Análisis | Guyana y Venezuela: el oro no brilla de la misma manera

// Foto: Torino Economics

Análisis | Guyana y Venezuela: el oro no brilla de la misma manera



El conflicto entre Venezuela y Guyana por la soberanía de 159.500 km2 de territorio conocido como Esequibo se intensifica ante la posibilidad de que se dirima la controversia en la Corte Internacional de Justicia y el descubrimiento de yacimientos de petróleo de alta calidad en el mar en disputa, sostiene Torino Economics en su más reciente reporte.

Añade la unidad de investigación de Torino Capital que el conflicto por la Guyana Esequiba tuvo su origen en la época colonial tras la ocupación del territorio correspondiente a la antigua Capitania General de Venezuela por parte de Gran Bretaña, no obstante; pese que a que el territorio en reclamación pertenecía a la Capitanía General de Venezuela cuando se encontraba bajo el dominio de la corona española, lo cierto es que Venezuela nunca tuvo un control efectivo sobre el mismo.

Los territorios que ahora forman parte de Guyana fueron ocupados por los Países Bajos, Francia y el Reino Unido sucesivamente, estableciéndose esta última nación oficialmente en 1814 durante la guerra de independencia de Venezuela.

Más tarde, en el siglo XX, como consecuencia de la denuncia interpuesta en 1962 ante el laudo arbitral de París, Venezuela reclama la soberanía sobre 159.500 km2 del territorio Esequibo que en la actualidad es administrado por Guyana.

Por otro lado, en medio del proceso de independencia de la Guyana británica en 1966, Venezuela y el Reino Unido firmaron el Acuerdo de Ginebra mediante el cual se comprometieron a encontrar una solución pacífica de la controversia siguiendo los medios contemplados en el artículo 33 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sin embargo, desde la década de los ochenta, Guyana ha entregado múltiples concesiones a empresas extranjeras para explotar los recursos naturales presentes en el espacio geográfico en disputa.

A pesar de que el Acuerdo de Ginebra establece que, hasta que no se encuentre solución, ningún Gobierno puede realizar o autorizar actividades económicas en dicho territorio.

La política exterior de Venezuela al respecto ha sido históricamente contradictoria y, en muchas ocasiones, pasiva ante este tipo de actividad en la zona en reclamación.
Si bien nunca se ha alcanzado un acuerdo formal sobre la disputa territorial, la llegada al Gobierno en Guyana en 1992 del Partido Progresista del Pueblo (PPP), de corte socialista, y el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1999 en Venezuela alineó ideológicamente a ambos países, permitiendo alcanzar un grado de cooperación sin precedentes durante la primera década del siglo XXI.

Un importante hito fue la declaración de Hugo Chávez en 2004 de no oponerse a que Guyana “otorgue de manera unilateral concesiones y contratos a compañías multinacionales, siempre y cuando esto favorezca el desarrollo de la región”.

Tras el acercamiento político económico entre ambos países, se registró un aumento de las concesiones dadas por parte del Gobierno guyanés en el Esequibo para la explotación de minerales, especialmente de oro y bauxita, así como en la exploración de yacimientos petroleros localizados en la franja atlántica del territorio.
Asimismo, se anunció la reactivación de las operaciones de Exxon Mobil en el bloque Stabroek en el año 2009, sostiene Torino Economics.

– Incremento de las tensiones –

Durante los primeros años del gobierno de Nicolás Maduro, se evidenciaron ciertos incidentes de tensión entre ambas naciones pero es en mayo de 2015 cuando la etapa de conflicto se reanuda, con el anuncio por parte de la por la petrolera estadounidense ExxonMobil del descubrimiento del primer yacimiento petrolero de alta calidad en el bloque Stabroek, ubicado en la zona del océano Atlántico que se encuentra dentro en la zona de conflicto territorial.

Esto, sumado a la solicitud de Guyana ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU de extender su plataforma continental más allá de las 250 millas, lo que afectaría el mar territorial venezolano y restringiría el único acceso directo que tiene este país al océano Atlántico, provocaron una escalada en el conflicto entre ambas naciones.

En este sentido, después de 27 años usando el mecanismo de Buenos Oficios sin haber alcanzado progresos significativos, el secretario general de la ONU, António Guterres, decide en enero de 2018 que la disputa sea dirimida en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Esta decisión fue seguida por la demanda unilateral de Guyana en la CIJ, llevando el conflicto a una nueva etapa.

Por otro lado, el 15 de abril de 2019, el Gobierno venezolano se pronunció en contra de esta acción y decidió no comparecer ante esta instancia; no obstante, el 30 de junio de 2020, la Corte Internacional de Justicia llevó a cabo una audiencia para tratar la demanda interpuesta por Guyana contra Venezuela en marzo del 2018.
Sin embargo, el Gobierno de Venezuela ratificó su posición de no reconocer la jurisdicción de la CIJ sobre el tema en debate, señala Torino Economics.

– Actividad de exploración y explotación de crudo –

En el año 2008 la empresa petrolera estadounidense ExxonMobil inició actividades de exploración de petróleo y gas en Guyana en 2008, recolectando y evaluando datos sísmicos tridimensionales sustanciales que llevaron a la compañía a perforar con seguridad su primer pozo de exploración (Liza-1).

La empresa anunció el hallazgo del primer yacimiento petrolero de alta calidad en el 2015, y a la fecha la misma ha incorporado otros hallazgos para totalizar 15 pozos en el bloque Stabroek.

En el Bloque Stabroek, la afiliada de ExxonMobil, Esso Exploration and Production Guyana Limited (la cual es la operadora) tiene una participación del 45%, mientras que Hess Guyana Exploration Limited tiene una participación del 30% y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), por medio de Petroleum Guyana Limited (una subsidiaria de propiedad absoluta de CNOOC Limited) tiene el 25% restante.

