La crisis de las instituciones le pasa factura a la economía venezolana

// César Aristimuño


La reciente decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia al desconocer todas las decisiones de la Asamblea Nacional se traduce como una escalada importante en el enfrentamiento entre dos de las principales instituciones gubernamentales en el país.

La respuesta del poder Legislativo, basada en argumentar que no reconocerá ningún fallo del máximo tribunal que se considere como violatorio de la Carta Magna, atiza aún más el conflicto.

Este escenario envía señales sumamente negativas sobre el país hacia el exterior, con énfasis en la percepción de los mercados internacionales, debido a antecedentes y proyecciones que afectan el ámbito económico.

Previamente desde la Asamblea se ha advertido que no serán aprobados los convenios que el Ejecutivo ha venido firmando como base para el desarrollo del Arco Minero del Orinoco, un paso necesario para convalidar cualquier acuerdo de estas características.

Del mismo modo, Pdvsa está ante importantes pagos de bonos de deuda tanto este año como el año próximo, para lo cual se ha venido contemplando la posibilidad de un canje -cuyas condiciones estarían a punto de conocerse- que ayude a suavizar el cronograma de los próximos vencimientos. En este punto también afecta el choque entre las instituciones del Estado, la agenda política y las consecuencias que algunas decisiones de Estado han tenido sobre la relación con entidades financieras internacionales.

La industria petrolera está obligada a cubrir su deuda financiera, pero enfrenta una caída constante en su capacidad de producción y procesamiento de crudo, debido a la limitación en las inversiones y mantenimiento debido al descenso en su flujo de caja.

Los elementos anteriores describen un cuadro sumamente complejo que nos obliga a hacer un llamado a la reflexión. Teniendo en juego la viabilidad económica del país, ante una fuerte coyuntura definida por la mayor contracción de importaciones de su historia, se hace necesario contemplar la posibilidad del entendimiento en conjunto de los principales factores del acontecer nacional.

En el anterior editorial advertimos sobre la disminución del margen de maniobra si no ocurre una recuperación importante en los precios del petróleo. No está demás sumar a ese señalamiento el de la necesidad de recuperar los cauces legítimos de resolución de los problemas y de la planificación del devenir nacional en el marco de las leyes y de la democracia, además en un momento de fuerte presión política y de definiciones para el futuro.

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