Análisis CEPyG UCAB | Claves para entender cómo piensa el venezolano

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Análisis CEPyG UCAB | Claves para entender cómo piensa el venezolano

Si bien la campaña electoral ha ido tomando ritmo, se observan pocos cambios en cuanto a la posible participación de la población en este proceso.

Recientemente, la firma Oswaldo Ramírez Consultores (ORC) dio a conocer sus números, que coinciden, en buena medida, con los del estudio del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la UCAB del pasado mes de julio, lo que, de mantenerse así, revelaría que ha habido escasas modificaciones en la actitud de la gran mayoría hacia el proceso electoral del 21 de noviembre.

Según ORC, la participación en esta oportunidad estaría por el orden de 44%.

Llama la atención que, según ORC, el nivel de confianza en el Consejo Nacional Electoral (CNE) se mantiene muy bajo. Como ha sido tradicional desde hace años, 80% del oficialismo confía en este organismo en contraste con sólo un 23% entre los opositores.

Eso sigue igual, a pesar de la incorporación de dos rectores que se identifican con la oposición en su junta directiva y de algunos otros cambios que se han hecho para intentar incentivar la participación de la población.

Asimismo, la llegada de la Misión de Observación Electoral por parte de la Unión Europea no pareciera haber tenido, hasta ahora, ningún impacto en la intención de voto, lo que probablemente tiene menos que ver con los señalamientos que se han hecho sobre la propia misión, y más con los conflictos que existen entre la dirigencia opositora y los partidos políticos.

La realidad es que, aunque las cifras de participación en una elección son muy volátiles y por lo tanto difíciles de predecir, y no contamos con cifras propias, si es importante reconocer que mientras las elecciones regionales y municipales suelen contar con una participación en torno al 60%, la mayoría de los estudios de campo confiables coinciden en una tendencia inercial a la abstención, que se mantiene desde 2017, y que puede estar por el orden de ese 60%, que en otros momentos ha sido el nivel de participación.

– Las preocupaciones y aspiraciones de la gente –

Hay un estigma que atormenta al venezolano hoy en día: el hecho de que no se puede vivir con el sueldo producto del trabajo.

Entre todas las cosas que se aspiran, esta es una de las principales: tener poder adquisitivo. Quieren tener la capacidad de mantenerse con un salario, quieren que les alcance no solo para comer (que es la realidad actual), sino para tener una vida normal, cubrir las necesidades cotidianas, como vestir, comprar útiles y uniformes para los niños, reparar un electrodoméstico dañado, pasear un fin de semana, vacacionar en agosto: “darse un gustico”.

Muchos están conscientes de que para llegar a esa Venezuela que desean es fundamental que cambie la manera de pensar que el venezolano ha adquirido en estos años: que todo se lo tienen que dar.

Dicen que la gente se ha vuelto dependiente del Gobierno, que muchos son cómodos y no trabajan, sino que esperan a que les lleguen los bonos y las bolsas. Que han olvidado que las cosas hay que trabajarlas. “No se puede llegar a un mejor país si la gente piensa así”.

Hubo mucha insistencia en torno a la idea de volver a la vida normal. Añoran que Venezuela sea como antes, como en los 80’s y 90’s. De forma unánime opinan que la Venezuela de antes era mejor.

Dicen que el país era más productivo y la gente tenía mejores oportunidades de empleos con sueldos que le alcanzaban para vivir y mantener a su familia. Que se podía adquirir vivienda y carro. Podían escoger entre marcas en los automercados. Viajaban en vacaciones. Se daban gustos. Y hasta alcanzaba para ahorrar.

Además, los servicios públicos funcionaban mejor, así como el seguro social, los liceos y los hospitales. Varios participantes afirmaron que inclusive a principios del gobierno de Chávez se vivía bien; que el dinero rendía, se podía estudiar, arreglar la casa y vacacionar.

– El cambio y cómo lograrlo –

Algo que quedó muy claro en estas sesiones fue que la gente quiere cambio. Esa fue la palabra más mencionada por quienes formaron parte del estudio. La mayoría opina que, para llegar a la Venezuela que quieren, tiene que salir el Gobierno, aunque en general no tienen un relato de cómo se podría salir de esta situación. Pareciera que se ha perdido la esperanza en todas las fórmulas que se han planteado.

Sin embargo, la mayoría sigue insistiendo en que sí se puede lograr. Y si bien la gente insiste en que hay esperanza, la realidad observada es que ha perdido fuerza la forma cómo lo manifiestan, en comparación con estudios de este tipo en años recientes

Aunque en las últimas encuestas realizadas sobre este tema por diferentes empresas, siempre la variable esperanza sale con un alto puntaje, pudiera darse el caso más bien de que se trate de una respuesta normativa; es decir, la gente responde así porque piensa que es lo correcto, porque “la esperanza es lo último que se pierde”.

Cuando la pregunta es: ¿Qué cree que puede hacer usted en la política?, la respuesta mayoritaria es votar y protestar, apoyar a quien presenta una propuesta de cambio. Para otros, tratar de resistir para que la gente no se rinda, para que no se acostumbren a esto y que estén listos para ayudar por si acaso surge algo.

Puede seguir leyendo este análisis del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la UCAB AQUI


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