Según lo anunciado por la empresa para el 5 de febrero de este año, se manejaban cuatro proyectos centrales en las aguas territoriales de “Guyana”, de los cuales ya se tenían aprobación de Liza en su primera y segunda fase, mientras los proyectos de Payara y Hammergead aún estaban a la espera de aprobación por parte del Gobierno guyanés.

Se estimaba que para el 2025, se pudiera contar con una capacidad de explotación de 750.000 barriles por día, sin embargo, la irrupción de la COVID-19 y la inestabilidad de la pandemia sobre los precios del crudo han hecho que la empresa adopte un enfoque más cauteloso, dando un margen de entre 12 a 18 meses para las nuevas aprobaciones de proyectos, señala Torino Economics.

– ¿Qué ganaría Venezuela con una potencial anexión del Esequibo? –

Venezuela es una nación que se encuentra atravesando una mezcla de recesión económica e inflación alta, desde hace varios años, lo cual ha tenido un impacto negativo en su población.

Además, no se ha logrado una eficiente administración de sus múltiples recursos naturales, por lo que ha tenido lugar la “maldición de los recursos”, donde se ha fomentado en la población incentivos de cazadores de renta (“rent seeking”) y no de aumento de la productividad, lo cual es uno de los fundamentos de una economía considerada “rica”.

Desde el siglo XIX, Venezuela ha tenido conflictos con la corona británica y, luego, con Guyana, por la posesión del Esequibo y sus recursos minerales.

No obstante, el Esequibo representa el 70% del territorio de la República Cooperativa de Guyana y su cultura, valores, población, etc; ya se encuentran identificados con los valores guyaneses (siendo esta la única nación sudamericana que tiene como idioma oficial el inglés).

Sin embargo, bajo las actuales circunstancias, Torino Economics expone en su reporte algunos elementos que Venezuela ganaría o perdería si anexara de forma hipotética el Esequibo a su territorio.

Por un lado, la extensión del país aumentaría 159.500 Km2, siendo el Esequibo el tercer mayor estado en cuanto a superficie territorial de Venezuela.

Sin embargo, el Esequibo cuenta a su vez con 6 regiones administrativas (Barima-Waini, Cuyuni-Mazaruni, Pomeroon-Supenaam, Potaro-Siparuni, Upper Takutu-Upper Essequibo y Essequibo Islands-West Demerara), por lo que se iniciaría un problema geográfico y legal importante a considerar.

Con relación a la población, Venezuela ganaría aproximadamente 300.000 nuevos ciudadanos, que dejarían ipso facto de ser guyaneses a ser venezolanos. Lo cual pudiera conducir a un potencial referéndum, con el fin de determinar su nacionalidad, o inclusive, una migración de estos ciudadanos a su país de origen.

A su vez, Venezuela obtendría recursos naturales, como la extracción de oro, bauxita y una importante fortaleza en el sector agrícola con la producción de arroz, azúcar, entre otros, lo que permitiría la expansion del arco minero y también podría solventar una parte la precaria situación alimentaria del país, con apoyo del sector privado, afirma Torino Economics.

Además, añade la consultora financiera que la economía venezolana aumentaría 10, 87 puntos porcentuales, con una hipotética recuperación del territorio Esequibo. El incremento estimado por Torino Economics del 39,2% de la economía guyanesa en 2020, se sustentará en buena medida en lo aportado por el Esequibo y por el descubrimiento de petróleo en el Bloque Stabroek, segunda mayor área del mundo sin explorar y con un estimado de producción petrolera de 750 mbd en 2025.

– El enfoque de Torino Economics –

La estrategia guyanesa sobre la disputa territorial ha sido muy asertiva y le ha permitido alcanzar objetivos claves: mantener el control territorial, dilatar la negociación con Venezuela, dar comienzo al proceso judicial para resolver la controversia y ejercer control sobre el mar proyectado de la zona en disputa.

Esta situación le ha permito aprovechar los recursos económicos de la zona en disputa. De esta forma, el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos de alta calidad a mediados de 2015 por parte de la compañía estadounidense ExxonMobil, ubican a Guyana, sin lugar a duda, ante las puertas de un boom económico, lo que ha comenzado a generar los primeros ingresos para Guyana vía regalías desde finales de 2019.

En este sentido, Torino Economics considera que la resolución del conflicto se seguirá postergando hasta que se alcance una mayor estabilidad política en ambos países.

No obstante, bajo el escenario que se avance en la resolución judicialmente, consideramos que hay altas posibilidades que Venezuela pierda la oportunidad de recuperar, completa o parcialmente, la soberanía sobre los 159.500 km2 de territorio, pese a que no reconozca los resultados.

Esta situación de desventaja se debe a que Guyana ha administrado el territorio durante más de 100 años y este representa dos tercios de su espacio geográfico.
Por otra parte, Torino Economics estima que el gobierno de Venezuela será más enfático en defender la soberanía sobre el mar en conflicto que sobre la recuperación del territorio en cuestión, debido a que prima un interés geoestratégico de garantizar su única salida al océano Atlántico.

Dicho interés se ha demostrado con acciones más contundentes, como la intercepción de buques exploratorios en los años 2013 y 2018 en esta zona marítima, concluye Torino Economics en su reporte sobre Venezuela.

Torino Economics es la unidad de investigación del banco de inversión Torino Capital, que ofrece un análisis de los eventos económicos y políticos relevantes para el mercado en Argentina, Ecuador, Brasil y Venezuela.

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