Aristimuño: Intervención cambiaria del BCV y entrada de dólares a la banca se han reducido 80%

// Por: Kevin Hernández

Aristimuño: Intervención cambiaria del BCV y entrada de dólares a la banca se han reducido 80%



El declive del precio del petróleo y el impacto de las sanciones de Estados Unidos, se mezclan con el derrumbe de la producción de crudo en Venezuela, ante las expectativas bajistas derivadas del mercado de hidrocarburos,  por lo que se espera que el rally alcista del dólar pueda durar hasta dos semanas más, en función de la liquidez que emita el Banco Central de Venezuela.

La anterior aseveración provino del economista y director general de la firma consultora Aristimuño Herrera & Asociados (AH&A), César Aristimuño, quien ofreció un análisis sobre el comportamiento del mercado cambiario en Venezuela en medio de una paralización económica producto de la pandemia por coronavirus (Covid-19).

Para el especialista, en mayo se anticipaba una nueva liberación de encaje bancario, pero esa decisión se puede postergar por el comportamiento alcista en el mercado cambiario, «de manera que podemos tener el encaje igual por un tiempo más».

«Si la decisión se posterga y las expectativas de caída de precios del petrolero se estabilizan en mayo, como escenario esperado, podemos ver que esta devaluación acelerada dure unas dos semanas más y que luego haya una estabilización. Tampoco estamos viendo una entrada de liquidez en bolívares tan importante como para que esto se sostenga por mucho tiempo más», precisó.

«La inflación va a ser, sin duda, mucho más elevada. Con un precio de 140.000 o 150.000 bolívares por dólar, se llegaba a un tipo de cambio real de equilibrio. Sin embargo, al superar los 200.000 bolívares por dólar, la inflación a corto plazo se tendría que disparar  para cerrar esa brecha entre variación de tipo de cambio e inflación», explicó Aristimuño.

El especialista indicó que hasta las primeras dos semanas del mes de abril, la banca tuvo un espacio con la liberación o reseteo del encaje legal para poder liquidar créditos, en función de que sus clientes corporativos pudieran adquirir materias primas e inventarios, «porque los inventarios resultan críticos en esta circunstancias para las empresas».

A raíz de la debacle del mercado petrolero, los agentes económicos intensificaron sus coberturas en moneda dura, porque temen, y no sin razón, que el gobierno quede financieramente ahogado con un flujo de caja precario. Con un precio petrolero en niveles de 2 o 3 dólares por barril para la cesta petrolera venezolana, las presiones devaluacionistas sobre el bolívar se intensifican, elevando la demanda de dólares.

A juicio del analista, la situación, que antes era bastante complicada «ahora se pondrá peor», debido a que las importaciones privadas van a tener un mayor peso, fundamental, en la composición o mix de las compras externas totales de Venezuela.

«El gobierno tenía un peso importante, porque había un flujo de caja no solo por petróleo, sino por las ventas de otros commodities, por ejemplo oro, que ahora tiene más complicadas por temas de demanda y precios». Ahora, el rol importador del Estado se minimiza, lo que deja la presión sobre la empresa privada.

– ¿Cuál es el rol del BCV? –

En palabras de César Aristimuño, las operaciones de intervención cambiaria han bajado su volumen de manera muy importante, a niveles de 20% de lo que eran previo al período de contingencia, por lo que tienen efectos bastante limitados.

Por otro lado, los consumos con tarjetas internacionales, también han bajado sustancialmente. Los bancos antes de la contingencia recibían volúmenes importantes; de hecho, algunas entidades recibían volúmenes de hasta 1 millón de dólares, que debían vender inmediatamente al mes siguiente.

Esos volúmenes han bajado, según Aristimuño, a tal punto que las cifras de abril indican que esos montos representan 20% de los que contabilizaban antes de la contingencia por la pandemia, de manera que tenemos una menor oferta de divisas de los bancos para el sector privado.

En resumen, el alza del tipo de cambio paralelo se explica por una combinación de factores: por un lado, hay una creciente demanda por volúmenes liquidados de crédito, buscando intensificación de cobertura, y hay una limitación importante de la oferta por la intevención cambiaria y las ventas con tarjetas de crédito.

La caída de las remesas y la paralización de actividades en el sector comercial golpea con fuerza a los trabajadores por cuenta propia que dependen de lo que ganan cada día para cubrir las necesidades básicas.  Este sector informal ha impactado negativamente, también, el volumen de oferta de las divisas en el país generando una mayor presión en el precio del dólar. También impacta el flujo de caja de las empresas y los comercios que dejan de recibir ingresos mientras que los gastos fijos, como pago de sueldos, alquileres y las cuotas de los créditos, se mantienen.

– Flujo de caja del gobierno –

César Aristimuño, director general de Aristimuño Herrera & Asociados, señaló que la firma proyectaba un flujo de caja del gobierno con precios petroleros de 15 o 16 dólares por barril, en promedio, ya ahora está proyectando con 2 o 3 dólares como promedio, con la vista puesta en el cierre del segundo trimestre .

«Inicialmente, estimamos que, con precios de 15 o 16 dólares por barril, se requerían exportaciones de oro de 12.000 o 13.000 millones con el fin de compensar el déficit de flujo de caja; pero con esta caída habría que financiar no menos de 10.000 millones de dólares adicionales con oro», indica el especialista.

Y eso, con este escenario en el mercado de commodities parece inviable.

 

 

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