países frente a los límites aún muy estrictos del mercado chino.

Li recordó que ambas partes están negociando un tratado bilateral de inversiones y, mientras se cierra ese acuerdo, aseguró -aunque sin dar detalles- que «continuaremos ampliando el acceso al mercado (chino) de las empresas europeas».

El primer ministro señaló que el gran déficit comercial de la UE con China (180.000 millones de euros en 2015) podría ser menor si Bruselas permitiera las exportaciones al país asiático de alta tecnología, actualmente bajo restricciones.

Aunque reconoció que hay «fricciones comerciales» entre la UE y su país, Li Keqiang insistió en que «queremos un comercio equilibrado. De otra forma, ese comercio no sería sostenible».

El primer ministro chino defendió también la posición del país asiático a favor de continuar la globalización y en contra del proteccionismo que promueven cada vez con más fuerza algunos populismos.

La retirada de EEUU del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) ha dejado a China como uno de los puntales del libre comercio, a pesar de las continuas quejas exteriores hacia Pekín por sus todavía importantes restricciones a las inversiones y al comercio extranjeros en su territorio.

En este sentido, Li prometió que la economía china seguirá abriéndose, aunque de forma «gradual» y que Pekín quiere participar activamente en la gobernanza mundial para gestionar los problemas del comercio internacional, a la vez que mantuvo que China continuará promoviendo acuerdos comerciales.

Por ello, aseguró hoy que China mira con la «mente abierta» a los tratados de liberalización comercial y que está «involucrada» en impulsarlos, pero también aclaró que «no tiene ninguna intención de extralimitarse».

Algunos de las disputas comerciales de China en los últimos años, especialmente con la UE, se han debido -aparte de problemas de acceso a su mercado- de sus exportaciones a precios de «dumping», especialmente en los de productos siderúrgicos.

El primer ministro aseguró hoy que su Gobierno va a proseguir la reconversión en este sector, que sufre de un enorme de exceso de capacidad en compañías de propiedad estatal, y reconoció que este proceso va a costar un millón de empleos en la siderurgia y el carbón solo en 2017.

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