Autocines resurgirán en Venezuela en medio de la pandemia

// Por: Oriana García

Autocines resurgirán en Venezuela en medio de la pandemia



Con el cierre de la salas de cine convencionales a nivel mundial por la pandemia de Covid-19, los autocines han encontrado una oportunidad para resurgir debido a que ofrecen una experiencia segura al garantizar el distanciamiento social entre los espectadores.

En la capital española, el autocine Madrid RACE reabrió sus puertas recientemente, dos días después de que se comenzara a desmontar gradualmente el confinamiento en la ciudad, con la proyección de la película «Grease» de 1978, un musical ambientado en los cincuenta.

Ocurrió también en Florida, donde un pequeño autocine ofrece una alternativa de entretenimiento a los cinéfilos desde que Estados Unidos cerró sus salas de cine en marzo para detener el avance de la pandemia.

En Uruguay, por su parte, el estacionamiento de la terminal del aeropuerto internacional de Carrasco cambió aviones por películas a falta de vuelos debido a las restricciones por la pandemia, convirtiéndose así en uno de los primeros autocines de ese país.

No es un formato nuevo, pero se está reinventado. El primer autocine fue creado en Estados Unidos en 1933 y a Venezuela el formato llegó en 1949, año en el que abrió sus puertas el primero en Los Chaguaramos para luego darle paso al Cine Auto del este, el Autocine Andrés Bello, el Cine Car de Los Ruices, La Boyera, el Autocine Boleita y el Cine Móvil de El Cafetal, que se mantuvo hasta la década de los 90 hasta que fue reemplazado por las salas de cine de los centros comerciales.

Ahora, en medio de la pandemia, la cadena venezolana Cinex ha anunciado el regreso de este formato como una alternativa diferente y segura y como una nueva oportunidad de negocios en un contexto de aislamiento social en el que se han dejado de vender más de tres millones de entradas desde que fue decretada la cuarentena nacional el pasado mes de marzo.

«La cuarentena nos sirvió para replantear el negocio de las salas de cine convencionales, por lo que pensamos que el proyecto de los autocines es interesante porque ofrece una experiencia distinta aún cuando este va a convivir paralelamente con las salas de cine tradicionales», explicó José Galarraga, director de contenido y programación de Cinex.

Galarraga informó a Banca y Negocios que el proyecto consta de una primera etapa que contempla el formato en ciudades como Caracas, Maracay, Valencia y Maracaibo para luego, en una próxima fase, extenderse hacia otras ciudades del país. En Caracas, planean que existan tres locaciones que serán detalladas más adelante.

Dada la infraestructura tecnológica que se requiere para llevar a cabo este formato, Cinex trabaja en conjunto con Evenpro, una empresa que cuenta con amplia experiencia en el ámbito de entretenimiento que se encargará de instalar las pantallas gigantes que recibirán la imagen de un proyector digital, mientras que, para el sonido, se habilitará una frecuencia radial que los espectadores podrán sintonizar desde su vehículo. Al respecto, el representante de Cinex asegura que la calidad de las proyecciones está garantizada.

Asimismo, Galarraga asegura que Cinex ha trabajado arduamente en un protocolo de seguridad para que las personas sepan que su salud está garantizada. «Queremos garantizar no solo proyecciones de calidad sino un ambiente seguro y que toda la familia disfrute no solo de las películas sino también de nuestra caramelería en un ambiente cómodo y diferente».

– Un salvavidas para la industria –

A pesar de la caída en el número de espectadores derivada de la crisis económica que padece el país, Cinex cuenta con 26 complejos a nivel nacional que se han mantenido operativos en los últimos años. Sin embargo, por cada mes de cuarentena, la empresa ha dejado de recibir entre 800 y 900 mil personas.

En ese sentido, Galarraga señala que para Cinex la presencia de seis autocines en el país, en una primera etapa, se traduce en un crecimiento del 20% en relación a la cantidad de locaciones disponibles para la proyección de películas, en un momento en el que las salas de cine convencionales deben ser adecuadas para cumplir con todos los protocolos de higiene, lo que incluye una menor ocupación y, en consecuencia, una menor recaudación.

La Cámara Venezolana de Centros Comerciales (Cavececo) ha dicho que actualmente evalúan intercalar filas con un 50% de ocupación al menos para una etapa inicial, una vez se autorice la reapertura de las salas de cine.

«Lo que queremos es ofrecer una experiencia diferente, pero los protocolos de seguridad van a ser implementados de igual forma en las salas tradicionales, donde también vamos a garantizar el distanciamiento haciendo separaciones entre las butacas de tal manera que no haya aglomeraciones», explicó Galarraga.

El resurgimiento de los autocines representa entonces no solo una respuesta a la pandemia para asegurar el distanciamiento social, sino una salvación para la industria, que a través de este formato al aire libre, pretende captar una mayor cantidad de clientes y al mismo tiempo garantizar la seguridad de los asistentes.

Sobre el costo de las entradas, el director de contenido de Cinex señaló que la compañía está haciendo un esfuerzo para que no exista una diferencia importante en comparación con el precio de los boletos para las salas de cine tradicionales y aseguró que las mismas tendrán un valor accesible para toda la familia.

Asimismo, aclaró que el proyecto del autocine se va a ejecutar cuando el Ejecutivo nacional autorice la reanudación de las proyecciones en las salas de cine tradicionales. «Van a convivir paralelamente los autocines con las salas de centros comerciales», resaltó.

El representante de Cinex afirma que, si bien el entorno es complejo, el resurgimiento del autocine en el país llega con la convicción de que los venezolanos harán todo lo posible por buscar un espacio de entretenimiento a pesar de la crisis que padece el país.

«El número de espectadores ha venido cayendo, pero hay una población que siempre está de forma consecuente ávida de ir al cine y disfrutar de un momento de esparcimiento, a eso le apostamos», expresó Galarraga.

Finalmente, destacó que aunque no está descartada la posibilidad de utilizar otras plataformas de proyección como el streaming, considera que «la experiencia ‘360’ que ofrece el cine no tiene sustituto». «El cine es una experiencia social, por eso estamos seguros de que, pase lo que pase, va a permanecer en el tiempo», concluyó.

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