BCV reduce al mínimo emisión de billetes que representan solo 4,95% de la liquidez

// Banca y Negocios @bancaynegocios

BCV reduce al mínimo emisión de billetes que representan solo 4,95% de la liquidez



A pesar que la Asociación Bancaria de Venezuela sostiene que, ya en 2019, 98% de las operaciones se realizaron por canales digitales, hay millones de personas que necesitan efectivo, especialmente los jubilados y pensionados; sin embargo, el Banco Central de Venezuela ha prácticamente detenido la emisión de billetes.

Según el más reciente reporte emitido por la autoridad monetaria, correspondiente a abril, el número de piezas de billetes de 100, 200 y 500 bolívares no ha aumentado en los primeros cuatro meses del año. De hecho, los billetes y monedas en circulación apenas representan 4,95% de la liquidez monetaria, al corte del 8 de mayo.

Cuando la escasez de efectivo hizo crisis y se convirtió en un tema relevante para la opinión pública, en 2018 y 2019, la proporción de billetes y monedas de la liquidez monetaria promedió 7,5%. En condiciones normales, el porcentaje de piezas de efectivo debía alcanzar entre 11% y 13% del circulante.

El indicador actual de efectivo sobre la liquidez es el menor en, por lo menos, los últimos 25 años.

Según la data, hay 874,8 millones de piezas de 100 bolívares en circulación desde julio de 2019. Las 736,1 unidades de 500 bolívares no han aumentado desde septiembre, mientras que el número de billetes de 200 bolívares se ha mantenido inalterable en 381,6 millones, también desde el noveno mes de 2019.

En cuanto a la extensión del cono monetario, la emisión de nuevas piezas se ha reducido a variaciones mínimas. De hecho, los billetes de 50.000 bolívares en circulación apenas llegan a 70,8 millones de piezas en abril, En los primeros cuatro meses del año, se han añadido 20,5 millones de unidades, un crecimiento de 40,75%. Esta denominación es la que más circula.

En el caso de los billetes de 20.000, el número de piezas llega a 65,6 millones. En lo que va de año, se han incorporado solo 8,9 millones de piezas, un incremento de 15,69%, al tiempo que de la denominación de 10.000 bolívares hay 32,1 millones de billetes en circulación. Entre marzo y abril, el aumento fue de 100.000 piezas, y en los primeros cuatro meses del año se han incorporado 3,6 millones de piezas de este valor.

Cuando se realizó la reconversión monetaria de 2007, se planificó que hubiera alrededor de 47 piezas circulantes por habitante, para lo cual se gastaron 77 millones de dólares, según la data del economista y diputado José Guerra.

Si se parte de la población estimada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 32,22 millones de habitantes, se tiene que de los billetes de 50.000 hay solo 2,19 piezas por habitante; de las unidades de 20.000 circulan solo 2,04 piezas por habitante; mientras que de 10.000, está disponible menos de 1 billete por habitante.

– ¿Acelerar una transición? –

Precisamente por la escasez de efectivo, la banca y otras empresas proveedoras de medios de pago han hecho un esfuerzo sostenido por ofrecer alternativas distintas al dinero físico para comerciar bienes y servicios; sin embargo, la necesidad de efectivo no ha desaparecido, porque la cobertura de medios de pago electrónicos es limitada, así como la conectividad.

La dolarización, que se ha intensificado durante la cuarentena, sirve para paliar la casi absoluta escasez de bolívares físicos, pero las quejas de los millones de pensionados se siguen produciendo, porque, entre otras cosas, la banca no emite suficientes tarjetas de débito, a tal punto que hay plásticos en uso con más de tres años vencidos.

Si se mira el comportamiento histórico de la emisión de billetes, queda claro que la reducción de la producción no puede explicarse como un impacto de la pandemia de Covid-19, aunque es evidente que la cuarentena colectiva ha incidido en una menor demanda de efectivo.

Por otra parte, desde que se realizó la actualización del cono monetario, con las denominaciones de 10.000, 20.000 y 50.000 bolívares, el 12 de junio de 2019, quedó claro que estos billetes serían rápidamente inservibles como medios de pago frente a la hiperinflación, por lo que el dinero físico ya no tiene prácticamente relevancia, salvo en los segmentos más pobres de la población y en algunos servicios rezagados en el acceso a medios de pago electrónicos.

Te podría interesar también