Así se pueden aprovechar las turbulencias financieras para invertir

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Así se pueden aprovechar las turbulencias financieras para invertir



Mohamed El-Erian, principal asesor económico de Allianz y ex presidente del Consejo de Desarrollo Global de la Casa Blanca, considera que la alta volatilidad reciente en los mercados no está basada en fundamentos económicos y ve en esta situación importantes oportunidades de compra.

Argumenta que «los largos períodos de calma en el mercado crean las condiciones técnicas para la llegada de aire violentos. Hasta la semana pasada, la característica más distintiva de muchos segmentos del mercado fue una volatilidad históricamente baja, tanto implícita como realizada».

El-Erian explica en una nota del sitio eleconomista.es que la baja volatilidad de los últimos años se ha atribuido ampliamente a varias razones económicas y corporativas (incluida la convergencia de las tasas de inflación en todo el mundo, el eterno apoyo de los bancos centrales, así como balances saludables y crecimiento sincronizado).

Sin embargo, «un determinante importante ha sido el condicionamiento que ha llevado a los inversores a creer que cada caída se había convertido en una oportunidad de compra, una estrategia de inversión simple que ha demostrado ser muy lucrativa durante los últimos años. Cuanto más creían los inversores, mayor era la disposición a ‘comprar la caída’. Con el tiempo, la frecuencia, duración y gravedad de la los descensos disminuyeron significativamente. Y eso reforzó el comportamiento aún más».

La estabilidad prolongada de los mercados genera complacencia. «Este fenómeno se ve reforzado por las ideas de las finanzas conductuales y puede llevar a los mercados a adoptar paradigmas que finalmente resultan ser insostenibles y perjudiciales (como la idea de hace más de una década de que la mejora de las políticas había superado totalmente el ciclo económico y la noción de que la volatilidad había sido eliminada o excluida del sistema financiero)».

 

El analista señala que, como lo explica la teoría del ‘mercado de los limones’ planteada por George Akerlof, y por el trabajo de los Premios Nobel Michael Spence y Joseph Stiglitz, resulta harto complicado diferenciar la calidad y las buenas inversiones cuando el contexto es extremadamente ruidoso y la volatilidad es inquietante. Cuando se producen ventas generalizadas y violentas en el mercado, incluso los nombres sólidos se tratan inicialmente como ‘limones’.

«Entonces, siempre que los inversores puedan esquivar la volatilidad, llega lo mejor de todas las gangas del mercado: recoger a precios bajos acciones y bonos emitidos por entidades fundamentalmente sólidas, tanto privadas como públicas, con balances sólidos, deudas limitadas y perspectivas de crecimiento favorables», explica Mohammed El-Erian.

 

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