Aristimuño: Aumento de tasas pasivas generará costo adicional anualizado cercano a US$800 millones a la banca
El economista César Aristimuño señaló que el objetivo de una mayor restricción monetaria es reforzar el combate contra la inflación, por ello se toman medidas para contener el crédito y se remuneran los depósitos.
El economista César Aristimuño, director general de la consultora Aristimuño Herrera & Asociados, señaló que el ajuste de las tasas de interés pasivas establecido por el Banco Central de Venezuela (BCV), que ahora incluye una remuneración mínima de 10% aplicable a los depósitos a la vista, implicaría para la banca un costo adicional anualizado estimado en cerca de los 800 millones de dólares.
Este monto se basa en un cálculo lineal, el cual toma como referencia las captaciones del público de la banca nacional, correspondientes al mes de agosto. Es de destacar, que esta cifra puede ser mayor si buena parte de los depósitos a la vista se mueven a ahorro, dado el movimiento de las tasas.
Aristimuño, consultor y experto en gerencia bancaria, señala que el impacto financiero de la medida será importante, básicamente porque los depósitos en cuentas corrientes equivalen a 93% de las captaciones totales y los cuales se encontraban prácticamente sin remuneración.
El experto apunta que “los gastos por captaciones del público, en el mes de agosto, fueron a nivel de balance de unos 16,5 millones de dólares y con estas nuevas medidas esa cifra va a multiplicar más o menos por cuatro o cinco veces, en la partida gastos financieros por depósitos».
“El Banco Central, con esta decisión, está buscando, al remunerar los depósitos bancarios, que los clientes comiencen a dejar de adquirir dólares, en función de darle mayor poder de compra a la moneda nacional. Y es interesante destacar que la tasa establecida es sobre saldos diarios, lo que podría, eventualmente, acercar la remuneración de las captaciones a la variación mensual del tipo de cambio, en la medida que esta tienda a desacelerarse”, expresó.
Aristimuño señala que, aunque se ralentice en alguna medida la movilización de las captaciones con fines de adquirir divisas, sí se podría presentar un fenómeno de mayor movilidad de depósitos entre bancos, porque la tasa de 10% es un mínimo, “por lo que ahora los bancos van a competir por ofrecer mejores tasas y no perder captaciones”.
Además de remunerar las cuentas corrientes, el BCV incrementó de 32% a 42% anual la tasa aplicable a las cuentas de ahorro y de 36% a 46% la remuneración de los depósitos a plazos, los cuales, estas últimas, representan una proporción inferior a 1% de las captaciones totales.

«La proporción en la que se deprecia el bolívar mensualmente puede llegar a ser inferior a la tasa mínima anual para las cuentas corrientes, lo que sería muy útil para comenzar a estabilizar los precios»: César Aristimuño, economista.
Impactos en la política monetaria
-¿Cómo impacta esta estrategia de remuneración de todas las cuentas bancarias en la política monetaria y cambiaria?
– Una de las razones por la que se toma esta decisión es buscar la manera para que los fondos realmente no tengan tanta volatilidad en el mercado y se queden por más tiempo en las cuentas, a partir del hecho de que hay que controlar la liquidez para intentar reducir el impacto de la inflación. Por supuesto, esto no va a ocurrir pronto, porque llegar a una inflación anual de 10% por ahora es imposible y pasará un buen tiempo para que eso sea así.
Sin embargo, la proporción en la que se deprecia el bolívar mensualmente puede llegar a ser inferior a la tasa mínima anual para las cuentas corrientes, lo que sería muy útil para comenzar a estabilizar los precios y hacer del bolívar “un instrumento de retención de valor marginalmente más atractivo, con la idea de reducir también la brecha cambiaria generada por la alta demanda de divisas”.
Y añade: “Creo que la aspiración de la autoridad monetaria es que estos rendimientos se acerquen paulatinamente a tasas reales positivas. Eso depende del comportamiento de la inflación, porque ese es el gran reto, una estabilización en el alza de los precios en el país”.
Los cambios en las tasas pasivas: ¿Qué pasará con el crédito bancario?
El director general de Aristimuño Herrera & Asociados, César Aristimuño, considera que habrá menos estímulos para demandar créditos por la nueva estructura de tasas para los préstamos comerciales y microcréditos, que representan la mayor proporción de la cartera, ya que la tasa de 16% anual pasó de ser un costo máximo a uno mínimo.
En este punto, también entra la estrategia de política monetaria restrictiva. “El Banco Central está buscando medidas para contener la inflación y una es la contención del crédito de la banca, por el impacto que genera en la liquidez el efecto multiplicador de la actividad crediticia. Todos sabemos que, en la medida en que el crédito se dinamiza, hay más liquidez en el mercado y se hace mucho más acelerado al efecto multiplicador del dinero y por ende su incidencia en la inflación y la demanda de divisas”.
En opinión del economista y consultor la tendencia entre los bancos será tratar de mantener sus tasas activas en niveles mínimos para poder intermediar, porque la demanda, especialmente del sector corporativo, se moverá en función de la economía de costos para financiarse. El alza de las tasas para el crédito, también desestimula la demanda.
“Obviamente, el banco que cobra 16% por los créditos comerciales generará menos ingresos que otros con tasas mayores y tampoco es que pueda compensar con más volumen, porque el encaje legal sigue en 73% y además se endurecieron las penalizaciones por déficit de encaje”, señala el economista.
