Expertos | Las pymes y la asfixia regulatoria en países con debilidad institucional

// Por: Francisco J Contreras M.

Expertos | Las pymes y la asfixia regulatoria en países con debilidad institucional



La asfixia regulatoria se caracteriza por la existencia de regulaciones que dan lugar a asimetrías perversas, a información privilegiada en un contexto de ejercicio de poder discrecional en la administración pública. Tiene grados de intensidad en sus impactos en función de la autonomía, independencia y legitimidad de los poderes públicos.

Cuando estas condiciones dejan de existir asumimos que el país sufre de debilidad institucional y la democracia opera con dificultad, o simplemente evoluciona hacia formas autoritarias de poder.

De este modo un gobierno puede mostrar una imagen de aparente formalidad democrática cuando no lo es. Se recrea una cultura de banalización de la arbitrariedad, pues no existe manera de decidir de manera consistente cuando las normas se contradicen unas con otras. La administración de la justicia deja de estar sujeta a la razón jurídica y pasa a ser un asunto de imposición por la fuerza, a través del sometimiento de los poderes públicos.

No obstante, el costo en gobernanza de este modelo puede ser alto: los extractores de renta pueden terminar como los verdaderos regentes del poder. Un eficiente sistema de asfixia regulatoria deja al ciudadano en una condición técnicamente inevitable al margen de la ley, prácticamente todo está sumido a normas contradictorias y de imposible cumplimiento.

El estadio superior de un sistema de asfixia regulatoria se alcanza cuando los poderes públicos pierden su autonomía e independencia.

El excesivo intervencionismo en la economía perpetúa los sesgos anti productivos, un igualitarismo más allá de los principios de justicia y equidad social impide retribuir en valor a quien lo agrega con su actividad y lo desvía hacia quienes se aprovechan de la norma para conseguir lo mismo, haciendo lo menos que puedan.

Los buenos trabajadores, empleados, aliados, familiares y funcionarios tienen que cargar con el peso del trabajo que no hacen los aprovechadores de oficio, llamados es este trabajo “extractores de renta”.

A nivel de las pequeñas y medianas empresas el problema se extiende por contagio, de manera que las partes interesadas con poder e influencia pueden asumir un comportamiento estratégico en su favor no alineado con los de la organización. De allí que sea crucial tener en consideración la formulación de normas y principios al interior de las empresas que eviten esos incentivos perversos y haya armonía entre los intereses particulares y los de la organización

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