Afirman que la crisis económica en Venezuela es «de carácter político»

// EFE


La crisis económica en América Latina, que no es especialmente aguda, se puede agravar si la región no toma medidas adecuadas y si se concreta el proteccionismo comercial que predica el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Este es el diagnóstico del economista colombiano José Antonio Ocampo, profesor en la Universidad de Columbia (Nueva York) y presidente del Comité de Políticas de Desarrollo del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.

Ocampo (Cali, 1952) considera, según explica a EFE, que la crisis en América Latina es «relativamente suave» pero se puede prolongar en caso de que sus países no adopten «ambiciosas estrategias de desarrollo productivo orientadas, sobre todo, a diversificar su canasta exportadora».

Cree, asimismo, que, «en el corto plazo, las tendencias adversas pueden acentuarse si prosperan las amenazas de proteccionismo comercial (alentadas por Trump) y si la política macroeconómica de Estados Unidos termina por elevar el costo y reducir el acceso al financiamiento externo de la región».

José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda de Colombia (1996-1998) bajo la presidencia de Ernesto Samper y secretario ejecutivo de la CEPAL (1998-2003), se cuenta entre los expertos que prefieren juzgar a Donald Trump tras su toma de posesión, este mismo viernes, día 20.

«Hay que ver. Lo más importante es saber cómo va a ser la relación del presidente con el Congreso, que es de mayoría republicana, sí, pero no olvidemos que los republicanos son partidarios del libre comercio», advierte.

El economista opina que esa correlación de fuerzas entre la Casa Blanca y las dos Cámaras del Congreso será determinante para la toma de decisiones que afecten a la economía internacional.

«Y lo otro que considero importante -añade- son las relaciones que los Estados Unidos vayan a tener con México y con China, que son relaciones claramente marcadas por una fuerte dependencia mutua».

Ocampo tiene previsto dar hoy una conferencia en la Fundación Ramón Areces de Madrid para hablar sobre las cuatro grandes crisis por las que ha atravesado América Latina en el último siglo.

Para este economista, estas son: la de los años treinta, desencadenada por la Gran Depresión en EEUU; la de la deuda, en la década de los ochenta; la de «fin de siglo» (1998-2003), y la actual, que empieza en la desaceleración de 2012-13 y que se agrava con la caída de los precios de productos básicos en 2014.

Esa bajada en los precios reales, unida al deterioro en las condiciones de financiación externa son, a juicio de Ocampo, los dos elementos comunes que caracterizan las últimas crisis latinoamericanas.

Aunque piensa que la actual «ha sido severa en algunos países como Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador», no cree que ello tenga que ver con el fenómeno bolivariano.

«Por ejemplo -argumenta-, Bolivia sí ha ahorrado durante la crisis y tiene un enorme nivel de reservas. También Nicaragua. Y el origen de la crisis económica en Venezuela, como el de Brasil, es más bien de carácter político».

Ocampo piensa también que, durante la crisis en curso, «el financiamiento externo se ha comportado de forma relativamente favorable por los menores niveles de endeudamiento externo y la mayor cantidad de reservas internacionales, que sirven como mecanismo de autoprotección».

Su receta es, pues, que América Latina se ocupe de desarrollar su productividad y su competitividad para, entre otras cosas, diversificar la oferta de sus exportaciones.

Y mientras tanto, que esté pendiente de ver cómo viene la mano desde Estados Unidos, donde la actitud proteccionista de Donald Trump, antes siquiera de ocupar la Casa Blanca, ya ha dejado huella en su gran vecino del sur, México.

La retirada de importantes inversiones por parte de un coloso como Ford, o la presión que sufren otras grandes empresas estadounidenses, a golpe de aranceles que llegan al 35 por ciento, pueden alterar el desarrollo del libre comercio.

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