Aristimuño advierte que el riesgo crediticio por mayor morosidad de los bancos aumenta, como resultado del incremento de tasas de interés y, muy particularmente, se incrementan los gastos financieros por el reforzamiento de las penalizaciones por los déficits del encaje legal.
“Los bancos tienen que ser más cuidadosos en la evaluación para mantener baja la morosidad de la cartera, porque ahora enfrentan una estructura de costos mucho más exigente”, sostiene el economista.

«El costo de disminuir la inflación y buscar la estabilización de la moneda, a través de las medidas que está tomando el BCV, tiene un efecto de freno en la economía»: César Aristimuño.
El encaje: el costo de contener la liquidez
El economista César Aristimuño comienza por dejar claro que el establecimiento de un encaje de 50% para los depósitos a plazos no es un beneficio real para la banca, porque esta cartera apenas representa 0,20% de las captaciones del público, por lo que el efecto teóricamente positivo de este coeficiente inferior de encaje, para los depósitos a plazo, “es marginal”.
Aristimuño explica que la situación de la banca con el encaje legal es muy compleja, porque el mercado interbancario “está seco”; es decir, no hay suficientes fondos disponibles para que las entidades puedan prestarse entre sí para cubrir sus déficits de encaje.
“Y ahí viene el problema, porque en este caso solo queda acudir al Banco Central como prestamista de última instancia y aplica la tasa Cofide, la cual se elevó a 192%, a lo que se suma un costo adicional de dos puntos porcentuales si se incurre en déficit de encaje entre tres y siete jornadas hábiles en un lapso de 30 días y que sube a cuatro puntos si el déficit alcanza a más de ocho días por mes”, recuerda el experto.
El costo de disminuir la inflación y buscar la estabilización de la moneda, a través de las medidas que está tomando el BCV, tiene un efecto de freno en la economía, pero se percibe como el menor costo ante las circunstancias actuales del país.
En consecuencia, una de las opciones para los bancos es desacelerar el crédito y focalizarse en los servicios, especialmente en transacciones de pago. “Vamos a ver en cuánto se mantendrá la inyección de dólares en el mercado, porque este es uno de los mecanismos para sacar liquidez del sistema. Hasta ahora, el BCV ha vendido 12.000 millones en lo que de año”, advierte.
“El mercado de intervención cambiaria ha venido absorbiendo una parte muy importante de la liquidez de la banca; por lo que son recursos que dejaron de prestarse a los clientes”, apostilla el entrevistado.
¿Quién gana y quién pierde?
-¿En este cuadro qué opciones le quedan a la banca, que no puede prestar y que ahora tiene que remunerar todos sus depósitos, para mantener un equilibrio financiero?
– Cada banco debe buscar captar más clientes con mayor uso de innovación en servicios y tecnología, ya que por ejemplo las operaciones como el pago móvil generan ingresos, que, como mínimo, por cada transacción produce 14 bolívares y si cada operación excede los 5.000 bolívares se empieza a ingresar una cifra mayor a los 14 bolívares. El foco es centrarse en atención al cliente, fidelizarlo y ofrecerle una amplia gama de servicios. El momento actual de la banca es enfocarse en generar mayor transaccionalidad.
“Los bancos que tienen mayor número de clientes serán los más beneficiados. Por eso, el cliente, por muy pequeño que sea, hoy es importante para el sistema, ya que en términos de volumen adquieren un valor fundamental como fuentes generadoras de ingresos. En este tiempo, ningún cliente sobra”, puntualiza Aristimuño.
– Pareciera que estamos en una especie de juego perder-perder, porque se está aplicando una política que induce un férreo control monetario vía encaje y remuneración de depósitos, pero se restringe el crédito, que ya está bastante limitado, lo que frena el crecimiento. La pregunta es si esta es una lógica sensata.
– Hay que actuar con flexibilidad, porque la economía es como un cuero seco, por lo que toda decisión económica debe buscar el costo mínimo y más cuando se trata de política monetaria. Lo que se percibe que está buscando el Banco Central es bajar la inflación; que es su principal razón de ser, en otras palabras, que haya menos bolívares para demandar y, por lo tanto, presionar lo menos posible los precios y la demanda de dólares.
“Creo que tenemos un déficit de confianza y es indispensable alcanzar un orden monetario que permita a los actores económicos invertir y crecer en un entorno estable, donde el crédito fluya sin desatar la liquidez que impacte de manera severa la inflación y que tengamos una moneda confiable en todos sus atributos, donde los mercados funcionen, porque al final esos son los elementos que contribuyen a reducir la inflación y estabilizar los precios”, concluye el economista César Aristimuño.
Lea más contenido interesante y actual:
Cartera de créditos mantiene tendencia alcista al cerrar sobre US$4.100 millones en agosto
BCV diferencia por plazos de depósitos requerimientos de encaje legal y refuerza penalización por déficit
Somos uno de los principales portales de noticias en Venezuela para temas bancarios, económicos, financieros y de negocios, con más de 20 años en el mercado. Hemos sido y seguiremos siendo pioneros en la creación de contenidos, análisis inéditos e informes especiales. Nos hemos convertido en una fuente de referencia en el país y avanzamos paso a paso en América Latina.
Síguenos en nuestro Canal de WhatsApp, Telegram, Instagram, Twitter y Facebook
