#YoTePregunto | Magdaleno: Rumbo económico depende de una fractura del chavismo

Ligia Perdomo / @LigiaPerdomo

#YoTePregunto | Magdaleno: Rumbo económico depende de una fractura del chavismo

La reelección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela hasta 2025, hace pensar a muchos de sus ciudadanos que la economía seguirá siendo el principal problema del país, toda vez que no se avizoran cambios en el corto plazo.

El rumbo de la economía está en manos del chavismo y no exclusivamente en las del propio jefe de Estado, según se desprende de un análisis del politólogo John Magdaleno, quien ha estudiado 61 casos en el mundo en los que se dio una transición hacia la democracia.

El debate en los comicios del 20 de mayo no era si Maduro se reelegía o no, sino cómo precipitar una transición hacia la democracia, «lo cual no es un tema sencillo», advierte el director de la empresa consultora en asuntos públicos Polity, en una entrevista vía telefónica con Banca y Negocios.

En el caso de Venezuela, el dilema estaba en si se inicia o no la transición a la democracia o mejora las perspectivas para ello estimulando un resquebrajamiento  del grupo dominante.

La división de la oposición fortalece al gobierno socialista que amenaza cada vez con radicalizarse más en lo político y económico.

«En la medida que perdure el desacuerdo opositor las probabilidades de fracturar la coalición dominante son menores», señala el analista.

Con esta realidad de fondo, es más probable que una radicalización económica de Maduro provoque desacuerdos a lo interno del gobierno y desate una ruptura interna, con lo cual los cambios en esa materia se harían bajo la tutela del mismo oficialismo.

– ¿Cuál es el detonante? –

De acuerdo con la investigación de Magdaleno, el tránsito exitoso hacia la democracia en 15 de los 61 países evaluados se dio a través de una intervención extranjera, muchas de ellas de tipo militar. Destaca sin embargo, que en 14 de esas 15 naciones se había dado un conflicto armado previo, hecho que en Venezuela no se ha producido.

«En los 46 países restantes se produjo por un colapso o de manera negociada. Cada proceso es inédito y se da por combinación de distintas variables, pero siempre hay un detonante», asegura.

En 49% de los casos fue una elección, ocurriera lo que ocurriera. Es decir, en fraudes no consumados como en Chile y Nicaragua o en países donde sí se consumó y los excesos y abusos de poder asociados a la irregularidad fueron el detonante de una crisis política mayor.

Magdaleno afirma que por la evidencia histórica, la abstención -a la que llamó la oposición venezolana al no reconocer la convocatoria a elecciones presidenciales este 20 de mayo- no es un factor que active el cambio.

Se han dado casos en el planos internacional en los que se concreta el fraude y se retrasa la transición. Y otros, muy pocos, donde la abstención es un elemento más en una cadena de acontecimientos que dan lugar a la fractura de la coalición dominante, señala Magdaleno.

«La abstención o boicot electoral no es un detonante en una transición, aunque si contribuye a sentar bases», dice el también catedrático.

– Cuatro escenarios – 

La comunidad internacional está presionando desde hace algunos meses en busca de un cambio. EEUU ha tenido un papel predominante en la imposición de sanciones financieras a funcionarios de la administración de Maduro y al manejo de deuda de la República y Pdvsa que reducen el margen de maniobra del gobierno.

Sin embargo, esta estrategia tiene efectos sobre la población en general, reconoce Magdaleno, quien recuerda que la asfixia financiera internacional contribuyó a que la oposición llegara al poder en Ghana, pero casi una década después de haberse iniciado el cerco.

Tras la reelección presidencial, Venezuela se encuentra en el escenario denominado por el director de Polity como «Socialismo reloaded», en el que no hay divisiones en la coalición gobernante y la economía sigue por el mismo camino que hasta ahora.

Magdaleno, no obstante, maneja otros tres escenarios. «Hacia el reformismo» es el segundo de ellos, en el que no hay fractura dentro del chavismo, pero sí un debate que conlleva a un viraje económico. En esta evaluación, se negocia la renuncia de Maduro sin que ello implique un tránsito a la democracia.

El tercero es el de la «Socialdemocracia fallida». Aquí se rompe la coalición gobernante pero no hay una reforma económica integral y las sanciones al sector privado se suavizan. Este escenario es lo más parecido a la gestión presidencial de Jaime Lusinchi, indica Magdaleno.

En el último, «Entrando al siglo XXI», se fractura el grupo dominante y se da una liberalización de la economía.

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