India no quiere sumarse a China en la mayor zona de libre comercio del mundo

// EFE

India no quiere sumarse a China en la mayor zona de libre comercio del mundo


El no de la India a sumarse a la mayor zona de libre comercio del mundo -que integraría con este país a casi la mitad de la población mundial y un 32,2 % del PIB- fue un paso acertado, según varios expertos, que consideran la presencia de China en ella como la de un «elefante en una cacharrería».

La India abandonó esta semana las negociaciones para crear la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en inglés) que aunará a 15 naciones de Asia y Oceanía: China, Japón, Australia, Corea del Sur, Nueva Zelanda y las 10 integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), formada por Birmania (Myanmar), Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

El ministro indio de Comercio e Industria, Piyush Goyal, que calificó la decisión de «definitiva», la justificó en la necesidad de «protección» de los intereses indios para evitar malas prácticas comerciales, aunque no mencionó a China, principal responsable de la decisión india, según los expertos.

El exdecano de la Facultad de Comercio de la Universidad de Delhi Ram Khanna aplaude la decisión, que cree que responde a «problemas respecto a China, que parece ser el elefante en la cacharrería», en referencia a las «dudas» existentes sobre si tiene una economía de mercado, dado el «dominio de empresas estatales en su actividad económica, que dejan espacio a la competencia desleal».

También señala que la «manipulación del (precio) de su divisa para impulsar las exportaciones chinas puede dañar a las industrias locales».

«China ya tiene un enorme superávit comercial con la India y es probable que aumente aún más en caso de que obtenga condiciones de acceso al mercado indio más favorables» a través del acuerdo, agregó.

El déficit comercial de la India respecto a China superó los 53.500 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2018-19, según datos oficiales.

Khanna también apuntó a los recelos históricos entre los dos gigantes asiáticos como una de las razones que explican que la India no quiera integrarse con China.

«Las disputas fronterizas (…) de las últimas seis décadas han generado una desconfianza» entre ambos, tienen un mayor peso que los posibles beneficios comerciales, explicó.

En ese sentido se pronunció también un especialista en Derecho Comercial Internacional de la misma universidad, que prefirió mantener el anonimato, y que añadió al argumento «la actitud insolidaria del Gobierno chino respecto a la reducción del terrorismo y su acercamiento a Pakistán», nación enemistada con la India por el control de la región de Cachemira.

El equilibrio de la balanza comercial también preocupa a la economista y colaboradora de la Confederación de la Industria India (CII), Naimat Chopra, que mencionó que la brecha comercial desfavorable actualmente para la India respecto a Australia y Corea del Sur podría agrandarse.

Explicó que la potencia de Australia en el sector de alimentos perecederos «puede amenazar» al indio, «que se basa principalmente en la cría de animales de subsistencia en zonas rurales pobres, en comparación con las grandes granjas australianas».

Además, el acceso al mercado indio de la industria manufacturera surcoreana «puede socavar el programa de industrialización ‘Make in India’ (Fabricado en India)» que busca el desarrollo industrial del país, indicó la experta.

Respecto a las consecuencias negativas de no sumarse al acuerdo, Chopra resaltó que no serán graves, ya que «la India no mantiene una estrategia de crecimiento orientada a la exportación como la de China», por lo que «no necesita una gran participación en los mercados globales para sostener su crecimiento», que se apoya en la demanda interna.

Aunque ese factor sigue siendo determinante en el PIB indio, su desplome en los últimos meses ha llevado al país a reducir su rápido crecimiento, superior al 7 % anual -el más alto del mundo hasta mayo pasado-, hasta el 5 %.

El experto en Derecho Comercial que pidió el anonimato apuntó hacia posibles «presiones internas y externas, como de Estados Unidos», para que la India se bajase del carro del RCEP, ya que según él, EEUU no vería con buenos ojos la entrada de la India en la órbita de China.

Ello en un contexto en el que el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene una política comercial más proteccionista que llevó a sacar a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), cuyo testigo recogió Pekín al sumarse al RCEP.

En cambio, el exdecano Khanna opina que el país mantiene «una política exterior autónoma e independiente que solo promueve los intereses nacionales y no está subordinada a ningún país, incluido EEUU», y ejemplificó que la India no se plegó a la «presión de EEUU para no comprar el sistema antimisiles ruso, ni ha seguido su política sobre las relaciones con Irán».

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