BID: #Covid19 acelera transformación digital de la salud en América Latina

// Por: Cristina Sánchez Reyes (EFE)

BID: #Covid19 acelera transformación digital de la salud en América Latina



La pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 ha exigido acelerar la transformación digital en salud en América Latina para responder mejor a la COVID-19, asegura Jennifer Nelson, especialista en soluciones digitales para la salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La experta del BID dijo que la incorporación de soluciones digitales a los sistemas de salud durante una pandemia ayuda a mejorar su calidad y eficacia para centrarse en las necesidades en la población «y facilitar el importante trabajo de los proveedores de salud».

La digitalización, abundó, es eficaz para facilitar el acceso, el intercambio de información oportuna y precisa; mejorar la vigilancia en salud pública y la comunicación con la población.

Explicó que la emergencia por coronavirus ha requerido detectar, prevenir, responder y recuperarse de la enfermedad «y la única forma de hacerlo es obtener información que sea precisa y oportuna para tomar decisiones», de ahí la importancia de contar con sistemas de salud más digitalizados.

– Brechas en América Latina –

No obstante, Nelson indicó que la digitalización de la salud aún enfrenta importantes retos en Latinoamérica, en especial, porque aún existen varias brechas en la región «en términos de personas, procesos y tecnologías», lamentó.

Detalló que, por ejemplo, todavía faltan profesionales formados en la informática de la salud, pues en la región los procesos siguen estando basados en herramientas de papel, además de que hay carencias en términos de hardware, conectividad y software.

También, dijo, existen brechas normativas pues, según el Observatorio Mundial de Salud Digital de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de los países de América Latina y el Caribe no tiene una estrategia nacional de salud digital.

De hecho, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que sólo el 52,6 % de los países de la OPS tiene un sistema nacional de historia clínica electrónica y solo el 26,3 % tiene una legislación que respalda el uso de tales sistemas.

Del mismo modo, dijo, muchos países cuentan con distintos sistemas de información que no identifican a las personas por su nombre o por su número de identificación y que carecen de interoperabilidad.

«Esto da lugar a silos de información duplicada y, con frecuencia, datos de baja calidad», puntualizó. Los datos que están disponibles solo suelen utilizarse para realizar informes y no para tomar decisiones sobre la atención al paciente o sobre los procesos de gestión.

Para Nelson, el uso de herramientas digitales es determinante no solo para proveer a los profesionales de la salud con los mejores datos, sino también para los pacientes, y sustentar mejores tratamientos contra enfermedades como la COVID-19.

Una de las cosas más poderosas que se han visto con esta crisis, dijo, es que con el uso intencional de la tecnología y la experiencia que se tiene sobre lo que funcionó en emergencias pasadas «se está teniendo éxito» al tomar herramientas y adaptarlas rápidamente para la respuesta a la pandemia.

A ello ha ayudado la voluntad de cooperación que ha existido entre el sector público, la iniciativa privada y la sociedad civil para reforzar las iniciativas conjuntas público-privadas.

– Herramientas digitales como aliadas –

La especialista destacó que cuando se usan adecuadamente las herramientas digitales son una gran ayuda para los gobiernos, sobre todo ahora que están haciendo esfuerzos por reabrir actividades no esenciales.

«La buena noticia es que están basadas en evidencia, ya que el uso de herramientas digitales en salud y su aplicación a epidemias no es un concepto nuevo», dijo Nelson.

Señaló que desde el BID se han identificado seis tipos de herramientas digitales importantes para la pandemia, incluyendo herramientas para la comunicación de crisis y compromiso público.

Esas herramientas son: la inteligencia epidemiológica; gestión clínica para casos de la COVID-19 y para servicios desplazados; gestión de la respuesta del sistema de salud pública-privado; gestión y análisis de datos de salud; y sistemas de recuperación y regreso a la nueva normalidad.

Señaló que estas herramientas pueden servir, por ejemplo, para interactuar con la población de forma efectiva, con información oportuna y verdadera.

Mientras que otras como la teleconsulta, la historia clínica electrónica, receta electrónica y portales de pacientes facilitan la interacción del personal de salud y el paciente, lo que puede minimizar el riesgo de transmisión de la enfermedad.

También se puede apoyar la atención entre los especialistas y el primer nivel de atención para fortalecer la respuesta, no sólo en el apoyo al monitoreo de pacientes COVID-19 que no requieren hospitalización, sino para dar continuidad de la atención a embarazadas, niños y pacientes crónicos.

Finalmente, dijo que el valor agregado de la transformación digital para la salud en el sector social es que, al aprovechar el poder de las herramientas digitales, se pueden rediseñar los servicios de protección social y salud «para hacerlos más personalizados para la gente de América Latina y el Caribe».

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