Analizan el fracaso del modelo de planificación central en Venezuela

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El portal Economipedia.com realizó un análisis sustentado en cifras macroeconómicas a partir del cual afirma que el modelo basado en la planificación central fracasó en Venezuela. 

Tomando en cuenta los ingresos records obtenidos con el boom de los precios petroleros, interpreta las acciones llevadas a cabo por el gobierno con los recursos obtenidos y sus resultados: 

Las calles de Caracas se encuentran enfrentadas entre los que siguen apoyando al Gobierno y los que piden su dimisión. De esta forma lleva dividida la sociedad venezolana en los últimos años, y cuyo detonante ha sido la escasez de productos básicos, además del clima de inseguridad ciudadana y de represión política. La economía de Venezuela muestra de esta manera las debilidades de un modelo puesto en marcha en 1999 y que en este artículo nos proponemos analizar.

La política económica que lleva aplicando Venezuela en los últimos años (caracterizada por una fuerte intervención del Estado en detrimento del sector privado) ha tenido como objetivo principal impulsar el crecimiento económico estimulando la demanda agregada, con el añadido de políticas redistributivas que permitieran una distribución más igualitaria de la renta. Para conseguirlo, el Gobierno confió en una política fiscal claramente expansiva. Pero para financiarla necesitaba unos recursos financieros que no tenía y que tampoco podría conseguir aumentando la presión fiscal.

Para financiarse, las autoridades venezolanas decidieron aprovechar la abundancia de petróleo en el país y nacionalizar las empresas del sector. Se estableció así una fuerte dependencia entre el sector petrolífero y la economía venezolana, ya que ésta iba siendo cada vez más controlada por el Estado, y éste a su vez dependía de las exportaciones de crudo para no entrar en déficit.

El análisis de los datos permite concluir que la economía venezolana experimentó un periodo de crecimiento en el periodo 1999-2012 (aunque ciertamente afectado por la contracción del comercio internacional en 2009), con saldos comerciales positivos y un aumento continuado tanto de las exportaciones como de las importaciones, lo cual suele ser un claro indicador de los procesos de apertura económica (a pesar de que en Venezuela este fenómeno se haya dado solamente en el comercio, y no en otras áreas como los mercados financieros y de capitales). Desde 2013 la tendencia se invierte y se reducen las ventas en el extranjero, lo cual supone disponer de menos divisas para financiar las compras. Es así como se puede observar una reducción de las importaciones y exportaciones, y por lo tanto una economía cada vez más cerrada.

En otros países tal vez la insostenibilidad de la deuda y la imposibilidad de seguir aumentando la presión fiscal hubieran obligado al Gobierno a rectificar. En Venezuela, en cambio, no ha sido así, y las autoridades han confiado en la monetización del déficit para mantener las políticas de gasto público.El efecto más visible fue un crecimiento descontrolado de la inflación, que en 2015 llegó al 108,20% anual (en cifras del Banco Central de Venezuela, posiblemente la inflación real es incluso mayor). A su vez el aumento de los precios provocó desabastecimiento, con un claro deterioro de la calidad de vida de la población. El Gobierno ha intentado paliar la escasez de productos básicos con medidas de racionamiento y control de precios, pero los resultados hoy son muy limitados. Además, la inflación ha llevado a Maduro a establecer tres tipos de cambio oficiales, provocando precios desproporcionados en muchos alimentos.

En conclusión, podemos decir que los niveles de inflación y de deuda en Venezuela son ya prácticamente insostenibles. El modelo de crecimiento basado en la redistribución y el petróleo puesto en marcha desde 1999 por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro había sido capaz de generar crecimiento hasta 2012, pero es éste mismo el responsable de la recesión actual: las leyes económicas establecen que las políticas fiscales expansivas solamente funcionan en economías cerradas. El mismo gobierno ha contribuido al fracaso de sus propias políticas económicas, con el agravante de que las exportaciones se han concentrado en un solo producto cuyos precios han caído a mínimos históricos (siguiendo así el camino opuesto al de otros países petroleros como México).

La situación actual de Venezuela, incluso a nivel social, es ciertamente muy difícil. Las políticas fuertemente ideologizadas de las autoridades, al igual que en Argentina y otros países de América,  han fracasado ante la dinámica que dictan las leyes económicas. La cuestión ahora está en la capacidad de los políticos venezolanos para rectificar en sus errores.

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